viernes, mayo 29, 2026
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5 hábitos que, a parte del alcohol, destruyen el hígado

 

Londres, Inglaterra.- Aunque siempre se señala al alcohol como el principal enemigo del hígado, hay costumbres diarias que parecen inofensivas y también lo están afectando. El médico británico Gareth Morris-Stiff lo explica en un artículo reciente de ‘The Telegraph’: desde la comida moderna hasta productos que se venden como “sanos”, muchos factores silenciosos están detrás del aumento de problemas hepáticos.

El alcohol no es el único culpable

  1. Ultraprocesados en la dieta

Comer con frecuencia embutidos, comida rápida y otros ultraprocesados facilita que se acumule grasa en el hígado. El problema son sus aditivos: conservantes, emulsionantes y edulcorantes que el órgano no logra procesar bien. Morris-Stiff señala tres ingredientes a evitar especialmente: aceites vegetales hidrogenados, jarabe de fructosa y proteínas hidrolizadas.

  1. Refrescos “zero” o “light”

Parecen la alternativa sana, pero los edulcorantes artificiales de estas bebidas pueden desajustar el metabolismo. Eso favorece la inflamación del hígado y el depósito de grasa. La recomendación: mejor dejarlos fuera. Si se te antoja un refresco, toma la versión normal y solo de vez en cuando.

  1. Demasiada azúcar, sobre todo fructosa

Pasarse con el azúcar, y en especial con la fructosa de bebidas y procesados, pone al hígado a trabajar de más. Como este órgano es el principal encargado de metabolizar la fructosa, el exceso termina en inflamación. El consejo: no pasar de 30 g. de azúcar al día y huir de productos con jarabe de maíz de alta fructosa o con la etiqueta “sin azúcar añadido”, porque suelen llevar otros edulcorantes.

  1. Suplementos y remedios “naturales”

No todo lo natural es inocuo para el hígado. Vitamina A en exceso, cannabidiol, ginseng indio y diente de león pueden resultar tóxicos, según Morris-Stiff. Incluso el cardo mariano, que muchos toman como protector hepático, podría hacer más daño que bien.

  1. Menopausia y hormonas

Cuando bajan los estrógenos en la menopausia, sube el riesgo de hígado graso en mujeres. Y si la afección ya existía, suele avanzar más rápido en esta etapa, aumentando notablemente las probabilidades de cirrosis y cáncer de hígado.

Otros riesgos del día a día.

El moho en casa, los alimentos con residuos de pesticidas o antibióticos, y la exposición a microplásticos también suman riesgo. Sobre el moho, Morris-Stiff detalla que inhalar sus esporas no solo daña los pulmones: pueden pasar a la sangre, llegar al hígado y generar toxicidad e inflamación. No le pasa a todo el mundo, pero con un sistema inmune débil el riesgo crece.

Conclusión

La prevención de la enfermedad hepática requiere ampliar el enfoque más allá del control del consumo de alcohol. La regulación de ultraprocesados, edulcorantes, azúcares añadidos y suplementos sin supervisión, junto con la atención a factores hormonales y ambientales, resulta clave en estrategias de salud pública y práctica clínica. (AEGENCIA REFORMA)

https://x.com/diariodesaludrd/status/2060242605871341911?s=20