miércoles, mayo 13, 2026
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COMPETENCIA Y COOPERACIÓN

Nueva Escuela Mexicana – fracking: contradicción estructural

Por: Xaviera Rodríguez Lucio

La Nueva Escuela Mexicana (NEM) surge en 2019 como consecuencia de la Reforma Educativa de ese mismo año, impulsada en el sexenio que abarcó de diciembre del 2018 a septiembre de 2024. Siguió una implementación gradual pero contundente, siendo los hitos más significativos dentro de este proceso el rediseño curricular en 2022, para su posterior implementación como nuevo plan de estudios en el ciclo escolar 2023-2024.

Ostenta ocho principios fundamentales, de los cuales enunciaré cuatro de ellos, con la finalidad de demostrar la premisa del presente artículo:

– Responsabilidad Ciudadana: “impulsa el uso de valores y de los derechos humanos en pro del desarrollo del individuo y de la comunidad”.

– Honestidad: “se enfatiza este valor para desarrollar la confianza y la congruencia dentro de la comunidad”.

– Respeto a la dignidad humana: “respetar, ejercer y promover los derechos humanos”.

– Respeto a la naturaleza: “incentivar la conciencia, el conocimiento, la protección y conservación del entorno”.

Dicho esto, y por su parte, el fracking o fracturación hidráulica es una técnica de perforación (horizontal o vertical) utilizada para extraer gas natural y petróleo de rocas situadas a mucha profundidad, inyectando agua, arena y productos químicos a alta presión para romper las rocas y así poder obtener los hidrocarburos.

Proceso que la Presidencia actual está considerando volver a adoptar (no es nuevo en México) con el argumento de aminorar la dependencia energética con Estados Unidos, pues al menos 75% de nuestro consumo diario de gas está provisto por Estados Unidos. Una cuestión crítica dadas las circunstancias geopolíticas actuales.

Y a pesar de que la Presidencia de la República presentó en el pasado mes de abril un panel de expertos y científicos que evaluarán si existe la posibilidad de hacer del fracking una técnica menos contaminante, es decir, un “fracking sustentable”, organizaciones como World Wildlife Fund (WWF), Greenpeace y el Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM, han advertido que los efectos sobre el medio ambiente parecen ser inevitables y, además, irreversibles.

En un contexto de calentamiento global, con un clima cada vez más errático y escasez de agua, y un medio rural en México sumido en la pobreza e incertidumbre, con los riesgos que esta técnica implica, hacen que la decisión de considerar volver a adoptarlo sea cuestionable.

Los principales riesgos del fracking son:

-Uso intensivo de grandes volúmenes del líquido vital: entre 9 y 29 millones de litros en un único pozo.

-Contaminación del agua: el agua se mezcla con arena y aditivos como el benceno, tolueno, etilbenceno y xileno, impidiendo su reutilización.

-Contaminación del agua potable: el agua contaminada puede filtrarse a acuíferos subterráneos y fuentes de agua superficial, limitando disponibilidad del agua para uso humano y agrícola.

-Degradación al suelo: hay vertidos accidentales que contienen metales pesados y sales, dañando la fertilidad y los ecosistemas.

-Emisión de gases de efecto invernadero.

-Sismicidad inducida.

Aunado a lo recién mencionado, y retomando los principios fundamentales de la NEM, se encuentra una contradicción estructural. Primero, se anuncian principios relacionados con la búsqueda del desarrollo del individuo y de la comunidad, para proteger y conservar el entorno, también se habla de desarrollar la confianza y la congruencia dentro de la comunidad y del respeto hacia el medio ambiente y los derechos humanos. Sin embargo, tenemos claro que esta práctica sí afecta a comunidades, siendo un ejemplo la reclamación de citricultores de Papantla, Veracruz (donde PEMEX ha realizado el fracking) que mencionan que la tierra ahora es infértil, que los cítricos se han secado y que no se puede producir nada.

Según la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), para 2019 se habría practicado fracking en los siguientes estados: en Veracruz habría 2,270 pozos, en Tamaulipas 2,734, Puebla 1,390, Nuevo León 1,776, Coahuila 26, Tabasco 224 y Chiapas 37.

A pesar de que la vida está hecha de contradicciones, como el materialismo dialéctico nos enseña, ¿qué futuro nos puede deparar como país, cuando las decisiones que se toman van en contra de la educación que se imparte y del discurso que se le da al pueblo?