
Fernando Madero, presidente de Vinos de Coahuila, destacó que las casas vitivinícolas de la entidad buscan posicionarse en el mercado mediante productos con identidad, historia y altos estándares de calidad, frente a la producción industrializada
Frente a la creciente presencia de vinos comerciales e industrializados, los productores de Coahuila apuestan por diferenciarse mediante la calidad, la identidad y la historia que existe detrás de cada botella, destacó Fernando Madero Ruiz, presidente de la Asociación de Vinos de Coahuila.
El representante del sector vitivinícola señaló que las bodegas del estado buscan ofrecer productos que reflejen las características de sus regiones de origen, así como el trabajo y la experiencia de quienes participan en su elaboración, con el propósito de generar una conexión distinta con los consumidores.
«Nosotros hacemos vinos más de autor, vinos que tienen una historia, que tienen calidad superior, esto hace que estés recibiendo un producto de mayor calidad. Empieza a tomar vinos buenos y dices ‘¿Qué estaba haciendo yo comprando vinos de 150 pesos?'», remarcó.
«Tú puedes comprar por la imagen, pero hay un tema de calidad estándar, puedes hacer un vino barato pero tienes que cumplir con el estándar y ahí es donde, mínimo, tienes que dar un resultado esperado y a medida que vas subiendo, el nivel de precio junto con la calidad, la exclusividad y lo que va detrás; eso es diferenciación, ofrecen algo más», añadió.

Vinos con personalidad
Explicó que, a diferencia de los procesos de producción a gran escala, la propuesta de las casas vinícolas coahuilenses se centra en mantener estándares elevados y desarrollar vinos con personalidad propia, en los que cada etiqueta tenga elementos que la distingan dentro de un mercado cada vez más competido.
En este sentido, destacó la importancia de acercar estos productos a nuevos públicos, pues consideró que el conocimiento del vino no debe limitarse a quienes frecuentan las bodegas o tienen experiencia en la cultura vitivinícola, sino que debe convertirse en una alternativa accesible para más consumidores.
«El gran reto de los vinos mexicanos es que no nos conoce el mundo, tú quieres comprar un Ferrari y tienes que hacer fila, hay vinícolas en Francia que están vendidas cosechas adelante por la calidad y aquí tenemos toda la tecnología que usa el mundo pero además tenemos una cosa que no tienen ellos, la ventaja competitiva que es que tú puede probar un vino de tal lugar y no es el mismo del otro lugar», remarcó.
«Es un mercado de diferenciación, ¿Qué tiene que hacer el productor mexicano? Clavarse en saber cómo se hace, traer a los mejores enólogos, entenderle y darse cuenta que Parras de la Fuente es Parras; imagínate que en el mundo tú digas ‘vino de Parras, dame una orden'». (OMAR SOTO)

