Marco Antonio Aguirre, la voz enamorada de Saltillo

Durante cinco décadas se ha dedicado a poner muy en alto el nombre de nuestra ciudad, declamando poemas con su inconfundible voz, y acompañando a las mejores rondallas de México 

POR JOSÉ TORRES ANGUIANO

Varias guitarras suenan sus acordes lentos, y de repente una voz gruesa se escucha recitando un verso: “Si yo no te di toda la felicidad, si yo no supe tu dicha conservar; te deseo paz, te deseo calor, te deseo amor”…

Esa voz es inconfundible, es la misma que cada miércoles por la noche se escucha en la radio, en el 93.5 FM, con el programa “Tu y yo”; la misma que ha hecho famoso el comercial de una mueblería “En muebles, mejor que José, jaja, ¡no sé!”, y la misma que durante muchos años acompañó a la inigualable Rondalla de Saltillo.

Se trata del poeta y comunicador Marco Antonio Aguirre Perales, un melómano saltillense, convertido en un ícono de la ciudad, en una institución en la radio y en la figura por excelencia de las rondallas en el mundo.

Quién no ha pasado una romántica noche escuchando las guitarras de una rondalla, con esa característica voz presentando cada melodía, antecedida por un poema improvisado al momento. Quién no ha suspirado con ‘Wendolyne’, ‘Corazón de Roca’ o ‘Hasta dónde te quiero’.

“Ay Atenas de México, ay pincelada esmeralda, escondida en el recodo de la Sierra Madre, que el conquistador dejó olvidada y le puso por nombre Saltillo”, entona mientras llevamos a cabo esta entrevista.

Su historia como poeta se remonta a muchos años atrás, cuando era apenas un estudiante del sexto año de primaria en el Colegio México. Recuerda que fue en el salón de clases en donde compuso sus primeros versos; aquella vez un profesor le pidió que hiciera un trabajo escrito con pluma fuente, pero Marco Antonio la había olvidado en su casa, por lo que tuvo que pedirle prestada a un compañero la suya.

“Hice la página que me pedía el maestro y se la iba a devolver, pero dije ‘cómo se la voy a devolver así’, entonces arranqué una hoja de mi cuaderno y le puse un verso: ‘quiero agradecer tu educación tan suma, por tener para mí la atención de prestarme tu pluma’”.

Lo anterior sorprendió a su compañero y a él mismo, pues se dio cuenta que tenía un don, el de improvisar versos.

Así continuó en la primaria, participando en la ‘Hora cultural’ todos los viernes en el mismo Colegio, improvisando versos para sus compañeros.

Luego, en una ocasión escuchaba con sus hermanos un programa radiofónico en la XEDE, que se llamaba “Una serenata para ti, para que en la penumbra de tu alcoba la escuches y pienses más en mí”, que se transmitía a las 11:00 de la noche; cuando el locutor invitó a quienes tuvieran algunos poemas los llevaran para declamarlos él durante la programación.

“Yo había escrito unas cosas en mis cuadernos, mis hermanos me animaron y yo pues les decía que estaban muy feos; pero total, me animaron, los llevé y le gustó al locutor y a la gente, y así seguí yendo”, cuenta el poeta.

Hasta que un día el locutor de aquel programa le dijo que por qué no los declamaba él, y Marco Antonio, no muy convencido de que su ronca voz se escuchara bien en la radio, terminó aceptando, comenzado así, en 1958, su trayectoria radiofónica.

En 1962 se unió a la XEAJ, como operador de audio, en donde luego siguió como locutor.

FOTO: MARIANA FALCÓN

Aguirre Perales estudió en el Ateneo Fuente, y posteriormente en la Facultad de Jurisprudencia, pues aunque ya era locutor, su padre le pidió que terminara su educación superior.

“Me dijo ‘ya lo he oído en las noticias, va muy rápido, parece que va en bicicleta’, ‘si quiere ser locutor antes me trae un título de lo que quiera”, señala.

Pero ingresar a Jurisprudencia fue quizá la puerta que se abrió para conocer otra de sus grandes pasiones, además de la radio.

Fue invitado por sus compañeros a formar parte de la Estudiantina de Leyes, y por su faceta de locutor era quien presentaba cada melodía que interpretaban.

En 1966, hace casi 52 años, un grupo de muchachas estudiantes de la Benemérita Escuela Normal de Coahuila (BENC) convencieron a la Estudiantina de la Facultad de Jurisprudencia de enfrentarse en un ‘mano a mano’ con la Rondalla de la Escuela Superior de Agricultura (hoy Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro).

El evento prometía ser todo un gran espectáculo, pues los estudiantes de ambas instituciones educativas tenían entonces una rivalidad ‘propia de la edad’, como dice el poeta.

Primero se presentó la estudiantina, ante un auditorio lleno. Cuando terminaron, los integrantes de la Rondalla de la Escuela de Agricultura fueron al camerino de Marco Antonio (un salón de la BENC) y le pidieron que los presentara, pues ellos no tenían quien lo hiciera.

El director de Jurisprudencia y sus compañeros le permitieron al joven presentador participar nuevamente en el escenario. Pero cuando ya estaban interpretando una melodía, algún chistoso –como lo califica Aguirre Perales- apagó todas las luces del recinto, los integrantes de la rondalla no sabían que hacer, pero Marco Antonio les dijo que siguieran tocando, y mientras lo hacían comenzó a improvisar uno de sus versos, cuando la luz se encendió, la gente se puso de pie y aplaudieron emocionados.

“Eso le gustó mucho a la gente, nos dijeron ‘oye qué buena ocurrencia’, pero había sido un chistoso que apagó la luz”, dice el poeta.

Esa fue la primera vez que alguien recitaba un poema con una canción de rondalla.

Aquel evento se realizó un sábado, como a las 7:00 de la noche, recuerda Marco Antonio, y al finalizar, los integrantes de la Rondalla de Agricultura le pidieron que se quedara con ellos, que se uniera a su grupo. Tanta fue la insistencia que hasta llevaron al joven poeta a su casa en el camión de los buitres.

El lunes siguiente, Marco Antonio llegó a la Facultad de Leyes con temor de algún reclamo por la invitación, pero ese mismo día la estudiantina enfrentaba un grave problema, pues había sido disuelta luego de que se comprobara que el director del grupo había desviado recursos. Y aunque fue triste la noticia, al locutor le cayó ‘como anillo al dedo’.

Comenzó a ir con la Rondalla de la Narro a serenatas, hasta que un día, en 1968, decidieron grabar un disco en la Ciudad de México. Los 22 integrantes de lo que a la postre se convertiría en la Rondalla de Saltillo salieron de la capital de Coahuila en cuatro vochos, con todo e instrumentos.

Llegaron a la Ciudad de México un sábado, y cuando se presentaron en el estudio de grabación de la XEW les dijeron que ese día no se grababa.

“Tuvimos que quedarnos sábado, domingo y lunes, no traíamos ni para comer, estuvimos tres días sin comer bien, con un refresco de cola de los chiquitos para tres, compartiendo galletas y tacos  de mano negra”, narra.

Por fin, el lunes comenzaron a grabar a las 9:00 de la mañana y terminaron a las 7:00 de la noche. Cuando ya se disponían a regresar a Saltillo, el productor les pidió permiso de ‘sacar una melodía en plan comercial’, para que pudiera ser escuchada en las radiodifusoras.

“Le dije, sí hombre, haga lo que quiera, nosotros ya teníamos mucha hambre, ya soñábamos con llegar a Saltillo para poder degustar aquellas infladas tortillas de harina y la machaca con huevo”, cuenta.

Dos meses después el productor le llamó a Marco Antonio Aguirre, y la conversación fue más o menos la siguiente:

PRODUCTOR: ¿Ya se oyeron? Están triunfando en todas las radiodifusoras.

MARCO ANTONIO: ¿Dónde?, son las 11:00 de la mañana y usted me llama por teléfono para decirme que estamos triunfando, ¿Quién gasta dinero en hacer una broma telefónica?

PRODUCTOR: ¿Cuáles radiodifusoras del Distrito Federal se escuchan en Saltillo.

MARCO ANTONIO: Pues la W, la Q, Radio Variedades, Radio Mil, La Pantera, la 620, y Radio Centro.

PRODUCTOR: Bueno, pues óigase hoy a las 11:00 de la noche.

Marco Antonio aún pensaba que se trataba de alguna broma del productor de la XEW, pero aun así esa noche encendió el radio a la hora pactada, en la ‘W’, y para su sorpresa su canción, ‘Te deseo amor’, estaba siendo presentada; luego le cambió a la ‘Q’ y también estaba sonando; más tarde la presentaron en Radio Mil y luego en las otras.

“Hablé por teléfono en ese momento y que me pasan al aire, ‘señoras y señores, el cañonazo artístico’, y quién sabe qué más, y pues ya me entrevistaron”, relata Marco.

El productor les llamó al día siguiente: “Están vendiendo como pan caliente, tienen que venir”, les dijo.

“Y le dije: sí vamos a ir, pero le quiero hacer una pregunta, ¿Ahora sí nos van a dar de comer?”, dice y luego ríe.

Cuando llegaron nuevamente a la Ciudad de México los llevaron al mejor restaurante. Era un grupo de jóvenes de veintitantos años triunfando a nivel internacional con una melodía, presentados como la Rondalla de Saltillo.

Luego de allí vinieron otros 29 discos grabados, para sumar 30 en total con la Rondalla de la Narro.

Y es que aunque si bien las rondallas tienen su origen en España, y en México en Guadalajara, no fue hasta que llegó la Rondalla de Saltillo, con la voz de Marco Antonio Aguirre, y los arreglos y voces de otros músicos como Pepe Abedrop, Carlos Mery Milán, José Trinidad Martínez, Fermín Loera, Salvador Muñoz, e Iván Cárdenas, que este tipo de música comenzó a cobrar fama a nivel mundial.

Posteriormente Marco Antonio y ex integrantes de la Rondalla de Saltillo crearon la Rondalla del Amor de Saltillo, con la que grabaron otros 20 discos.

FOTO: MARIANA FALCÓN

Después vino su tercera rondalla, con la que actualmente se va de gira por todo el país y la Unión Americana, la denominada “Desde Saltillo, la rondalla con Marco Antonio Aguirre”, y con la que lleva ya 18 años.

Los conciertos de Marco Antonio y sus rondallas están llenos de anécdotas, como la vez que una chica tumbó al poeta en San Luis Potosí, al abalanzarse sobre él mientras éste declamaba sus versos; o cuando fueron a dar una serenata que terminó por convertirse en un concierto para unas mil 500 personas.

Marco Antonio Aguirre es dueño de un don excepcional, tiene una facilidad enorme para componer versos de todo, en cualquier momento.

“Es un don que nace, a veces el alma nos deshace, pero de todas maneras la vida nos rehace, y si quisiéramos tener para la vida un pase, yo le diría que este verso que en mi nace es lo que todo a mí me hace”, responde al preguntarle sobre esta habilidad.

Tanta facilidad tiene con las palabras, que continuamente amigos le llaman para que les ayude con algún discurso, y por teléfono se los dicta de inmediato. Lo curioso de todo es que cuando le preguntan sobre sus honorarios por esas palabras, Marco Antonio responde que le deben paletas, o un pedazo de pastel. Y es cierto, lo confirma una de sus hijas, muy constantemente llegan a su casa pasteles o tiras de paletas.

Dice que en alguna ocasión, ocho días antes de una de sus presentaciones al interior de la República Mexicana, uno de los organizadores le llamó para pedirle el repertorio de canciones y versos, para hacer un programa de versos.

“Le digo: no señor, ni los muchachos saben lo que van a cantar, ni yo sé lo que voy a decir. El programa es totalmente improvisado, se abre el telón, aparecemos y se empieza la urdimbre, empieza a nacer poco a poco la cadena de versos, a veces adversos, a veces perversos, pero son siempre de gratos universos”, señala.

De todas las canciones, Marco Antonio Aguirre tiene una favorita, y como no, si es la que le cantaba al gran amor de su vida, a su única novia y posterior esposa doña María Luisa Narro (QEPD), en quien incluso se inspiró para improvisar el poema. Se trata de “Hasta dónde te quiero”, una de las melodías más representativas.

“Los versos se los hice a mi santa señora esposa, porque cuando éramos novios, en las noches estrelladas, se perfumaba la noche con nostalgia, y me decía ‘¿Hasta dónde me quieres?, y yo le respondía ‘mira las estrellas, ¿las ves?, yo te quiero hasta donde tus ojos no ven’”, narra.

El saltillense es un poeta enamorado de la mujer, y cómo no habría de serlo, si la vida lo llenó de mujeres, primero su esposa, luego sus tres hijas, Maria Luisa, Perla Mónica e Iris.

Ellas lo han impulsado siempre. Su esposa, cuando pensó en dejar las Rondallas hace 18 años, pues asegura que ella fue quien lo orilló a integrar el actual grupo. Sus hijas, que han impulsado la creación de rondallas femeniles,

Por eso dice que sus presentaciones son “un homenaje integro, al ser más sublime y más maravilloso que dios regaló al hombre y que se llama mujer. A la mujer la veneración, la adoración, solo Dios y la mujer dan vida, nadie más. Ella conoce el secreto de Dios, Dios le dio a guardar el secreto de dar vida, de crear, para mí la mujer es maravillosa”.

Pero el poeta saltillense también ha explorado otras áreas, como la docencia en la entonces Escuela de Ciencias de la Comunicación, en la UVM y UNID. Ha sido servidor público, en la Secretaría de Obras Públicas Federales y en el INFONAVIT.

En su faceta como locutor, ha recorrido organizaciones como Jubert Tafich, en donde llegó a ser director artístico.

Luego llegó a Multimedios, en donde se mantiene hasta la fecha luego de 23 años,  en el programa ‘Tú y yo’ que se transmite todos los miércoles de 8:00 a 10:00 de la noche.

Su oficina está llena de reconocimientos, tiene decenas de ellos, unos colgados y otros aún en cajas, por lo que ya piensan en formar una especie de museo con sus logros.

Marco Antonio Aguirre es sin duda alguna una voz emblemática de Saltillo, un personaje que ha hecho historia. Su voz es inconfundible. Dice que incluso, cuando ‘la parvada de jóvenes’ lo ve en la calle, siempre atinan a decirle “Mejor que José, jaja, no sé”, aunque las anteriores generaciones le decían ‘Te deseo amor’ o ‘Corazón de roca’.

El locutor espera seguir aún más tiempo con la tradicional música de rondalla, llevándola por todo el país. Llevando el amor en sus melodías a cada parte de México y de Estados Unidos, o en conciertos benéficos, como los que constantemente encabezan.

Y para que esta entrevista no terminara sin un poema, Marco Antonio Aguirre compone de inmediato uno para las mujeres saltillenses: “Quisiera ser el sol que te besa y quisiera ser la fragancia que vence la distancia, de tal manera que tu nombre perfumara hasta con tu mirada el éter de mi alma, para que me robes la calma y decir que siempre por ti mi alma para ti es alma”.  (TEXTO: JOSÉ TORRES ANGUIANO | FOTOGRAFÍAS: MARIANA FALCÓN)

 

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El Heraldo de Saltillo
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