lunes, noviembre 2, 2026
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SALTILLO PASO A PASO

Calles, plazas y mercados en el Saltillo del siglo XVIII

Una villa colonial se reconoce por su plaza y sus alrededores. La Plaza Real de Saltillo, misma que hoy conocemos como Plaza de Armas, era en el siglo XVIII un espacio abierto y sin pretensiones. Al centro tenía una pila alimentada por el Ojo de Agua, donde vecinos y animales se abastecían; alrededor, edificios de adobe. No había arboledas ni kiosco: eso llegaría mucho tiempo después. Lo que había era lo esencial: la parroquia, el Ayuntamiento, la Parroquia de Santiago, la Capilla del Santo Cristo y un par de casas de vecinos importantes.

La parroquia de Santiago Apóstol tomo cincuenta y cinco años en levantarse. En 1745 se comenzó su construcción, el templo es hoy  la catedral, su conclusión fue hasta 1800, los material principales fueron piedra y  cantera, con una fachada barroca de estilo churrigueresco que todavía puede apreciarse. La torre llegaría casi un siglo después, en 1897. Frente a la parroquia estaban las Casas Consistoriales, sede del Ayuntamiento. Junto al templo se levantaba la capilla del Santo Cristo, que sobrevivió a más de un proyecto de demolición. La devoción a la imagen del Santo Cristo pesó más que cualquier plan: la fe de los vecinos la mantuvo en pie.

Las calles tenían nombres que describían lo que pasaba en ellas. La calle Real, hoy Hidalgo, era la arteria principal, y tanto hacia el sur como hacia el norte vivían las familias que ostentaban el poder político y económico. La actual Juárez se llamaba, curiosamente, Tacuba: un nombre náhuatl en plena villa española, castellanización de Tlacopan. El tramo de la actual calle de Hidalgo entre las actuales Aldama y Pérez Treviño se conocía como calle del Colegio de Cristo.

La calle de Santiago, hoy General Cepeda, también era zona de casas de militares y comerciantes de importancia; algunos la llamaban de San Francisco, por el convento franciscano. La calle del Álamo Gordo, hoy Aldama, corría hacia el poniente entre huertas, manantiales y acequias. La actividad comercial se concentraba precisamente en la calle del Comercio, hoy Zaragoza: estrecha y activa, llena de tiendas y cajones donde se vendían los bienes de uso diario.

Una calle marcaba la frontera, geográfica y étnica, entre la villa de Santiago y el pueblo de San Esteban: la calle de la Acequia, hoy Allende. Tuvo muchos nombres. Se le llamó de San Francisco, por el primer convento franciscano destruido en 1582, luego del Reventón; la gente también la nombraba de Landín, por el comerciante gallego Juan Landín, De las Procesiones. La acequia separaba dos mundos que compartían el mismo valle, en una convivencia a veces pacífica y otras no tanto. Del lado tlaxcalteca, la plazuela de San Esteban era lugar de trueque, de arrieros, carretas y tablas de carnicería. Ahí las dos comunidades se rozaban por necesidad.

Una de las descripciones más completas de la villa en ese siglo la dejó fray Juan Agustín de Morfi, quien pasó por Saltillo en noviembre de 1777 como parte del séquito de Teodoro de Croix, comandante general de las Provincias Internas. Morfi la situó al pie de la sierra, sobre una loma  al sur de un valle grande y hermoso, regado, según su cuenta, por más de 600 manantiales que hacían la tierra pródiga y fértil. Calculó unos 8 mil habitantes y  cerca de 3 mil de ellos tlaxcaltecas y de otros grupos. Destacó la agricultura y la ganadería, y el papel de la villa como enlace comercial entre el centro de la Nueva España, Texas y Nuevo México. De Croix  y su comitiva se hospedaron en la casa de Abal, una de las principales casonas, en el extremo norte de la calle del Cerrito, hoy Bravo.

A los ojos de los visitantes, la villa era modesta, con su parroquia todavía en construcción. Las calles eran de tierra: lodazales en tiempo de lluvias, polvaredas en la sequía. No fue sino hasta 1800 cuando, a petición de parte del vecindario, las autoridades autorizaron empedrarlas.

 

Fuentes

 

Morfi, Juan Agustín de. Diario y derrotero (1777-1781). Edición de Eugenio del Hoyo y Malcolm D. McLean. Monterrey: Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 1967.

Offutt, Leslie Scott. Una sociedad urbana y rural en el norte de México: Saltillo a fines de la época colonial. Saltillo: Archivo Municipal de Saltillo, 1993.

Alessio Robles, Vito. Saltillo en la historia y en la leyenda. México, 1934.