jueves, marzo 12, 2026
Inicio OPINIÓN VIVIR ES AHORA

VIVIR ES AHORA

¿Sigues atorado?

Creo que no hay satisfacción más grande que cuando vamos creciendo y avanzando por la vida alcanzando nuestros más grandes sueños.

Todo sueño viene con retos que, al resolverlos, nos permiten ser más sabios. También, hay momentos en los cuales pareciera que no podemos avanzar, que estamos bloqueados o atorados.

En muchas ocasiones, esos bloqueos están constituidos por situaciones que no hemos podido acomodar dentro de nosotros mismos: temas no resueltos, emociones que se encuentran tras bambalinas esperando a que se les dé una mínima señal para salir al escenario, y miedos que tratamos de esconder, pero que, de manera muy sutil, hacen que permanezcamos estancados en el mismo lugar.

Cuenta una historia que, hace mucho tiempo, dos monjes iban caminando por el campo dirigiéndose hacia la aldea en la cual residían.  Su filosofía de vida era muy estricta, y les prohibía tener cualquier tipo de interacción con las mujeres.

En su camino, llegan a un río que tenían que atravesar, cuya corriente estaba más crecida que en otras ocasiones y, a la orilla, se encontraba una bella doncella que, al verlos, les pide ayuda para poder atravesar el río porque temía ahogarse.

Uno de ellos, amablemente, accede a ayudarla. Entonces, carga a la mujer en su espalda, frente a la mirada de indignación y de enojo de su compañero, y los tres logran atravesar el río. Al llegar a la otra orilla, el monje baja a la mujer y continúa su camino tranquilamente junto a su compañero.

Acto seguido, el otro monje, indignado, comienza a darle de regaños, insultos y comienza a reprender fuertemente a su compañero; le llena de reproches por haber cargado a la mujer sabiendo que tenían prohibido tan siquiera hablar con una, y continúa así durante algunos kilómetros… hasta que su compañero, que sólo lo escuchaba, se atreve a romper su silencio y le contesta:

“Hermano, yo a la mujer la bajé en la orilla del río, pero tú la sigues cargando hasta ahorita” …

 

¿Cuántas veces seguimos cargando los problemas que sucedieron hace mucho tiempo y nos siguen pesando?

 

Y seguimos incendiándonos la mente y la salud a través de los juicios, las culpas, y los errores del pasado. Limitándonos, castigándonos o castigando a los demás por hechos que no se pueden cambiar y que ya quedaron muy atrás en la línea de nuestra vida.

Muchas veces el miedo o el dolor ante una pérdida, un fracaso o una mala jugada puede bloquearnos, porque nuestra mente, para protegernos de no volver a sentir ese miedo o ese dolor, tratará de convencernos de no intentarlo jamás.

En ocasiones lo hará sutilmente, y nos paralizará ante un cambio que puede resultar muy positivo. En otras, será más evidente y nos provocará reaccionar ante un estímulo que pueda resultar similar al que vivimos y no hemos sanado. Y, en otras, lo hará de manera invisible: nos saboteará las oportunidades para que permanezcamos en lo que considera un “lugar seguro”.

Pero no intentarlo, lejos de cuidarnos, nos abandona. Nos abandona al no permitirnos gozar de la vida por la que tanto hemos luchado.

 

¿Cuál es ese miedo que requieres soltar para poder comenzar a vivir?

 

Dejemos de hacernos la vida pesada y de amargarnos la existencia o amargársela a los demás por no darnos tiempo y sanar y soltar lo que ya es un hecho consumado y que, tal vez hoy, ya no tiene importancia.

En este día te invito a que conectes con ese problema o agravio que tanto te dolió en el pasado, y que has venido cargando durante tanto tiempo… y lo dejes allá, en la orilla del río, en el pasado… donde debió haberse quedado. Y te des permiso de volver a ser libre.

Para que esa energía que estabas gastando en cargarla la utilices en construir tu vida y en alcanzar los sueños que tanto mereces.

Y si necesitas ayuda, puedo ayudarte a sanar. A encontrar un nuevo camino recuperando la sabiduría del aprendizaje que, ante cualquier adversidad, yace como un tesoro escondido esperando a ser descubierto. ¿Estás listo?

 

coachteylealg@gmail.com