CLAVE DE FA

El ascenso de los candidatos antisistema

Cero y van tres. En los últimos días ha habido tres procesos electorales en Latinoamérica: las primarias abiertas en Argentina, la primera vuelta en Ecuador y la segunda vuelta en Guatemala. ¿Qué tienen en común estos tres procesos? Que el antisistema se está imponiendo abrumadoramente.

¿A qué me refiero con el antisistema? Son los candidatos que, sin importar su ideología de derecha o izquierda, vienen a retar al status quo que han establecido las élites gobernantes, y que llevan incrustadas en el poder mucho tiempo, lo que se conoce como el establishment.

Este tipo de figuras, generalmente con ideas disruptivas, que muchas veces pueden ser disparates, están ganando tracción entre los electores por una sencilla razón: la gente está enojada con los políticos de siempre, y en muchos casos desesperada, por lo que prefieren dar un salto al vacío, antes que quedarse en un edificio en llamas.

Tomen por ejemplo el caso de Javier Milei en Argentina, cuyo discurso libertario está lleno de propuestas cuestionables, pero es una afrenta directa a la clase política vigente, que él llama «la casta» y que el ciudadano de a pie quiere ver caer. Y la reacción del kirchnerismo es atacarlo y decirle que «no le tienen miedo», justo lo que los seguidores de Milei quieren ver: las figuras del sistema enojadas y acorraladas.

En el caso de Guatemala, Bernardo Arévalo rebasó por el acotamiento a todos los candidatos tradicionales. Su sorpresivo ascenso en la primera vuelta ni siquiera fue detectado por las encuestas. Y mientras más le imponían obstáculos para participar en la segunda vuelta, más ganaba apoyo, porque la gente interpretó eso como el sistema tratando de frenarlo. Ergo, su triunfo en la segunda vuelta fue contundente.

Y Ecuador está en un contexto que similar en el que el país, vapuleado por el crimen organizado, exige un perfil fuera de los políticos convencionales. En la primera vuelta varios de los candidatos trataron de ocupar el espacio del antisistema, por lo que el voto se fragmentó, y la candidata correísta obtuvo un tercio de los votos. Sin embargo, falta la segunda vuelta, y ahí solo uno podrá posicionarse como el antisistema, quien lo haga primero ganará la elección.

Esta es la fórmula de las campañas más llamativas actualmente, porque los electores han cambiado de esquema. Para ellos, la izquierda y la derecha han probado ser insuficientes. Ambas mantienen el status quo, que se enfoca en mantener los privilegios de la cúpula, liberal o conservadora, pero siempre son los mismos. Por eso el reclamo de la gente más allá de las ideologías. Claramente, el modelo del péndulo está agotado.


Israel Navarro es Estratega Político del Instituto de Artes y Oficios en Comunicación Estratégica. Twitter @navarroisrael

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El Heraldo de Saltillo
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