
Es una práctica que ha favorecido la concentración y el aprendizaje de los estudiantes, asegura Luis Arturo Dávila, presidente de la Federación de Escuelas Particulares de Coahuila.
Ante la disposición oficial del gobierno federal para restringir, a partir de noviembre de este 2026, el uso de teléfonos celulares en planteles de educación primaria y secundaria, Luis Arturo Dávila de León, presidente de la Federación de Escuelas Particulares (FEP) de Coahuila, aseguró que en esta entidad ya existen experiencias que demuestran el impacto positivo de esta medida en la concentración y el aprendizaje de los estudiantes.
En este sentido, cabe mencionar que instituciones particulares en Saltillo como el Instituto Othli y el Colegio Ignacio Zaragoza (CIZ), este último donde también se desempeña como director, cuentan con varios años de experiencia en la aplicación de políticas para limitar el uso de dispositivos móviles durante la jornada escolar.
Sobre el CIZ explicó que los estudiantes entregan sus teléfonos celulares al ingresar a las instalaciones y los reciben nuevamente al concluir sus actividades académicas.
«Aquí ya es toda una tradición el resguardo de los teléfonos, los alumnos llegan en la mañana, depositan su teléfono y si algún maestro tiene alguna actividad académica con estos dispositivos, manda a traer la caja de los teléfonos, se utilizan y se vuelven a regresar a resguardo para entregarse a la salida», explicó.
Dávila de León consideró que mantener los celulares fuera del alcance de los estudiantes durante las clases permite reducir las distracciones y favorecer que los alumnos concentren su atención en las actividades escolares, sin que esto signifique eliminar por completo la posibilidad de utilizar la tecnología como herramienta educativa.

Asimismo, destacó la importancia de que los padres de familia participen en la regulación del uso de estos dispositivos desde casa, particularmente mediante la supervisión de los contenidos que consultan sus hijos y el tiempo que permanecen frente a las pantallas.
«A los padres de familia se les invita siempre a estar muy pendientes de lo que ven sus hijos, sobre todo del tiempo de uso», comentó.
Finalmente, consideró que la restricción representa una oportunidad para que las nuevas generaciones desarrollen hábitos más equilibrados respecto al uso de la tecnología, al señalar que los teléfonos celulares pueden convertirse fácilmente en un factor de distracción dentro de las aulas.
«Esto impacta de manera muy positiva porque el teléfono se puede convertir fácilmente en un distractor; yo creo que las generaciones jóvenes se van a ir educando, van a irse acostumbrando a un uso más normal», concluyó. (OMAR SOTO)



