
Su historia es una combinación de talento, disciplina y pasión por aprender. A sus 16 años Alfredo está a punto de graduarse de la UPRA, mientras que a los 14 Juan Manuel estudia el sexto semestre en Jurisprudencia
En el marco del Día del Estudiante, conversar con jóvenes que rompen esquemas permite entender que las nuevas generaciones están transformando la manera de ver el talento, la educación y el compromiso social. Ese es el caso de Alfredo Arturo y Juan Manuel Jiménez, dos hermanos fuera de serie, con sobredotación intelectual que, pese a su corta edad, ya construyen trayectorias académicas y profesionales fuera de lo común.
Para estos dos hermanos el futuro parece haber comenzado mucho antes que para la mayoría de los jóvenes de su edad, en entrevista con este medio, ambos compartieron parte de su historia: una combinación de talento, disciplina y pasión por aprender que los ha llevado a romper esquemas desde muy pequeños.
Los hermanos han destacado por su sobredotación intelectual, característica que los ha llevado a desarrollarse académicamente a un ritmo poco común. Detrás de ese impulso también se encuentra el apoyo de sus padres, Juan Arturo Jiménez Cárdenas, ingeniero industrial, y Sandra Edith Valenciana Guerra, abogada, quienes han acompañado de cerca el crecimiento académico y personal de sus hijos.
La historia comenzó cuando Alfredo, aún en primaria, se enfrentaba a problemas de distracción en clases. Un día, recuerda, su madre le planteó resolver un problema de álgebra como alternativa a una sanción escolar, el ejercicio no representó dificultad para él y aquel momento marcó el inicio de algo mayor.

“Mi mamá empezó a notar que aprendía muy rápido, por lo tanto fuimos a Guadalajara a un centro especializado en habilidades especiales para jóvenes y ahí me hicieron estudios”, relató Alfredo. El resultado confirmó lo que sus papás sospechaban, obtuvo 140 puntos en la evaluación de coeficiente intelectual, superando ampliamente los 130 considerados dentro de las altas capacidades, por lo tanto se les recomendó aplicar el examen a su hermano, porque usualmente por genética esta condición se replica, Juan Manuel también fue evaluado y alcanzó 138 puntos.
A partir de entonces, la dinámica educativa de ambos cambió por completo. Su madre decidió integrarlos a clases avanzadas de álgebra, física, matemáticas y programación, buscando —como ellos mismos describen— “plantar semillitas” para desarrollar sus talentos. Uno de los personajes clave en ese proceso fue el ingeniero Daniel Navarro, quien impartió clases especializadas y contribuyó a fortalecer su formación científica.
El avance académico fue acelerado, Alfredo y Juan Manuel dejaron la educación tradicional para continuar con clases en línea; concluyeron la secundaria en tiempo récord y posteriormente ingresaron a preparatoria abierta antes de iniciar sus estudios universitarios.
Lejos de definirse únicamente por sus logros escolares, Alfredo y Juan Manuel muestran personalidades auténticas, intereses variados y una visión clara de cómo desean aportar a la sociedad.
Con apenas 16 años, Alfredo Arturo Jiménez está próximo a concluir en diciembre la carrera de Ingeniería en Robótica en la Universidad Politécnica de Ramos Arizpe (UPRA). Su interés por la tecnología comenzó desde pequeño, pero con el tiempo evolucionó hasta convertirse en una verdadera vocación enfocada en la innovación y el desarrollo de ideas; como la realización de unos lentes inteligentes para personas con debilidad visuales, que permite detectar objetos y su cercanía con inteligencia artificial para así avisar a la persona.

Además del ámbito académico, Alfredo ha encontrado en la música otro espacio importante en su vida. Disfruta tocar guitarra eléctrica, acústica y bajo eléctrico, mientras escucha bandas de rock en español como Enjambre, Molotov, Soda Stereo y Cuarteto de Nos. También dedica parte de su tiempo al ajedrez, disciplina que considera una herramienta para fortalecer el pensamiento estratégico.
Su espíritu emprendedor lo llevó a fundar “Widow Web 3D”, empresa enfocada en impresión 3D y diseño de prototipos mediante plataformas como SolidWorks y Blender, programas especializados utilizados en ingeniería y modelado digital. A ello suma su participación como miembro activo del Consejo Municipal de la Juventud, donde colabora en propuestas dirigidas al desarrollo juvenil en Saltillo.
Por su parte, Juan Manuel Jiménez, de 14 años, cursa actualmente el sexto semestre de la carrera de Derecho en la Facultad de Jurisprudencia. Su interés por las leyes y el análisis jurídico lo ha llevado a integrarse activamente a la mesa directiva del club de derecho penal Ex Vi Iuris.
Durante la conversación, Juan Manuel compartió que, además de su formación académica, disfruta actividades cotidianas como los videojuegos y seguir a los Pumas de la UNAM, equipo del que se declara aficionado. Aunque su trayectoria académica resulta sorprendente para muchos, conserva intereses y actividades propias de cualquier adolescente de su edad.
Así también es miembro fundador de la ProNous en pro del Intelecto, asociación civil que busca apoyar a personas con sobredotación intelectual, promoviendo espacios de acompañamiento y comprensión para niños y jóvenes con altas capacidades.
Lejos de los estereotipos sobre la sobredotación intelectual, Alfredo y Juan Manuel muestran una personalidad cercana, dinámica y comprometida con su entorno. Ambos coincidieron en que el talento debe utilizarse para generar impacto positivo y abrir oportunidades para otros jóvenes.
En el Día del Estudiante, sus historias reflejan que la juventud no tiene límites cuando existe pasión por aprender, disciplina para crecer y voluntad de aportar a la sociedad. Desde Saltillo, los hermanos representan una generación que apuesta por el conocimiento, la creatividad y el compromiso social como herramientas para transformar su entorno.

Los hermanos coinciden en que ser estudiante es estar aprendiendo, que nunca se va a saber todo y que aprender también significa equivocarte y corregir.
Después de concluir sus estudios universitarios, ambos desean seguir aprendiendo, viajar y dominar nuevos idiomas. Francia e Italia figuran entre los destinos que sueñan conocer por su riqueza cultural y académica.
En el Día del Estudiante, la historia de Alfredo Arturo y Juan Manuel Jiménez se convierte en ejemplo de cómo la curiosidad, la disciplina y el deseo constante de aprender pueden romper cualquier expectativa. Más allá de sus extraordinarias capacidades, son dos jóvenes que entienden el conocimiento como una oportunidad para crecer y transformar su entorno. (MARIANA FALCÓN)




