martes, septiembre 29, 2026
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La actividad cultural frena el envejecimiento fisiológico, revela un nuevo estudio

Imagen creada con IA

Actividades como ir al cine, museos, galerías de arte, conciertos o al teatro pueden ayudar a reducir la edad fisiológica, concluyó un estudio.

Londres, Inglaterra.- Un mayor nivel de participación cultural está significativamente asociado con un menor envejecimiento fisiológico, sugiere un estudio publicado en la revista ‘Journal of Epidemiology and Community Health’ Donde un equipo de investigadores analizó los datos de mil 899 adultos mayores de 50 años para explorar la relación entre la vida cultural y el envejecimiento biológico. Para ello, no se basaron sólo en la edad cronológica, sino que construyeron un indicador mucho más preciso: una puntuación de edad fisiológica.

Esta puntuación se calculó a partir de diez biomarcadores clave que reflejan el estado real del organismo: presión del pulso, presión arterial diastólica, volumen espiratorio forzado (que mide la capacidad pulmonar), concentración de hemoglobina, niveles de fibrinógeno, hemoglobina glicosilada (un indicador de control de glucosa en la sangre), colesterol LDL o lipoproteína de baja densidad, índice de masa corporal (IMC), fuerza de agarre de la mano y velocidad de la marcha. En conjunto, estos parámetros permiten estimar qué tan «viejo» está realmente el cuerpo, más allá de los años que marca el acta de nacimiento.

De forma paralela, los participantes reportaron la frecuencia con la que participaban en actividades culturales: asistencia al cine, visitas a museos y galerías de arte, y asistencia a obras de teatro, conciertos y ópera. Luego, los investigadores cruzaron ambos conjuntos de datos.

Los resultados fueron contundentes. Aquellas personas que mantenían una vida cultural activa, presentaron una edad fisiológica promedio de 64 años. En contraste, quienes reportaron una participación cultural escasa o casi nula mostraron una edad fisiológica promedio de 67 años. Es decir, una brecha de tres años de envejecimiento biológico a favor del grupo culturalmente activo, aun teniendo la misma edad cronológica.

Los autores explican que este efecto protector no es magia: ir al cine, a un museo o a un concierto implica salir de casa, caminar, interactuar con otras personas, estimular la cognición y reducir el estrés, lo que a su vez fortalece las redes de apoyo social, fomenta hábitos más saludables y mejora la salud mental. Todos estos son factores que amortiguan la inflamación crónica y el deterioro fisiológico.

La lectura desde México

Esta relación es especialmente relevante para México. De acuerdo con datos del INEGI y de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), México está experimentando un envejecimiento poblacional acelerado, con más de 17 millones de personas mayores de 60 años, muchas de ellas con alta prevalencia de hipertensión, diabetes y síndrome de fragilidad, justo los marcadores que mide este estudio.

Sin embargo, la participación cultural sigue siendo desigual. La Secretaría de Cultura reporta que la asistencia a museos, teatro y conciertos se concentra en las grandes ciudades, mientras que en comunidades semiurbanas y rurales el acceso es limitado. Programas como los Paseos Culturales del INAPAM, las Noches de Museos en la CDMX o los festivales gratuitos como el Cervantino en Guanajuato o el Festival de Santa Lucía en Monterrey, Nuevo León demuestran que cuando se democratiza el acceso a la cultura, no solo se entretiene, se está haciendo una intervención de salud pública.

En otras palabras, fomentar que las personas mayores en México vayan al Museo, al teatro de la ciudad o a un concierto, podría ser tan importante para su salud como controlar el colesterol o la presión arterial, y podría ayudar a restar esos tres años de desgaste fisiológico que observó el estudio. (El Heraldo de Saltillo)

 

https://jech.bmj.com/content/early/2026/07/02/jech-2025-225753