
En campaña, con ausencias… pero aún en la nómina legislativa
En plena campaña electoral, las sesiones del Congreso de Coahuila del 4 y 12 de mayo dejaron una fotografía incómoda para varios diputados que buscan la reelección sin separarse del cargo: no basta con querer repetir en la curul; también hay que cumplir con la que todavía se ocupa.
El caso más evidente es el de Antonio “Tony” Flores Guerra, diputado del Partido del Trabajo, quien faltó a las dos sesiones. Aunque en el Congreso se señaló que sus ausencias fueron “justificadas”, queda la pregunta: ¿qué significa exactamente eso en medio de una campaña electoral?
Y el tema pesa aún más porque Tony Flores busca reelegirse. Si un legislador pretende pedir nuevamente el voto ciudadano, lo mínimo esperable es que primero demuestre que está cumpliendo con el mandato vigente o, en todo caso, que sea honesto y dé paso a su suplente para que continúe con la labor legislativa y no se descuiden los trabajos del Congreso. Hacer campaña mientras se abandona el Pleno sin renunciar al sueldo abre una pregunta legítima: ¿quiere seguir siendo diputado sin ejercer plenamente como diputado?
El caso de Delia Hernández también merece señalarse. Ella sí aparece en la sesión del 4 de mayo dentro del quórum inicial de 17 presentes, pero no figura en el registro de quórum de la sesión del 12 de mayo, donde solamente se reportaron 13 legisladores al inicio. Es decir, faltó a una de las dos sesiones revisadas en este periodo de campaña. También se dijo que su ausencia fue justificada, aunque nuevamente surge la duda: ¿justificada para hacer campaña?
Distinto es el caso de Antonio Attolini Murra. En la sesión del 4 de mayo no aparece dentro del quórum inicial de 17 diputados presentes, aunque posteriormente sí figura su rúbrica en la lista de asistencia. Eso permite una precisión: pudo haber llegado tarde o incorporarse después, pero al inicio de la sesión no estaba entre los legisladores presentes para declarar quórum. En cambio, el 12 de mayo sí acudió.
Mientras Tony Flores acumula dos ausencias y Delia Hernández una, Alberto Hurtado Vera aparece como el contraste positivo: estuvo presente en ambas sesiones. La diferencia es clara: mientras algunos de sus compañeros de partido y aliados faltaron abiertamente y siguieron recibiendo su salario, él sí cumplió con su obligación legislativa. ¿Eso es justo para él y para los ciudadanos que esperan que todos los legisladores trabajen con la misma responsabilidad?
Todo esto vuelve a abrir el debate sobre la necesidad ética y política de solicitar licencia cuando un legislador sabe que estará concentrado en campaña.
Los priistas Luz Elena Morales, Guillermo Ruiz Guerra, Felipe González Miranda y Álvaro Moreira solicitaron licencia temporal para separarse del cargo y atender sus actividades político-electorales. Posteriormente hizo lo mismo el panista Gerardo Aguado. La decisión permitió que sus suplentes asumieran funciones y dieran continuidad a los trabajos legislativos sin descuidar la operación del Congreso.
De ahí la importancia de ser honestos con el electorado y con quienes, por primera vez, los llevaron hasta ese cargo. Entender que en plena euforia electoral puede ser difícil cumplir al mismo tiempo con la labor legislativa es razonable; lo que resulta poco ético es pretender que sí se está atendiendo el cargo, seguir recibiendo ingresos públicos sin cumplir plenamente con la responsabilidad y, además, intentar engañar al ciudadano. Ahí es donde realmente se demuestra quién es quién en el Congreso.




