martes, octubre 20, 2026
Inicio OPINIÓN COMPETENCIA Y COOPERACIÓN

COMPETENCIA Y COOPERACIÓN

 

Columna de El Colegio de Economistas de Coahuila

El retiro comienza en la universidad: una decisión que no puede posponerse

 Por: Nathalia Zamarrón Otzuca

Para los jóvenes, la jubilación parece un tema lejano, reservado para quienes se acercan al final de su vida laboral. Sin embargo, la realidad económica actual obliga a replantear esta percepción. La planeación financiera para el retiro se ha convertido en una problemática relevante a nivel global, especialmente para los jóvenes universitarios, quienes enfrentan un entorno caracterizado por la incertidumbre económica, los efectos persistentes de la inflación y las transformaciones de los sistemas de pensiones que han trasladado una mayor responsabilidad financiera a los individuos (World Bank, 2019).

En México, esta situación cobra una importancia particular. A partir de la reforma al sistema de pensiones de 1997, las nuevas generaciones dejaron de contar con esquemas similares a los que beneficiaron a trabajadores de décadas anteriores. En consecuencia, la estabilidad económica durante la vejez dependerá cada vez más de la capacidad de las personas para ahorrar, invertir y planificar su futuro con anticipación. En este contexto, los Planes Personales de Retiro (PPR) representan una alternativa de ahorro e inversión diseñada para generar recursos que permitan complementar los ingresos durante la jubilación (CONSAR, 2023; OECD, 2021).

No obstante, los datos muestran que la cultura de previsión financiera aún enfrenta importantes desafíos. Diversos estudios señalan que únicamente el 41% de los jóvenes cuenta con algún instrumento de ahorro para el retiro y que más del 70% no considera esta práctica una prioridad (UIC, 2025; Pension Policy International, 2025). Esta situación resulta preocupante porque el retiro suele percibirse como un evento distante, lo que reduce el interés por desarrollar hábitos de ahorro desde edades tempranas.

Esta problemática se abordó recientemente en una investigación realizada con estudiantes de la Universidad Autónoma de Coahuila, en la que se analizó los factores que influyen en la adopción de un PPR, cuyos resultados permiten comprender mejor la relación entre educación financiera y planeación del retiro.

Los hallazgos muestran que los estudiantes presentan niveles aceptables de educación financiera y una percepción positiva sobre sus capacidades para administrar recursos económicos. Sin embargo, persisten áreas de oportunidad relacionadas con la consolidación de hábitos de ahorro, el uso de instrumentos financieros formales y el fortalecimiento de una cultura de previsión económica orientada a la adopción temprana de un PPR. Además, los jóvenes que elaboran presupuestos controlan sus gastos, mantienen hábitos de ahorro y han recibido orientación financiera en el entorno familiar presentan una mayor conciencia sobre la importancia de prepararse para el futuro.

En contraste, quienes privilegian el consumo inmediato suelen postergar decisiones relacionadas con el bienestar económico de largo plazo. Esta conducta responde, en parte, a factores psicológicos y culturales que llevan a los jóvenes a concentrarse en necesidades presentes sin considerar suficientemente las implicaciones futuras de sus decisiones económicas.

Un aspecto particularmente relevante es que el conocimiento financiero, por sí solo, no garantiza comportamientos financieros responsables. Aunque la mayoría de los participantes demostró comprender conceptos básicos de ahorro, inversión y endeudamiento, también se observó una limitada utilización de herramientas como cuentas de ahorro especializadas, Afores y otros mecanismos de inversión formal. Esta brecha entre conocimiento y acción puede reducir las posibilidades de construir patrimonio y alcanzar seguridad financiera en el largo plazo.

Por lo tanto, los resultados del estudio permiten concluir que fortalecer la educación financiera desde la etapa universitaria constituye una estrategia fundamental para fomentar una cultura de previsión económica. Más allá de transmitir conceptos teóricos, resulta indispensable promover competencias prácticas que ayuden a los jóvenes a transformar el conocimiento en hábitos sostenibles de ahorro e inversión.

En un contexto donde la responsabilidad del retiro recae cada vez más en las decisiones individuales, la mejor herramienta para construir un futuro financiero sólido sigue siendo la preparación anticipada. Después de todo, la mejor estrategia para tener un retiro digno mañana es comenzar a prepararlo hoy.