viernes, marzo 6, 2026
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VIVIR ES AHORA

El poder de coordinar los roles masculino y femenino

En el marco del Día Internacional de la Mujer celebramos avances, visualizamos luchas y reconocemos voces que nos inspiran. Y, bajo este marco, me gustaría también que tomáramos consciencia de una verdad sencilla y profunda: hombres y mujeres somos igual de importantes y, sobre todo, nos necesitamos mutuamente.

Ambos roles son igual de importantes, distintos en forma y complementarias en propósito. Solo cuando cuidamos ambos y los fortalecemos podemos trabajar en equipo y alcanzar realización, tanto a nivel personal, laboral y social.

Todos los seres humanos tenemos, tanto energía masculina como femenina. Y aprender a alternar ambas energías sabiamente es lo que nos permitirá ser seres humanos completos.

La energía femenina es aquella capaz de crear una fuerza invisible y poderosa: conecta, intuye, crea y sostiene. Su importancia radica en la capacidad de cuidar a las personas que, a su vez, construyen. Es la creatividad que construye con la empatía que escucha y con la ternura que sostiene proyectos humanos en el día a día.

La energía masculina es la que genera una fuerza tangible: planifica, ejecuta, construye estructuras y provee recursos. Es la que levanta lo concreto, materializa ideas y marca rumbos cuando hace falta dirección.

Ambas energías, cuando operan en equilibrio, generan resultados más grandes. Una no sustituye a la otra, sino que juntas se potencian. El poseer ambas nos permite elegir conscientemente en cuál momento voy a participar como rol masculino y en cuál como femenino, independientemente de nuestro género o preferencias.

Es una llamada a tomar conciencia sobre lo que buscamos y necesitamos en un momento en específico; y un llamado a desempeñar, por un tiempo, cada rol que es el que nos permite ser seres humanos completos.

La invitación es clara: ¿cuándo dejaremos de pelear con nuestros roles para empezar a vivir desde la colaboración?

Los conflictos, en mi opinión, nacen cuando solamente se le da valor a un rol sobre el otro. Se nos enseñó, equivocadamente, que ser emocional, intuitivo o empático es sinónimo de debilidad. Y que sólo lo que dirige, construye y genera resultados es valioso. Y, aunado a esto, las necesidades actuales han requerido que ambos, tanto hombres como mujeres, generen económicamente, dejando de lado la necesidad básica humana de sentirse parte de un núcleo que provea cuidado y sostén emocional.

Un líder completo sabe inyectar ambas energías en su equipo: tomar decisiones y obtener resultados, y a la vez cuidar y sostener a sus colaboradores. La autoridad que inspira no se construye desde el miedo, sino desde una conexión profunda con cada persona. Cuando un líder puede dirigir y pedir resultados y, a la vez, proteger y cuidar a sus colaboradores, genera un círculo virtuoso de confianza y alto rendimiento, y sus colaboradores logran los resultados cuidando a quien da la cara por ellos, los dirige y ve por sus necesidades.

Hay mujeres que construyen imperios, que son independientes y poderosas; muchas veces, sin embargo, sienten la necesidad de un espacio que las cuide y les provea contención. Lo mismo ocurre con hombres resolutivos, también necesitan un espacio que les ofrezca contención emocional y apoyo.

Hoy quiero extender mi más grande admiración a las mujeres que ocupan posiciones de liderazgo y que han sabido desempeñar tanto su rol masculino como femenino. Su valentía transforma espacios, abre puertas y redefine modelos.

Y también quiero reconocer, con la misma gratitud y respeto, a las mujeres que, desde la dedicación al hogar y al cuidado de la familia, construyen una sociedad donde los valores humanos y el respeto prevalecen. Ambos aportes sostienen el tejido social; ambos requieren reconocimiento, dignificación, apoyo y condiciones justas.

Si aspiramos a una sociedad más equilibrada, requerimos aprender a valorar tanto lo visible como lo invisible: celebrar la ambición y valorar el cuidar. Enseñar a nuestros jóvenes que ser fuerte no es imponer con abuso, y que pedir apoyo es una actitud de sabiduría.

Trabajemos para que el liderazgo sea sinónimo de colaboración y de dignificación: que la ambición implique responsabilidad emocional, que la fuerza camine de la mano del cuidado. Sólo mediante la coordinación entre impulso y sostén encontraremos la posibilidad de construir no solo proyectos exitosos, sino vidas plenas y una sociedad con paz.

A todas las mujeres: gracias por liderar, por cuidar y por transformar. Y que este día sea también un recordatorio de que nos necesitamos unos a otros y, de que, sólo juntos podremos llegar más lejos y alcanzar la realización y plenitud que tanto anhelamos.

 

coachteylealg@gmail.com