A LA BÁSCULA

Tiempos de definiciones 

En su calidad de ciudadanos, muchas personas en nuestro país, con el argumento de que no militan en ningún partido político, dicen que ellos no son políticos, que no les interesa la política. En la realidad, la mayoría somos políticos, quizá sin militancia partidista, pero somos políticos porque nos interesan los problemas de nuestra cuadra, de nuestro barrio o colonia, de nuestro municipio, estado o país. Y desde el momento en que a usted le importan los problemas de su comunidad, ya tiene interés en la política. Insisto, quizá sin militancia partidista, lo que lo convierte en apartidista, no en apolítico.

Unos dicen que eso de la política hay que dejárselos a los políticos y lo hemos hecho la mayoría de nuestras vidas; las consecuencias están a la vista de todos. Nos desatendimos de los temas de mayor trascendencia, dejamos todo en manos de los políticos, seguridad, economía, desarrollo, seguridad social, educación, todo, y los políticos se han encargado de hacer pedazos a nuestro país y durante décadas sumieron a la mayoría de los mexicanos en la más terrible de las pobrezas.

Hartos de décadas de malos gobiernos, la sociedad mexicana reaccionó tibiamente en el 2000 para ‘sacar al PRI de Los Pinoles’, pero nos conformamos con eso, para la gente fue suficiente haber hecho morder el polvo a los priistas, pero volvimos a nuestra zona de comodidad. De otro partido, otros colores y aparentemente de otra doctrina, pero igual volvimos a dejar en manos de los nuevos gobernantes panistas, toda la cosa pública, y nos bastaron un par de administraciones para terminar tan decepcionados del cambio, que ¡le volvimos a dar nuestra confianza al PRI!, y nos correspondieron con la administración más corrupta en la historia del país.

El en un tiempo autollamado ‘rayito de esperanza’ supo canalizar muy bien el hartazgo y decepción de la gente por los dos partidos que nos habían gobernado, y tras casi 18 años de permanente campaña, se convirtió para muchos mexicanos la esperanza de un cambio verdadero. Pero otra vez nos volvió a suceder lo mismo, bien dice el refrán popular que el hombre es el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra. Otra vez cambio de colores, de siglas, de partido y aparentemente de credo político, y otro regreso a nuestra zona de confort, dejando todo en manos de los políticos.

Pero los políticos ya nos han demostrado de una y mil formas que no importan colores siglas, partidos o credos, finalmente son políticos, y también con consecuencias mortales, económicas, de desestabilización de pobreza, de marginación, de inseguridad que cada vez nos cuestan más a los mexicanos, nos devuelven a los ciudadanos como respuesta a nuestra ingenuidad de seguir creyendo en los políticos, que debemos involucrarnos más como ciudadanos y no dejar los temas torales en manos de los políticos sin supervisión.

Al final del día, independientemente de militancias partidistas –que igual los políticos no tienen ideología, se brincan sin el menor rubor de partido en partido y los hay que ya recorrieron todo el espectro-, todos los políticos se tapan con la misma cobija, que no es tan grande para taparlos a todos al mismo tiempo es cierto; pero de pronto el de arriba le da un jalón a la cobija para cubrirse la cabeza, y le descobija los pies al otro, y éste al rato la jala para taparse los pies y le descubre la espalda al otro. Y así sucesivamente, pero la cobija con la que se cubren todos los políticos, todos, es la misma.

Por ello, es tiempo de que los ciudadanos asumamos la responsabilidad que nos toca, que nos involucremos cada vez más en los temas que nos interesan a todos ¿o no me diga que a usted le da lo mismo vivir en paz o en la peor inseguridad como la que aquí ya vivimos y que ahora padecen en otras entidades del país? ¿no me diga que le da lo mismo tener un empleo bien pagado o quedarse desempleado o por lo menos en la informalidad? ¿no me diga que le da lo mismo que sus hijos puedan tener acceso a la educación y a una carrera que los prepare para el futuro, que apenas terminen la primaria se vayan a los cruceros a tragar fuego, a limpiar parabrisas o hacer malabares con pelotas?

Si no solo le importan, sino le preocupan y ocupan estos y muchísimos temas vitales más, entonces usted es político. Interesarse en los problemas básicos que nos atañen a todos es interesarse en la política. Vienen tiempos de definiciones para nuestro país, y los ciudadanos debemos de asumir la parte de la responsabilidad que nos toca no solamente de ir a votar por el partido que sea, sino elegir a los mejores perfiles, pero darles seguimiento una vez que lleguen al poder y exigirles, como debe ser, resultados.

O no me diga que usted contrataría para su empresa a empleados que le revertirían el bastón de mando, y les permitiría que lo sometieran con violencia, que le dieran sueldo de hambre, sin prestaciones ni atenciones si su salud se quebrantara, que le quitaran su empleo y no le permitieran hablar; y cuando lo hiciera, se burlaran cínica y descaradamente ¿O sí lo haría y lo permitiría? Los políticos son eso al final del día, desde el presidente hasta el de mero abajo, son nuestros empleados, y nos tienen sometidos.

Ya basta de quejarnos en lo oscurito, de hablar bajito, de protestar en las redes peor no hacer nada en la realidad. Si no reaccionamos, mejor cerremos el hocico, no tenemos ni siquiera el derecho de protestar, de exigir. Es más, ni siquiera el derecho de quejarnos. ¿Qué es lo que queremos? Es momento de definirnos.

 

laotraplana@gmail.com.mx

@JulianParraIba

 

Autor

Julian Parra Ibarra
Es director del diario digital La Otra Plana y la revista impresa Metrópolis. En cuatro décadas de ejercicio periodístico ha trabajado en diarios como El Norte de Monterrey, La Opinión-Milenio en Torreón, Esto en la Ciudad de México y a.m. en León, Guanajuato entre otros; ha sido conductor en programas de radio y televisión. Es columnista en varios medios impresos y digitales de Coahuila y Durango.
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