domingo, abril 26, 2026
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 La IA no es neutral: Luis Josué Lugo Sánchez

Puede producir texto y nuevas dinámicas, pero no reflexividad, precisó

Ciudad de México.- La irrupción de la inteligencia artificial (IA) reconfigura relaciones de autoridad académica, acceso a la información y legitimidad del saber, consideró el académico del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM, Luis Josué Lugo Sánchez.

Un ejemplo, dijo, es la plataforma Storm IA, impulsada por la Universidad de Stanford, que permite a estudiantes generar textos extensos a partir de instrucciones breves.

Aun cuando no sustituye un artículo académico formal, representa un cambio en la manera de sintetizar, leer críticamente y confrontar posturas distintas mediante agentes automatizados que cuestionan los contenidos generados, detalló al ofrecer la conferencia Inteligencia artificial y producción del conocimiento académico.

Para el universitario estos desarrollos deben entenderse dentro de marcos teóricos más amplios como el capitalismo de la vigilancia, el tecnofeudalismo o el capitalismo cognitivo. Las perspectivas advierten que la IA no es neutral, sino que forma parte de estructuras donde grandes corporaciones concentran datos, conocimiento y ganancias, mientras los usuarios contribuyen de manera gratuita a su funcionamiento.

Alertó sobre fenómenos como la “deuda cognitiva”, concepto estudiado en las neurociencias que refiere la dependencia excesiva de herramientas tecnológicas para realizar tareas intelectuales.

En el ámbito educativo, los retos son múltiples: desde su empleo para tareas escolares hasta la aparición de aquellas que “humanizan” textos o evaden detectores de plagio. Un estudio reciente de Benavides-Lara, Rendón, Escalante, del Pilar Martínez y Sánchez revela que ocho de cada diez profesores de bachillerato, preparatorias y Colegio de Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional utilizan herramientas de IA. En el nivel de licenciatura, la proporción es de siete de cada diez docentes, mientras que en posgrado asciende a 7.3 de cada 10.

El estudio también muestra que 8.7 de cada 10 estudiantes de bachillerato emplean estas tecnologías; en licenciatura, la cifra es de 8.1, y en posgrado alcanza 8.8 de cada 10, es decir, “ocho de cada diez alumnas y alumnos, así como profesores de la UNAM recurren a la IA, pero hace falta profundizar en los motivos, si es por curiosidad, para hacer investigación o para contar historias”.

Al respecto añadió que los docentes lo hacen principalmente para obtener datos sobre temas que desconocen, localizar recursos bibliográficos y diseñar actividades de aprendizaje. Los estudiantes para información de algún contenido, contar con ideas e iniciar una actividad escolar o tareas y resolver dudas sobre las clases.

Asimismo, el universitario informó que actualmente realizan una investigación en el Sistema Universidad Abierta y Educación a Distancia, específicamente en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, en el cual detectaron que 90.6 por ciento de los estudiantes encuestados se apoya en ella; la muestra considera a 500 personas.

Compartió que el tiempo de uso entres estos estudiantes oscila entre los 30 minutos a dos horas semanales en plataformas como ChatGPT y Gemini, por lo que el reto consiste en impulsar el aprendizaje de software libre y mostrar qué hay detrás de estos grandes modelos de lenguaje.

Pensamiento más amplio

En el auditorio del Instituto de Ciencias Nucleares, Josué Lugo explicó que emergen riesgos relacionados con sesgos algorítmicos, opacidad en los modelos de datos, manejo indebido de información personal y nuevas brechas digitales. A ello se suma el impacto en el empleo académico y la tentación de sustituir procesos educativos por automatización, lo que calificó como un “despropósito pedagógico”.

No obstante, el integrante del Programa de Macrodatos, Inteligencia Artificial e Internet del CEIICH destacó: la IA también puede ser resignificada a partir de usos sociales y políticos. En este sentido, mencionó el trabajo del Colectivo Luz de Esperanza, integrado por madres buscadoras quienes la usan para recrear imágenes de sus familiares desaparecidos y difundirlas en redes sociales.

El especialista sugirió a las instituciones educativas construir marcos éticos situados en la interdisciplina, fomentar un pensamiento más amplio y promover un empleo consciente de estas tecnologías. “El problema de la IA no es solo técnico, sino político, epistemológico y pedagógico”. (UNAM)