lunes, octubre 12, 2026
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A LA BÁSCULA

Una lluviecita por el amor de Dios

Durante la actual temporada de huracanes, muchos estados del país han estado padeciendo las consecuencias, sobre todo por la gran cantidad de lluvia, y el al parecer enfurecido oleaje que ha causado graves destrozos en playas de los estados costeros sobre todo en el litoral del pacífico.

Como consecuencia del cambio climático los fenómenos han venido adquiriendo características que antes no eran muy comunes. El calentamiento del agua del océano, es un factor que incide en que los huracanes alcancen una fuerza cada vez más violenta y destructiva, y que en un periodo muy corto pasen de ser categoría 1 hasta 5 en la escala Saffir- Simpson.

Recientemente los científicos han considerado la posibilidad de añadirle una categoría más que podría ser la 6 o incluso variarla hasta la 7 porque cada vez es más común que los meteoros alcancen el tope de la clasificación actual. Esta escala clasifica de acuerdo con la intensidad del viento, no así la intensidad de la lluvia.

Los más recientes huracanes, han tenido un comportamiento caprichoso e impredecible, avanza muy lentamente y permanecen estacionados por largos periodos en un solo sitio, provocando una enorme cantidad de lluvia y oleaje que ha provocado serios daños en destinos turísticos de nuestro país

A través de los medios televisivos, nos vamos enterando y vemos imágenes de las graves inundaciones, desborde de ríos y arroyos en muchas ciudades del país, y en algunos casos, las corrientes que convierten las calles en auténticos ríos, arrastran a su paso vehículos a los que hacen parecer barquitos de papel.

En la Zona Metropolitana de la Comarca Lagunera, donde mucho tiempo a lo largo del año deseamos que nos llegue un poco de lluvia para mitigar los intensos calores tan típicos de nuestra región, las últimas semanas nos hemos visto favorecidos con el clima porque han prevalecido la mayoría de los días con cielo nublado o seminublado, y en una semana nos cayó el agua que habitualmente recibimos a lo largo de un año, y poco habituados a las lluvias, el pavimento y algunas construcciones resintieron los estragos de tanta agua.

Sin embargo, y pese a que cada año añoramos que se nos presenten unas lluviecitas en la parte urbana, los laguneros lo que más añoramos es que nos caiga el agua en la parte alta de la sierra para que alimente los ríos que abastecen el sistema de presas de la Cuenca del Nazas, la ‘grande’ conocida como Lázaro Cárdenas o ‘El Palmito’; y la ‘chica’ conocida como Francisco Zarco o ‘Las tórtolas’.

El agua que se almacena en las presas de la Cuenca del Nazas, es la que permite que cada año se realicen los ciclos agrícolas en una región que durante años fue eminentemente agrícola, y aunque hoy su vocación económica se ha diversificado mucho y la industrialización es hoy un sello muy importante, una buena parte de la economía se mueve en función de lo que produzca el sector agrícola y pecuario.

Cuando no hay agua suficiente para realizar un ciclo completo, se establecen lo que en la Comarca conocemos como ‘mini ciclos’, es decir, cuando la baja disponibilidad del agua reduce la superficie a irrigar con el agua rodada que proviene de nuestras presas.

Bueno, pues a pesar de que veamos más de medio país con lluvias torrenciales, playas devastadas, calles inundadas convertidas en ríos, en la parte de la sierra donde nace la Cuenca del Nazas, la lluvia ha sido muy poca, por lo que cuando está a punto de definirse el volumen de agua que se autorizará extraer de las presas para el próximo ciclo agrícola, los niveles de almacenamiento de nuestro sistema de presas, es muy bajo, lo que podría no garantizar una vez más un ciclo completo, sino que se establecería un ‘miniciclo’.

La presa Lázaro Cárdenas hasta el reporte de Conagua de este lunes, era de alrededor del 35 por ciento de su capacidad, en tanto que la Francisco Zarco registra un almacenamiento de alrededor del 50 por ciento.

Por ello en La Laguna deseamos, esperamos, que siga la intensidad de la lluvia, pero en la parte alta de la sierra, para que pueda favorecer la alimentación de nuestro sistema de presas.

Quizá en la parte urbana con lo que nos cayó hace un par de semanas nos damos por bien servidos, pero sí esperamos que lo que resta de la temporada de huracanes, alcance para surtir nuestras presas que, desde hace unos años, se nos vienen muriendo de sed. Irónicamente medio país está bajo el agua, y nosotros en La Laguna pidiendo ‘una lluviecita por el amor de Dios’.

 

laotraplana@gmail.com

 

X= @JulianParraIba