lunes, septiembre 28, 2026
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De TikTok al campo de batalla: así recluta el narco

Foto: Agencia Reforma

Guadalajara, Jalisco.- La maquinaria de los cárteles para captar jóvenes empieza con un clic en redes sociales. Conoce aquí varios casos.

Se va a ‘La Diestra’

El joven J.A.L.P. encuentra un perfil en TikTok que le llamó la atención. Quien lo maneja se hace llamar “UN MENTADO” y difunde ofertas de trabajo, presuntamente del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).

El 19 de junio de este año finalmente se decide a escribirle y le solicita empleo, a lo que el reclutador le pide datos de identificación y localidad de residencia. Le hace una oferta económica de 8 mil a 10 mil pesos.

Al día siguiente el joven sale de su casa, en Sayula, y se dirige a la Nueva Central Camionera, en Tlaquepaque. Una vez que llega, le envía su ubicación al reclutador. Éste le dice que lo están esperando en un Ford Focus rojo en la salida. Le tapan el rostro. El joven no sabe a dónde lo están llevando.

Luego de un trayecto de entre cuatro a cinco horas por autopista, y otro tanto por caminos de terracería, finalmente llega a un campamento en donde se encuentran otras 20 personas. “La Diestra” le dicen que se llama el lugar, nada más.

Durante tres semanas es adiestrado en el uso de armas largas, en el armado y desarmado de armamento, así como en posiciones de combate. Una vez que termina su entrenamiento, es enviado a bordo de una camioneta a nuevas posiciones en equipos de cinco personas.

En un campamento improvisado en un cerro se encuentra con otras 30 personas. Todas armadas y con ropa táctica y chalecos balísticos. Ahí figuran “Wicho”, un mando originario de Sinaloa y operador de la célula. Como encargada del suministro del radio se encuentra “La Güera Bélica”, una colombiana.

Luego de sufrir una lesión en la rodilla, “El Wicho” lo manda a otro destino, en donde tendría que vender droga, pero el 10 de agosto decide escapar.

En un descuido de sus compañeros, el joven camina durante 20 minutos, hasta que una patrulla lo detiene. Una vez que lo trasladan a la Comisaría, le piden sus datos. Los oficiales entonces advierten que está reportado como desaparecido.

Es hasta entonces que J.A.L.P. se entera que está en Ahualulco del Mercado, Jalisco.

De un Estado a otro

El 25 de junio a H.F. y B.S.A.G. les ganó la curiosidad. Habían visto, por medio de TikTok, ofertas de trabajo para el crimen organizado. Deciden contactar al perfil. La conversación se muda a WhatsApp y les hacen la oferta de ganar entre 8 mil y 13 mil pesos por ser “punteros” (halcones) o sicarios.

Los jóvenes se retractan y se salen del grupo, pensando que ahí quedaría el asunto. Sin embargo, posteriormente les llega la amenaza de que no es un juego, conocen sus domicilios y van a pasar por ellos, quieran o no.

Es así que el 27 de julio, a las 20:20 horas, salen de sus casas con una mochila y acuden al lugar en el que los citaron: el Bodega Aurrerá, que está en la Avenida Monte Sevilla, en Lomas del Mirador, en Tlajomulco. Irían a trabajar para el CJNG.

Pasa por ellos un taxi y se dirigen a Zacatecas. Ahí los mantienen durante dos días en una casa blanca con portón blanco; tiene un pozo de ladrillos y varios cuartos y cocina. Está en un cerro, pero los jóvenes desconocen más datos.

Luego los llevan a Zirándaro de los Chávez, en Tierra Caliente, Guerrero.

Ahí los llevan a otra casa de seguridad en donde conviven con personas identificadas como Bruno “Tlacuache”, Héctor “Pirata”, “Tierno”, “Huevo”, “Peso Pluma”, “Nata”, Cristian, Juan Carlos “34”, “Pascual” (el jefe central) y “Camarada” (encargado del pago y traslados).

En este caso, se desconocen los detalles de la liberación.

Presión mediática

La red social preferida para reclutar, TikTok, de nuevo es protagonista. Por este medio un perfil llamado “F.E.U. RECLUTA” hace contacto con J.I. el 28 de junio. Le vende la idea de laborar para el cártel: solo tiene que trabajar la mariguana y por ello ganará 4 mil 500 pesos quincenales.

Es entonces cuando J.I. habla con sus amigos C.S. y J.E., quienes aceptan incorporarse.

Los adolescentes les dicen a sus familiares que van a la Plaza Independencia, pero en realidad acuden a otro lado y se les pierde el rastro.

El 30 de junio los jóvenes son citados en el parque conocido como “Los Cocos”, localizado en la Colonia Lomas del Paraíso. Ahí llegan dos sujetos por ellos, uno apodado “Crilin”.

Después los trasladan a una casa de seguridad, pero el trayecto dura alrededor de 6 horas. Las primeras horas son en un Honda Fit gris y el resto en una camioneta roja.

En ese sitio se encuentran con otras 25 personas que están siendo reclutadas bajo el mando de “El R10” y “El Negro”, encargados de la casa de seguridad y entrenamiento. Reciben adiestramiento en arme y desarme de AK-47 y R-15, pero por la presión mediática que toma el caso, son liberados el 8 de julio.

Tras un traslado de unas cinco horas, entre caminos de terracería y de pavimento, llegan a Zapopan, en donde se baja “Crilin”. Luego llegan a Plaza Independencia, en donde sueltan a los menores.

De nuevo TikTok

El 15 de julio D.M. y J.V. salen de sus casas, en Tlajomulco y Tonalá, sin mencionar a dónde se dirigen.

Desde ese momento se pierde el rastro de los menores, por lo que los familiares se movilizan en redes sociales para pedir ayuda a la ciudadanía para encontrarlos. Cualquier dato puede servir.

Es mediante una publicación que una persona advierte a la familia que D.M. fue visto subiendo a una camioneta por su propia voluntad.

El padre de D.M. entonces revisa sus redes sociales y advierte que existe una conversación sostenida con un usuario de TikTok identificado como “Asafat Padilla”. El contenido del diálogo gira en torno a un grupo criminal.

Se desconocen datos del sitio al que fueron llevados, sin embargo, es hasta el 22 de agosto, cuando su búsqueda también estaba acompañada de una presión mediática, que los jóvenes son localizados en una iglesia de Mazatlán, Sinaloa, por parte del personal de la Comisión Nacional de Búsqueda. Ese mismo día los menores fueron regresados a casa. (AGENCIA REFORMA)