miércoles, octubre 7, 2026
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Del nearshoring al friendshoring: cuando la proximidad ya no es suficiente

Imagen generada con IA

Ciudad de México.- Durante los últimos años, el nearshoring convirtió la cercanía geográfica en uno de los principales criterios para definir dónde producir y abastecerse. Para México, la frontera con Estados Unidos, su integración comercial con Norteamérica y su capacidad manufacturera hicieron de la relocalización una oportunidad para incorporarse o ampliar su participación en cadenas de suministro orientadas al mercado estadounidense.

Pero la geografía por sí sola no determina la conveniencia de una cadena de suministro. En un entorno marcado por tensiones comerciales, cambios regulatorios y decisiones económicas cada vez más vinculadas con intereses estratégicos, las empresas comienzan a incorporar otra variable en sus decisiones: la confianza entre los países que forman parte de su cadena.

Ahí adquiere relevancia el concepto de friendshoring, una estrategia de relocalización y abastecimiento que prioriza relaciones comerciales con países considerados confiables o estratégicamente alineados. A diferencia del nearshoring, cuyo principal criterio es la proximidad, el friendshoring incorpora factores geopolíticos y de confianza como parte de la decisión sobre dónde establecer relaciones productivas.

La diferencia puede parecer sutil, pero modifica la pregunta que enfrenta una empresa. El nearshoring plantea “¿dónde puedo producir más cerca de mi mercado?”. El friendshoring agrega “¿con qué países quiero construir relaciones productivas de largo plazo?”.

México entre la cercanía y la confianza

México se encuentra en una posición particular frente a esta transformación porque reúne ambas condiciones. Su cercanía con Estados Unidos representa una ventaja logística, mientras que su integración comercial con Norteamérica lo coloca dentro de una de las principales redes productivas del mundo.

Los datos muestran que esta integración continúa profundizándose. El Fondo Monetario Internacional señala que México aumentó significativamente sus exportaciones hacia Estados Unidos entre 2017 y 2023, al mismo tiempo que incrementó sus importaciones provenientes tanto de Estados Unidos como de países asiáticos. Para el organismo, este comportamiento refleja una mayor integración del país en las cadenas globales de valor.

Esto significa que el crecimiento de México dentro de las cadenas norteamericanas no implica que las empresas hayan dejado de depender de proveedores de otras regiones. Una operación puede fabricar en territorio mexicano para exportar a Estados Unidos y, simultáneamente, utilizar componentes, materias primas o tecnología provenientes de Asia.

Por ello, el friendshoring no debe entenderse como una sustitución automática de un país por otro. La decisión consiste en identificar con qué socios existe una relación suficientemente estable y estratégica para sostener una operación a largo plazo.

La Organización Mundial del Comercio (OMC) señala que las cadenas globales de valor están experimentando una transformación impulsada, entre otros factores, por las tensiones geopolíticas y la búsqueda de mayor resiliencia. El organismo identifica una mayor integración de las cadenas de valor dentro de determinadas regiones y una creciente

La nueva decisión de ubicación

Para las empresas, esta evolución implica ampliar las variables con las que evalúan una decisión de localización o abastecimiento.

El costo y la distancia continúan siendo relevantes, pero ahora conviven con otros factores: estabilidad de las relaciones comerciales, acuerdos entre países, disponibilidad de proveedores, dependencia de determinados mercados, infraestructura, capacidad productiva y exposición a cambios regulatorios.

La propia ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD) distingue entre ambas tendencias. Mientras el nearshoring está relacionado con la proximidad geográfica, el friendshoring responde a la proximidad política entre socios comerciales. Sus análisis recientes muestran que las relaciones comerciales entre países políticamente cercanos han ganado peso dentro de la reconfiguración del comercio internacional.

Para México, esta transformación abre una conversación que va más allá de atraer nuevas operaciones. La oportunidad está también en fortalecer su papel dentro de relaciones productivas consideradas estratégicas para Norteamérica y en desarrollar las capacidades necesarias para participar en ellas.

Esto coloca a las empresas frente a una decisión más compleja. No se trata solamente de elegir el país más cercano, sino de entender qué combinación de proximidad, confianza, costos, capacidades y relaciones comerciales permite sostener una operación.

“El friendshoring no elimina la importancia de la ubicación. La amplía. Una empresa puede necesitar estar cerca de su mercado, pero también necesita saber qué tan confiable es su red de proveedores y qué tan expuesta está ante un cambio en las condiciones comerciales”, agrega José Ambe – CEO de LDM.

La evolución del nearshoring al friendshoring refleja, en última instancia, un cambio en la forma de entender la geografía empresarial. La distancia continúa importando, pero ya no es suficiente para explicar por qué una empresa elige un país, un proveedor o una región para construir su cadena de suministro.

En la siguiente etapa de la reconfiguración global, las empresas tendrán que evaluar no solo dónde están sus mercados, sino también con quién pueden construir relaciones productivas capaces de sostenerse cuando las condiciones cambian. (El Heraldo de Saltillo)