COMO DECÍA MI ABUELA

Ni pinta….

A mi abuela le gustaba cocinar con hierbabuena, misma que tenía en su jardín. En una ocasión me pidió que le llevara una ramita para la sopa yo fui y me distraje con las flores y, en las prisas, corté solo dos hojitas; las lavé y se las entregué a mi abuela. Ella, al verlas, me dijo: No mija una rama buena, eso «ni pinta ni da color», y me mandó de nuevo al jardín para traer una rama y así, darles más sabor a sus platillos.

Tenemos dentro de nuestra cultura algunas actitudes que consideramos normales, sin embargo, desde la mirada feminista, nos damos cuenta de que resultan violentas.

Los casos de abuso sexual infantil comienzan así, con situaciones que tenemos normalizadas; como aquella de exigirle a los menores que saluden de beso y abrazo a adultos aún y cuando ellos no quieren por un supuesto respeto, esto, enseña a los menores que es más importante lo que piensa un adulto que lo que piensa un niño, qué es más importante el respeto hacia los adultos que el respeto hacia sus propios cuerpos, y aunque no se los estemos diciendo textualmente ellos lo entienden así en el momento en que un adulto traspasa sus límites.

Desgraciadamente el ASI también se da entre menores de edad. Chicos mayores que agreden a otros pequeños que se encuentran dentro de su círculo cercano, ya sea porque pertenecen a su familia, vecindario o escuela.

La premisa puede resultar similar, los menores creen que deben respeto a sus mayores y esto incluye a otros niños que pudieran aventajarlos en edad por dos o tres años más.

Para prevenir este tipo de delitos se busca que los menores tengan información, pero de nada sirve esto si los padres no estamos informados y no estamos dispuestos a extender la educación sexual que impartimos, porque aquello que llamamos educación sexual, como diría mi abuela, «ni pinta, ni da color», solo son un montón de datos expresados de manera rápida e incómoda para sentir que cumplimos con la tarea y esto se repite tanto en las aulas como en las casas.

Tenemos niños y adolescentes con vida sexual activa a los que les hablamos de métodos anticonceptivos demasiado tarde, niñas y jóvenes expuestas a redes sociales, pero que no entienden ¿qué es violencia digital? y ¿cómo podrían combatirla o prevenirla?, porque nosotros tampoco nos interesamos en eso.

Casos como el del IPN, donde estudiantes utilizan imágenes sacadas de redes sociales para elaborar videos y fotografías editadas con contenido pornográfico de sus compañeras de escuela, deberían alertarnos lo suficiente como para entender que no se trata de que sean adolescentes o niñas, se trata de que todos somos inmaduros e inexpertos en el manejo de la tecnología y los medios digitales; así como lo somos en los temas referentes a la educación sexual, y de nuestros derechos sexuales.

Se trata de educarnos, para poder así, educar a los menores. Se trata de conocer sus derechos para mostrarles a ellos cuáles son y que así, puedan exigir que sean respetados.

Porque en el tema de las autoridades escolares y sus protocolos de prevención y atención a situaciones de bullying, acoso o abuso sexual, como diría mi abuela, “ni pinta ni da color”, por el contrario, resulta revictimizante y muchas veces entorpecen la actuación de las autoridades como PRONIF y Fiscalías

Nos toca a los padres atender la tarea de educarnos, exigir que los derechos de nuestros hijos sean respetados, evitemos los casos como el de Ciénega de Flores, donde lamentablemente las autoridades escolares no supieron atender de manera adecuada el llamado de los padres, generando descontento en todo su entorno social. Es lamentable que al día de hoy la fiscalía aún no tenga respuestas de qué sucedió en la escuela primaria Francisco Javier Garza Leal.

Lo más preocupante es que parece ser que la niña fue abusada por otros menores, que muy probablemente no comprenden las implicaciones detrás de los actos realizados y pudieran estar repitiendo cosas que sucedieron con ellos mismos o a las que fueron expuestos.

Por ese tipo de casos los exhorto a educarnos para educar y ser un espacio seguro, como muchos no lo tuvimos.