
Dr. Francisco Raúl Carrillo Pedroza
Ozono: el aliado verde que limpia el agua y transforma metales
El ozono, esa molécula formada por tres átomos de oxígeno (O₃), es mucho más que el “olor fresco” que sentimos después de una tormenta eléctrica. Es un agente poderoso capaz de transformar agua contaminada y procesos industriales.
Desde su descubrimiento en el siglo XIX, ha pasado de ser una curiosidad científica para convertirse en una herramienta poderosa en la limpieza de aguas y en la mejora de procesos industriales. En la Facultad de Metalurgia se han desarrollado investigaciones que demuestran cómo este gas puede ser clave en dos áreas críticas: el tratamiento de aguas residuales y la metalurgia extractiva.
En 1840, el químico alemán Christian Friedrich Schönbein identificó por primera vez el ozono al notar un olor peculiar tras descargas eléctricas. Poco después se comprendió que se trataba de una forma especial de oxígeno, con una capacidad oxidante mucho mayor que la del oxígeno común. Esa propiedad lo convirtió en un candidato ideal para procesos de desinfección y purificación. A diferencia del cloro, el ozono no deja subproductos dañinos, lo que lo convierte en una opción más sostenible.
Hoy en día, el ozono se utiliza en múltiples ámbitos, por ejemplo:
- En la desinfección de agua y alimentos, eliminando bacterias, virus y hongos sin dejar residuos tóxicos.
- En la purificación del aire, neutralizando olores y contaminantes en espacios cerrados.
- En procesos industriales, como el blanqueo de papel y textiles o la síntesis química.
- En la remediación ambiental, degradando pesticidas y compuestos orgánicos volátiles.
Las investigaciones realizadas en la Facultad de Metalurgia han demostrado que el ozono es un aliado verde para enfrentar uno de los mayores retos industriales: la contaminación del agua. El ozono rompe moléculas complejas como colorantes, fenoles y restos de fármacos, transformándolos en compuestos más simples y menos dañinos.
En aguas provenientes de la minería y la metalurgia, también permite neutralizar contaminantes altamente peligrosos, como el cianuro y sus compuestos. Además, se han desarrollado procesos combinados en los que su eficacia aumenta al emplearse junto con catalizadores, como los óxidos de hierro. En regiones mineras y siderúrgicas de México, estas aplicaciones representan una alternativa real para reducir el impacto ambiental de las industrias.
Otro campo de aplicación del ozono es la obtención de metales a partir de minerales o residuos. En este caso, facilita la descomposición de materiales difíciles de tratar, favoreciendo la extracción de metales como oro y cobre. Al mismo tiempo, reduce el uso de reactivos agresivos, lo que contribuye a procesos más sostenibles y menos contaminantes.
Las investigaciones recientes muestran que el ozono no es solo una herramienta técnica, sino un puente hacia la sostenibilidad industrial. En un contexto global que busca reducir la huella ecológica, este gas ofrece soluciones prácticas para limpiar aguas contaminadas y recuperar metales de manera más responsable. Su potencial, además, se extiende hacia campos emergentes como el reciclaje de baterías y la extracción de tierras raras, esenciales para la tecnología actual.
Conclusión. El ozono, descubierto hace casi dos siglos, sigue sorprendiendo por su capacidad de transformar procesos industriales y ambientales. Este oxidante puede ser clave para enfrentar los retos de la contaminación y la explotación de recursos. En pocas palabras, el ozono es un aliado invisible, pero poderoso, en la construcción de un futuro más limpio y sostenible.
Dr. Francisco Raúl Carrillo Pedroza
Facultad de Metalurgia, Unida Norte




