viernes, julio 17, 2026
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La exposición al calor durante el embarazo podría afectar el desarrollo cerebral infantil, advierte un estudio

Imagen creada con IA

Barcelona, España.- Un nuevo estudio descubre que la exposición a temperaturas más altas durante el embarazo podría provocar cambios neurológicos en la infancia y más allá.

La exposición a temperaturas elevadas durante el embarazo y los primeros meses de vida se asocia con un mayor crecimiento del tálamo durante la infancia, según un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación “la Caixa”. Los resultados, publicados en ‘Environment International’, sugieren que la exposición al calor en las primeras etapas de la vida podría tener efectos duraderos sobre el desarrollo cerebral.

Estos cambios potencialmente perjudiciales para el cerebro ocurrieron dentro del tálamo, un centro neurológico para el procesamiento de información y la regulación del sueño, la alerta y la conciencia.

El estudio de su equipo incluyó datos de 3 mil 251 niños holandeses. Todos formaban parte de un estudio a largo plazo que comenzó en 2002 y que seguía su crecimiento, salud y desarrollo desde el útero hasta la edad adulta.

“Queríamos examinar si la exposición al calor o al frío desde la concepción hasta los 8,5 años de edad estuvo asociada con cambios en el desarrollo cerebral durante la infancia tardía y la adolescencia, e identificar los periodos en los que el cerebro es más vulnerable”, explicó la autora principal Laura Granés, que también es investigadora en el instituto de Barcelona.

Luego compararon estos altibajos de temperatura con cualquier cambio observado en 11 centros cerebrales diferentes. Analizaron especialmente las resonancias magnéticas cerebrales realizadas a cada niño de 10 y 14 años.

Solo el volumen del tálamo parecía estar relacionado con exposiciones a calor intenso durante la gestación o la infancia, según el equipo español.

Como explicaron, el tálamo se desarrolla muy temprano en el embarazo y requiere un suministro sanguíneo robusto, lo que puede hacerlo especialmente vulnerable a temperaturas más altas. La exposición a días calurosos puede afectar al flujo sanguíneo hacia la placenta y/o el feto, según los investigadores.

El estudio identificó un periodo claro de vulnerabilidad que abarca el embarazo y los primeros meses tras el nacimiento. En comparación con una temperatura media de referencia de 12.5 °C, la exposición a temperaturas medias mensuales de 20.5 °C durante este periodo (calculadas a partir de las temperaturas diurnas y nocturnas) se asoció con un crecimiento más lento del tálamo entre los 9 y los 15 años de edad. No se observaron asociaciones similares ni en el resto de estructuras cerebrales analizadas ni con la exposición a temperaturas frías.

Aunque el estudio no estaba diseñado para identificar los mecanismos biológicos implicados, investigaciones previas apuntan a varias posibles explicaciones. La exposición al calor durante el embarazo podría alterar los niveles de hormonas del estrés maternas, afectar la capacidad de la placenta para proteger al feto en desarrollo frente a estas hormonas o modificar la señalización de la serotonina, un proceso fundamental para la formación de las conexiones entre el tálamo y la corteza cerebral. Asimismo, la inflamación y el estrés oxidativo asociados al calor podrían contribuir a estos efectos, si bien son necesarios más estudios para confirmarlo.

El equipo investigador también observó que un crecimiento más lento del tálamo se asociaba con una mayor presencia de problemas de conducta externalizantes durante la adolescencia, entre ellos comportamientos agresivos e infracciones de las normas. Sin embargo, no encontraron una asociación con el rendimiento cognitivo. (El Heraldo de Saltillo)

 

https://x.com/ISGLOBALorg/status/2077113716428988754