
En marzo del 2021 se registró un siniestro en esta zona natural que comunica a Arteaga, Coahuila, con Santiago, Nuevo León; se perdieron más de 15 mil hectáreas de bosque
A cinco años del incendio forestal que devastó la zona conocida como «La Pinalosa», en los límites serranos entre Arteaga, Coahuila, y Santiago, Nuevo León, las labores de restauración ambiental continúan mientras persiste la ausencia de responsables sancionados por el siniestro que consumió más de 15 mil hectáreas de bosque.
Fue en marzo de 2021 cuando el fuego arrasó con una de las áreas boscosas más importantes de la región, dejando severas afectaciones ecológicas que, de acuerdo con especialistas y ambientalistas, tardarán décadas en revertirse.
«Es una pena que, de alguna manera, este tipo de cosas sucedan por una negligencia o descuido humano y que tengamos estos daños difíciles de reparar; estamos trabajando en la prevención y concientización de estos eventos”, señaló David Valladares, titular de la asociación civil “Amigos de la Sierra», cuyos integrantes y voluntarios encabezan múltiples acciones de reforestación en la zona afectada.
El activista remarcó que, pese a la magnitud de los daños ocasionados por el incendio, aún existe un pendiente importante en materia de sanciones y prevención.
«Creo que la autoridad debe hacer un trabajo de conciencia, de facilitar los procesos porque tiene que haber penas claras para quien ejecute este tipo de acciones, creo que tenemos ese pendiente de cerrar la pinza», expresó.
MÁS DE 15 MIL HECTÁREAS CONSUMIDAS
Recordó que el incendio fue consecuencia de una negligencia atribuida a un particular y destacó que sus efectos continúan siendo visibles en el ecosistema serrano.
«Esto fue producto de una negligencia de un particular, hoy vivimos las consecuencias y fue un daño de grandes magnitudes; si hablamos de La Pinalosa, hablamos de un incendio que consumió 15 mil 500 hectáreas, de las cuales 12 mil fueron del lado de Nuevo León, nosotros lo entendemos como un solo ecosistema y hemos trabajado de esa manera», indicó.
El entrevistado por El Heraldo de Saltillo subrayó que podrían pasar entre 50 y 60 años para que la zona recupere un bosque adulto similar al que existía antes del incendio.
«En los siguientes 20 o 30 años debemos tener indicios de restauración importante; desde que arrancamos el proyecto nos planteamos un lapso de 10 años que nos permitiera saber el efecto del trabajo realizado y a la mitad de este trayecto los datos son positivos; yo calculo entre 50 y 60 años lo que nos pudiera llegar a tomar un bosque adulto, semejante al que teníamos en Pinalosa», comentó.

SANAR LA TIERRA
Como parte de los trabajos de recuperación ambiental, integrantes de «Amigos de la Sierra» han colaborado con instituciones académicas y especialistas para implementar estrategias de restauración ecológica y combate a plagas forestales.
«Hemos hecho incluso investigaciones en conjunto a la Universidad de Nuevo León para saber y analizar consorcios bacterianos que puedan favorecer esta restauración, reforestación; llevamos más de medio millón de árboles sembrados en la zona de este incendio y actualmente estamos realizando un monitoreo de la actividad del escarabajo descortezador, que es una de las consecuencias posteriores a un incendio», explicó Valladares.
Añadió que, tras un incendio forestal, el ecosistema queda debilitado, lo que facilita la proliferación de plagas que agravan la pérdida de cobertura vegetal.
«El ecosistema se debilita y el escarabajo descortezador empieza a prosperar, estamos haciendo un trabajo muy puntual para entender el ciclo de este insecto y poder actuar en tiempo y forma porque las plagas forestales son el segundo factor de pérdida de cobertura vegetal en nuestro país, solamente detrás del cambio de uso de suelo», dijo.
Aunque los resultados de las labores de reforestación comienzan a mostrar avances, el ambientalista reiteró que se trata de un proceso lento y de largo plazo.
«Hace poco hicimos un análisis de algunos polígonos que hemos intervenido en estos cinco años y tenemos un índice de supervivencia acumulada de las plantaciones que hemos realizado; en algunas zonas va bien pero hay que entender que esto es un proceso muy lento», concluyó. (OMAR SOTO)




