jueves, julio 30, 2026
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A LA BÁSCULA

Y apenas va un mes

A un mes de su toma de posesión como presidente municipal de Torreón, la dinámica impresa por Miguel Ángel Riquelme Solís hace parecer como si ya tuviera por lo menos un año en el cargo. El ritmo de trabajo impuesto desde el primer día ha sido de tal intensidad, que pareciera que algunos de sus funcionarios podrían no aguantarle el ritmo.

En este primer mes, Riquelme ha demostrado que el gobernador Manolo Jiménez Salinas no se equivocó al invitarlo a venir a ocupar la alcaldía torreonense, en un movimiento atípico que muchos consideraron incomprensible, por el hecho de que él ya había sido presidente municipal, había cubierto su sexenio como gobernador, y se podría decir que estaba en un remanso desde su escaño en el senado de la república.

Nunca en la historia de Coahuila en general o de Torreón en lo particular, lo hemos comentado en más de una ocasión en este mismo espacio, alguien que había ocupado la gubernatura, había vuelto a una presidencia municipal; de hecho su nueva posición creaba cierta confusión entre alcaldes de otros municipios de la región y funcionarios estatales, que no sabían cómo dirigirse a él y lo llamaban ‘jefe’, porque después de haberlo tratado como gobernador no lo podían ver con un puesto menor a ese.

Para muchos su nombramiento y designación fue como si ahora hubiera dos gobernadores, pero esto se consolidó también, gracias a la seguridad y madurez de Manolo Jiménez, quien pese a su juventud tuvo el temple de pedirle a Riquelme que ocupara el puesto, sabedor de la relación institucional, respetuosa y de amistad entre ellos. El saltillense, no se incomodó por lo que él mismo mencionó desde un principio al destacar la forma que ya antes trabajaron juntos y dieron resultados, “pero antes era al revés, yo era alcalde de Saltillo y él gobernador”.

A un mes de distancia, seguro es que Manolo Jiménez Salinas no solo no se arrepentirá de la designación de Riquelme Solís, sino que estará contento por los resultados ofrecidos en tan poco tiempo, y sabe que, aunque sea alcalde de Torreón, Miguel es sus ojos y oídos en toda la Comarca Lagunera. También sabedor de la mano izquierda que el torreonense tiene como operador político, le significará una piza importantísima de cara a la elección intermedia del año entrante en la que, aunque no será sencillo de lograr, su partido va por otro ‘carro completo’ como en la pasada elección para diputados locales.

Por su parte Miguel ha demostrado ser un animal político que no ha perdido el ritmo desde que en 2005 se convirtió en diputado local, después se convirtió en diputado federal, secretario de Gobierno, secretario de Desarrollo Social, presidente municipal, gobernador del Estado y senador de la república. Más de una década que trabajo que pareciera que en cada uno de los puestos que ha venido ocupando, han sido niveles de estudio que le han permitido alcanzar los conocimientos, la experiencia y la capacidad que ha alcanzado.

Cuando fue candidato a la alcaldía, su paso previo por la secretaría de Desarrollo Social del Estado le permitió tener un pleno conocimiento y un ‘mapa’ de las necesidades y de las condiciones de seguridad del municipio -que en aquél momento no eran las óptimas-, lo que le permitió lograr la pacificación de la ciudad, y la recuperación de los espacios públicos ubicando a la Plaza Mayor como el referente no solo para los torreonenses, sino para todos los ciudadanos.

Después de su paso por la gubernatura, conoce a todo el estado y más a su tierra, como la palma de su mano, sabe cuáles son las necesidades de cada sector, las obras que se requiere, dónde se deben inyectar recursos y de dónde se deben re direccionar.

Por ello el plan de gobierno de Miguel Ángel Riquelme se puso en marcha desde el primer día, y aunque advirtió que con su toma de posesión no iniciaba una nueva administración, en los hechos parece que así es, pero con un alcalde con toda la experiencia y capacidad como para no detener la marcha y con conocimiento de causa, mantener encendido el motor que mueve al municipio en una nueva dinámica.

Miguel le ha demostrado a Manolo Jiménez que no se equivocó al invitarlo a ser alcalde por año y medio, y yo le pregunto ¿habría otro político en Torreón para ocupar ese puesto, con la trayectoria, la experiencia, el conocimiento y la capacidad como los tiene Riquelme Solís? No, creo que el gobernador no solo no se equivocó al invitarlo a trabajar, más bien debe estar muy satisfecho de que le haya aceptado esa invitación.

Y apenas va un mes de trabajo. Lo que falta.

 

laotraplana@gmail.com

X= @JulianParraIba

 

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Es director del diario digital La Otra Plana y la revista impresa Metrópolis. En cuatro décadas de ejercicio periodístico ha trabajado en diarios como El Norte de Monterrey, La Opinión-Milenio en Torreón, Esto en la Ciudad de México y a.m. en León, Guanajuato entre otros; ha sido conductor en programas de radio y televisión. Es columnista en varios medios impresos y digitales de Coahuila y Durango.