
A sus 72 años, el ferrocarrilero jubilado mantiene viva su pasión por los trenes mediante la fabricación artesanal de locomotoras a escala; desde niño creció entre vías, estaciones y telégrafos, en una familia marcada por la tradición ferroviaria
La pasión por los trenes no se jubila. A sus 72 años, Aurelio Cabrera Cerda conserva intacto el vínculo que desde niño lo unió al ferrocarril. Aunque los problemas de columna lo obligaron a retirarse de su trabajo en 1992, encontró una manera de mantenerse cerca de aquello que marcó su vida, la de construir locomotoras a escala en su propia casa, donde ha fabricado alrededor de 10 piezas que representan distintos momentos de su historia sobre las vías.
Su relación con los ferrocarriles comenzó prácticamente desde que nació, ya que proviene de una familia de trabajadores ferroviarios. Su padre, abuelo, tíos y hermanos formaron parte de esta actividad, por lo que creció escuchando el silbato de las locomotoras y observando el movimiento de los trenes. Nació en La Encantada, Coahuila, a unos 15 kilómetros de Saltillo, donde su padre trabajaba en una casa de bombeo que abastecía de agua a las locomotoras de vapor.
«Yo nací entre los trenes, mi papá ferrocarrilero, mi abuelo, mis tíos. Entonces yo prácticamente desde que nací empecé a escuchar los trenes a un lado de la casa donde vivíamos», recordó.
Tan arraigada estaba su convivencia con el ferrocarril que, cuando tenía apenas cuatro o cinco años, su padre le encargaba una tarea que hoy parece extraordinaria para un niño de esa edad, la de comunicarse por telégrafo con el despachador para avisarle cuando había pasado algún tren. Aquella experiencia temprana despertó su interés por las operaciones ferroviarias y, particularmente, por el trabajo de los telegrafistas.

Siempre entre trenes
Después de vivir en La Encantada, su familia se trasladó a otra estación del antiguo ferrocarril Coahuila y Zacatecas. En 1969, al terminar la primaria, comenzó a aprender el oficio de telegrafista junto al jefe de estación, además de familiarizarse con los trámites administrativos, embarques de mercancías y venta de boletos. Posteriormente, a los 15 años, se trasladó a Gómez Farías para perfeccionar sus conocimientos y atender el movimiento de trenes de carga y pasajeros.
En 1971 viajó a la Ciudad de México para presentar las pruebas que le permitirían incorporarse a Ferrocarriles Nacionales de México. Aunque aprobó los exámenes de telégrafo, un requisito médico relacionado con el daltonismo le impidió ingresar a esa área, por lo que buscó otras alternativas hasta conseguir una oportunidad en vigilancia de transportes, donde se encargaba de inspeccionar instalaciones, locomotoras y unidades de arrastre.
Su trayectoria laboral lo llevó por San Juan del Río, Querétaro; Cuernavaca, Morelos, y otras latitudes, hasta que en 1985 llegó a Saltillo para trabajar primero en los patios ferroviarios y posteriormente en los talleres. Sin embargo, siete años después, los problemas en la columna vertebral que le dificultaban subir a las locomotoras para inspeccionarlas lo obligaron a pensionarse.
«Para mí ha sido una gran satisfacción haber trabajado en los ferrocarriles, en la empresa que trabajó mi abuelo, mis tíos, mis papás, mis hermanos, lo que fue Coahuila y Zacatecas. Pero la mayor parte fue en Ferrocarriles Nacionales de México», expresó.

Desde casa
Lejos de abandonar su afición, Aurelio encontró en la fabricación de locomotoras a escala una forma de continuar ligado a su historia. Comenzó elaborando pequeños trenes y poco a poco fue perfeccionando sus trabajos, hasta sumar alrededor de 10 piezas. Algunas las conserva en su vivienda como recuerdos de una vida dedicada al ferrocarril, entre ellas una locomotora de aproximadamente seis metros de largo que llegó a instalar en la parte superior de su casa.
«Estas las quiero para tener aquí en mi casa, que es un recuerdo», comentó sobre las piezas que continúa elaborando.
Su conocimiento ferroviario también le permite explicar cómo funcionaba uno de los oficios que prácticamente desaparecieron con la modernización de las comunicaciones: el telegrafista. A través de claves Morse y una extensa red de alambres que conectaba estaciones de distintas partes del país, estos trabajadores recibían las instrucciones de los despachadores y las transmitían a maquinistas y conductores para organizar los recorridos, evitar encuentros peligrosos y establecer precauciones cuando había trabajos en las vías.
Incluso, recordó que todos los días, a las 12 del mediodía, se realizaba una conexión desde la Ciudad de México para transmitir la hora oficial, con la finalidad de que las estaciones, maquinistas y conductores mantuvieran sincronizados sus relojes reglamentarios. Un sistema de comunicación que exigía precisión y responsabilidad, pues de las órdenes transmitidas dependía buena parte de la seguridad de las operaciones ferroviarias.
Hoy, aunque sus hijos no desarrollaron el mismo apego que él por los trenes, sus nietos comienzan a compartir esa afición. Aurelio recuerda con especial cariño cómo juega con ellos entre las locomotoras y el balasto, las pequeñas piedras que se colocan entre los durmientes de las vías, mientras les explica cómo funcionan estas máquinas.
Y es que para Aurelio escuchar el paso de un tren sigue provocándole la misma emoción que cuando era niño. Recuerda los viajes por el Coahuila y Zacatecas, sus recorridos hacia Concepción del Oro y las ocasiones en que utilizaba el ferrocarril para trasladarse a otras ciudades. Cada locomotora que encuentra en su camino le devuelve, por un instante, aquellos años de juventud.
Así, entre herramientas, piezas construidas a mano y recuerdos de estaciones que alguna vez estuvieron llenas de movimiento, Aurelio Cabrera mantiene encendida una historia familiar que comenzó mucho antes de que él naciera. Ya no trabaja en los patios ni transmite órdenes por telégrafo, pero cada locomotora que construye en su casa demuestra que, para algunos ferrocarrileros, el retiro no significa abandonar los trenes, sino encontrar nuevas formas de seguir viajando con ellos. (OMAR SOTO)










