
Un análisis elaborado por Víctor Manuel Gerónimo, profesor investigador de la Narro y economista, revela que en casi tres décadas las familias de Coahuila han modificado sus hábitos de alimentación, impulsadas por cambios en la dinámica laboral, la urbanización y el incremento de la mujer en la dinámica laboral
Los hábitos alimenticios de las familias coahuilenses han cambiado de manera significativa durante los últimos 28 años, impulsados por factores como el ritmo de vida, el incremento en la participación laboral de los integrantes del hogar, el nivel de ingresos y la educación, de acuerdo con un análisis realizado por Víctor Manuel Gerónimo Antonio, profesor investigador de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (UAAAN) e integrante del Colegio de Economistas de Coahuila.
El estudio, elaborado con información de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), compara los patrones de consumo entre 1996 y 2024 y muestra una reducción importante en la presencia de alimentos tradicionales en la dieta de las familias coahuilenses.
Entre los principales hallazgos destaca que el consumo semanal de tortilla de maíz disminuyó cerca de un 30 por ciento, mientras que el de leche cayó casi un 45 por ciento. Asimismo, el frijol registró una reducción cercana al 27 por ciento, además de observarse una menor presencia de productos como jitomate, cebolla y papa en la alimentación cotidiana.
Más comida rápida

En contraste, el análisis señala un crecimiento en la compra de alimentos preparados, como pollo rostizado, tacos, tamales, pizzas, tortas, barbacoa y menudo, así como un incremento en el gasto destinado a consumir alimentos fuera del hogar.
“El hecho de que se realice mayor número de comidas fuera del hogar tiene qué ver con las condiciones que estamos viviendo las familias de Coahuila; por ejemplo, uno de cada cuatro hogares, ya para el 2024, tiene como jefa de familia a una mujer”, explicó Gerónimo Antonio, profesor investigador adscrito al Departamento de Economía Agrícola de la UAAAN.
Indicó que este fenómeno refleja una transformación en la estructura familiar y en la distribución de las responsabilidades económicas y domésticas.
“Esto indica que si la mujer ahora toma la batuta del hogar también se ha involucrado no solamente en trabajo doméstico sino en el mercado laboral fuera de casa, esto trae consigo que el tiempo es limitado y ahora tiene que dedicarlo para labores de casa y domésticas, entonces tiene qué ver estrategias implementar para facilitar su dinámica de vida de la familia, por eso se observa un incremento de alimentos fuera del hogar”, remarcó el también vicepresidente de Análisis Económico y Social del Colegio de Economistas de Coahuila.
Añadió que el aumento en el consumo de alimentos preparados también está relacionado con una mayor incorporación de los integrantes del hogar al mercado laboral.
“Se observa la cantidad de comidas en gasto, se ve un incremento de gasto en pollo rostizado, barbacoa, tacos, ya alimentos listos para consumir en casa; se identifica que eso tiene una relación y el otro aspecto es que cada vez tenemos un mayor número de integrantes del hogar que están incorporados al mercado laboral. Ya no solamente el papá y la mamá trabajan, ahora también los hijos y la dinámica económica y social ha ido cambiando, esto trae cambios en la manera en la que nos vamos alimentando”, señaló.
Cerveza y refrescos
Otro de los aspectos que llamó la atención del investigador fue el comportamiento en el consumo de bebidas. Si bien el consumo de refrescos presenta una ligera disminución respecto a 1996, continúa siendo elevado, mientras que la cerveza registra un crecimiento importante.
“Ha incrementado el consumo de cerveza de 1996 a 2024 de manera notable, más del 25 por ciento. Hay algunos estudios que indican que los jóvenes, por ejemplo, ya no están prefiriendo tanto el consumo de bebidas alcohólicas, aunque en el caso de Coahuila vemos que sí, que todavía se observa este incremento”, comentó.
Respecto a las bebidas azucaradas, añadió que aún representan una parte importante de la dieta de los hogares.
“También me llamó mucho la atención el consumo de refrescos, si bien sí se observa una reducción analizando 1996 y 2024, todavía sigue siendo elevado, desde mi punto de vista; son arriba de cinco litros por hogar a la semana, los coahuilenses seguimos consumiendo una cantidad considerable de refrescos”, sostuvo.
Gerónimo Antonio señaló que estas transformaciones también responden a características propias del estado, como su alto grado de urbanización y la cercanía con Estados Unidos.
“Otro factor es que Coahuila, al ser un estado del norte, sí hay influencia de parte de los hábitos que se tienen en Estados Unidos; la gastronomía y la alimentación es diferente, más hamburguesas, hot dogs y todo eso, entonces eso de alguna manera también se refleja en el estado de Coahuila y otro factor es que la mayoría de su población, alrededor del 90 por ciento, vive en las zonas urbanas, entonces tenemos una población rural muy pequeña y en las zonas urbanas tenemos una gran diversidad de oferta de alimentos y eso también influye”, explicó.
El investigador concluyó que comprender estos cambios resulta fundamental para el diseño de políticas públicas orientadas a mejorar la alimentación de la población y promover hábitos más saludables, al tiempo que permiten entender cómo la transformación económica y social del estado ha modificado la manera en que las familias coahuilenses se alimentan. (OMAR SOTO)




