
El Prognathodon cipactli fue descubierto en Linares, Nuevo León en 2001 y en este 2026 se reconoció como nueva especie de reptil marino
Un equipo de paleontólogos de México e Inglaterra confirmó el hallazgo de una nueva especie de mosasaurio que habitó los océanos hace aproximadamente 70 millones de años, durante el periodo Cretácico, informó el jefe del Departamento de Paleontología del Museo del Desierto (MUDE), Héctor Rivera Sylva.
El descubrimiento, publicado en la revista científica Neues Jahrbuch für Geologie und Paläontologie, describe a Prognathodon cipactli, un reptil marino depredador especializado en capturar presas grandes y resistentes, lo que lo posicionó como uno de los dominantes en su ecosistema.
De acuerdo con el estudio, este ejemplar vivió en una época en la que gran parte del territorio mexicano estaba cubierto por un antiguo mar tropical, correspondiente al Mar Interior Occidental que dividía América del Norte.

El fósil fue descubierto en 2001 en afloramientos de la Formación Méndez, cerca del rancho Las Barretas, a unos 10 kilómetros al noreste de Linares, Nuevo León. Aunque inicialmente fue descrito en 2007 como un mosasaurio indeterminado, un análisis más detallado permitió identificar rasgos únicos que lo ubican dentro del género Prognathodon y confirmar que se trata de una nueva especie.
El material fósil consiste en un cráneo relativamente completo que presenta adaptaciones propias de depredadores de gran tamaño, como un hocico corto y robusto, mandíbulas profundas y poderosas, así como dientes gruesos con esmalte rugoso, características que indican que se alimentaba de presas duras, como otros reptiles marinos, peces de gran tamaño o animales con caparazón.
“Se hizo una previa identificación, se quedó nada más como mosasaurio, muy general, y ya, a través de los años, se ha refinado la filogenia, algo que nos ayuda a poder determinar los parentescos que tienen los animales. Con base en este fósil, se pudo afinar un poco más la filogenia y pudimos determinar que era una nueva especie; los mosasaurios más antiguos son ejemplares de alrededor de un metro, pero son más similares a una iguana, el más grande estaría en alrededor de los 12 metros de largo, este ejemplar en seis o cinco metros”, detalló Rivera Sylva.
“En el 2001 se había hecho una publicación acerca de este material aquí en el Museo del Desierto, principalmente este material llega al Museo del Desierto porque aquí fue donde se hizo su trabajo de restauración, limpieza y consolidación; esto primero fue un mosasaurio, después de 20 años, gracias a los especialistas, se llegó a la conclusión de que se trataba de un nuevo género y especie”, abundó José Manuel Padilla Gutiérrez, director de Colecciones del Museo.

SIMBOLISMO EN SU NOMBRE
El nombre cipactli tiene un significado simbólico, ya que hace referencia a Cipactli, una criatura de la mitología mesoamericana asociada con el océano primordial. Rivera Sylva explicó que esta denominación busca conectar el hallazgo científico con las raíces culturales de México y las antiguas narrativas sobre criaturas marinas colosales.
“Esta nueva especie se nombró cipatli, en honor a la deidad azteca Cipactli, que es un monstruo marino de la cosmogonía náhuatl. En un códice está esta ilustración, tiene fauces dentadas, aletas y la aleta caudal es muy similar a como la tienen los mosasaurios», indicó Héctor Rivera.
«Lo ejemplifican como un pez reptil, si podemos ver la anatomía de los mosasaurios es prácticamente eso, un reptil pero con aletas como cualquier pez, cualquier habitante marino; es algo muy bueno poder juntar esta cosmogonía náhuatl con algo que prácticamente lo está definiendo”, añadió.

IMPORTANTE HALLAZGO
A pesar de sus adaptaciones como depredador especializado, los investigadores determinaron que este mosasaurio no alcanzaba los tamaños gigantescos de otros miembros de su grupo, lo que permitió plantear una hipótesis evolutiva relevante.
Este patrón evolutivo, añadió, tiene paralelos en especies actuales como los cetáceos, donde algunas formas más pequeñas ya presentan conductas depredadoras complejas, mientras que otras evolucionaron posteriormente hacia mayores dimensiones y dominio ecológico.
Asimismo, el hallazgo aporta evidencia clave para entender la diversidad de mosasaurios en México, donde el registro fósil de estos reptiles ha sido históricamente limitado.
“Estos elementos nos permiten ir construyendo este pasado tan increíble que existió en nuestro planeta y qué más gusto que desde el desierto del norte de México podamos contar estas historias sobre estos nuevos seres que salen al mundo, que se van a empezar a conocer”, remarcó el director del MUDE, Arturo González González, quien adelantó que ya se trabaja en una réplica del espécimen para mostrarla dentro de este recinto. (OMAR SOTO)






