
Por qué vinieron los tlaxcaltecas al valle de Saltillo
Hacia 1590, la guerra chichimeca llevaba cuarenta años sin resolverse. Los presidios protegían los caminos, pero no habían pacificado el territorio, y el costo de mantener soldados en el norte era una carga que las arcas virreinales ya no podían sostener. La solución que propuso el virrey Luis de Velasco el Joven fue tan pragmática como audaz: usar indios tlaxcaltecas para pacificar indios.
Los tlaxcaltecas eran el aliado más valioso que la Corona española había tenido en la conquista de México. Sin su apoyo, Hernán Cortés difícilmente habría derrotado a los mexicas. A cambio de esa alianza, Tlaxcala había obtenido privilegios que ningún otro pueblo indígena de la Nueva España tenía: autonomía de gobierno, exención de tributos, el derecho a portar armas y a ser tratados como nobles ante la ley española. Eran, dentro del sistema colonial, una categoría aparte.
El plan del virrey era establecer colonias tlaxcaltecas junto a las villas españolas del norte. La idea era que su ejemplo de vida sedentaria y su conocimiento del sistema colonial convencieran a los grupos nómadas de abandonar la guerra. Era una política de aculturación que usaba como herramienta a quienes mejor habían demostrado que la integración era posible y, dentro de ciertos límites, ventajosa.
Para los tlaxcaltecas, la propuesta tenía sus atractivos y sus riesgos. Atractivos: nuevas tierras, confirmación de sus privilegios, la posibilidad de extender su influencia hacia el norte. Riesgos: alejarse de Tlaxcala significaba dejar atrás siglos de historia, trasplantar familias enteras a un territorio desconocido y hostil, y convivir con grupos que los verían como parte del aparato colonial —porque en cierto modo lo eran—. No todos estuvieron de acuerdo. Los que aceptaron lo hicieron con condiciones negociadas.
Las capitulaciones se firmaron el 14 de marzo de 1591. Los tlaxcaltecas que partieran al norte serían considerados hidalgos, antepondrían «don» a su nombre, podrían montar a caballo y portar armas, quedarían exentos de tributos y establecerían sus pueblos con ayuntamiento propio, separados de españoles y de otros indios. Eran las condiciones de quien negocia desde una posición de fuerza relativa, no las de un pueblo sometido.
La larga caravana de carretas partió ruidosamente de Tlaxcala en los primeros días de junio de 1591. Viajaban bajo la guía del teniente general Agustín de Hinojosa Villavicencio y los capitanes de los cuatro señoríos tlaxcaltecas. Al frente del contingente destinado al norte iba don Buenaventura de Paz, indio principal del señorío de Tizatlán y nieto de Xicoténcatl. Llevaban semillas de maíz, frijol, calabaza y chile; herramientas de labranza, y el conocimiento agrícola de varias generaciones. El 18 de junio, el virrey Velasco visitó en persona a los emigrantes. Un censo levantado el 6 de julio contó 932 colonos en total.
En Saltillo, la operación quedó en manos del capitán Francisco de Urdiñola, militar con vasta experiencia en el norte, hombre que había aprendido que era más eficaz presentarse desarmado ante un jefe guachichil que lanzar una campaña contra ellos. Tras varios días de reconocimiento de tierras y negociaciones, Urdiñola firmó con los tlaxcaltecas el establecimiento el 13 de septiembre de 1591, otorgándoles acceso a varios ojos de agua y tierras suficientes para su asentamiento permanente.
Fuentes
Gibson, Charles. Tlaxcala en el siglo XVI. México: Fondo de Cultura Económica, 1991. Estudio fundamental sobre los privilegios tlaxcaltecas y su papel como aliados coloniales.
Sheridan Prieto, Cecilia. Anónimos y desterrados. México: CIESAS / Miguel Ángel Porrúa, 2000. Analiza las condiciones de la migración tlaxcalteca y su establecimiento en el noreste.
Cavazos Garza, Israel. Saltillo en la historia y en la leyenda. Saltillo: Archivo Municipal de Saltillo, 1979. Describe el proceso de fundación de San Esteban de la Nueva Tlaxcala junto a la villa española.
Valdés, Carlos Manuel y Dávila del Bosque, Ildefonso. Saltillo: historia breve. México: El Colegio de México / FCE, 2011. Sitúa la llegada tlaxcalteca en el contexto de la política virreinal de pacificación del norte.
Powell, Philip Wayne. La guerra chichimeca (1550–1600). México: Fondo de Cultura Económica, 1977. Explica el agotamiento de la estrategia militar que llevó al virrey a buscar alternativas.




