miércoles, octubre 21, 2026
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Protestas en Europa: la ONU denuncia la violencia y advierte contra la represión

Foto: Agencia Reforma

Las protestas por el coste de la vida, la vivienda y el deterioro de los servicios públicos se extienden por Francia, Bélgica, Italia, Albania y Portugal, con más de 2 mil 400 detenidos en Francia, cerca de 200 en Bélgica y 55 en Portugal. El alto comisionado para los derechos humanos condena los actos de violencia y vandalismo, pero advierte de que le preocupan “los informes sobre un uso innecesario y excesivo de la fuerza contra manifestantes, incluidos niños”.

Ginebra, Suiza.- De Francia a Bélgica pasando por Italia, la ira social se extiende por varios países europeos, impulsada en particular por una juventud exasperada por el coste de la vida, la crisis de la vivienda y el deterioro de los servicios públicos. El martes, el jefe de derechos humanos de la ONU condenó la violencia que salpica las manifestaciones, al tiempo que se mostró preocupado por el uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades.

La protesta llega a las calles europeas y las respuestas policiales inquietan a las Naciones Unidas. En una declaración, el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha pedido a los gobiernos de cinco países (Francia, Bélgica, Italia, Albania y Portugal) que pongan fin a la escalada de violencia que acompaña a una ola de manifestaciones contra el coste de la vida, las desigualdades y el deterioro de los servicios públicos.

“La gente tiene derecho a manifestarse pacíficamente y a hacer oír su voz”, insistió el responsable de la ONU, con sede en Ginebra. “Los Estados deben facilitar el ejercicio de estos derechos”. Su advertencia llega después de varias jornadas de enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden, en ocasiones marcadas por saqueos, incendios y cientos de detenciones.

Un movimiento estudiantil nacido en Francia

En Francia, la movilización, nacida en septiembre de un movimiento de protesta contra la falta de medios en la enseñanza, se ha ido ampliando progresivamente a la subida de los precios y al recorte de los servicios públicos. El sábado, las manifestaciones degeneraron en varias ciudades, especialmente en París y Marsella, donde se saquearon comercios y se dañaron edificios. Más de 2400 personas fueron detenidas, según la prensa. El domingo, el presidente francés, Emmanuel Macron, condenó estos actos de violencia y pidió calma.

La ira también ha cruzado las fronteras. En Bélgica, concentraciones de estudiantes de secundaria, inicialmente movilizados en torno a cuestiones educativas, se han sumado a una protesta más amplia contra las medidas de austeridad del gobierno federal. El sábado, según la prensa, las manifestaciones en Bruselas y Lieja dieron lugar a cerca de 200 detenciones, más de 25 de ellas de menores. Barricadas, vehículos incendiados y escaparates rotos han alimentado las tensiones entre autoridades y manifestantes.

Foto: Agencia Reforma

Condena a la violencia y a la represión vigilada

En Italia, especialmente en Milán, las protestas contra el coste de la vida y las dificultades económicas también degeneraron en enfrentamientos. En Albania, donde la protesta se dirige contra el gobierno de Edi Rama, los estudiantes denuncian la corrupción, las condiciones de la enseñanza y la falta de perspectivas económicas. En Tirana, los manifestantes lanzaron piedras y artefactos pirotécnicos contra edificios públicos, mientras las fuerzas del orden respondieron con gases lacrimógenos y cañones de agua.

En Portugal, la crisis de la vivienda cristaliza el descontento. El martes al amanecer, la policía desmanteló dos campamentos instalados en plazas de Lisboa y Oporto para protestar contra el aumento de los alquileres. Al menos 55 activistas fueron detenidos. Las autoridades defienden una operación legal y proporcionada, mientras los organizadores denuncian una intervención brutal.

Ante esta sucesión de disturbios, Türk se ha negado a elegir entre condenar a los violentos y defender a los manifestantes. “Lamento los actos de quienes aprovechan las manifestaciones para cometer actos de violencia y vandalismo contra bienes públicos y privados”, declaró, estimando que sus autores deben rendir cuentas individualmente.

Pero el alto comisionado se ha preocupado igualmente por los métodos empleados para restablecer el orden. “Me preocupan los informes sobre un uso innecesario y excesivo de la fuerza contra manifestantes, incluidos niños”, advirtió. Recordó que toda intervención policial debe seguir siendo “legal, necesaria y proporcionada” y pidió investigaciones rápidas, eficaces e independientes sobre las acusaciones de uso ilegal de la fuerza. Las víctimas deben poder obtener reparación y los responsables rendir cuentas.

La distinción es esencial. Según él, la violencia cometida por algunos manifestantes no pueden justificar una represión indiscriminada, del mismo modo que el derecho a manifestarse no protege a los autores de daños.

Foto: Agencia Reforma

Una ira que va más allá de la calle

Más allá de los enfrentamientos, la ONU invita a los gobiernos europeos a preguntarse por las causas de esta protesta. Aunque las reivindicaciones varían de un país a otro, revelan preocupaciones comunes: dificultades de acceso a la vivienda, aumento del coste de la vida, insuficiencia de los servicios públicos y creciente desigualdad.

El papel de los jóvenes en estas movilizaciones llama especialmente la atención del alto comisionado. Desde los estudiantes franceses de secundaria hasta los universitarios albaneses, una generación expresa su descontento ante unas perspectivas económicas y sociales que considera cada vez más inciertas.

Türk reconoció que algunas autoridades ya han puesto en marcha iniciativas para investigar los incidentes y calmar las tensiones. Pero considera que estas iniciativas no bastarán sin respuestas políticas a las reivindicaciones. Así, pidió a los Estados que establezcan un diálogo “constructivo, inclusivo y de fondo”, especialmente con los jóvenes, y que adopten medidas concretas sobre educación, vivienda y desigualdad.

El mensaje dirigido a las capitales europeas supera, por tanto, la mera gestión del orden público. Restablecer la calma no bastará para resolver las crisis sociales que han llevado a los manifestantes a la calle. (ONU NOTICIAS)