LA CAPILLA DE LA HIBERNIA Y SU EXTRAÑA CÚPULA PENTAGONAL

FRANCISCO J. DE LA PEÑA DE LEÓN

Al norte de Saltillo se encuentra una pequeña capilla de forma singular conocida como La Hibernia, nombre que adquiere debido a la comunidad en la cual está asentada. Sin embargo, su nombre original era el de la capilla de Santa Ana, el cual más tarde, en el siglo XVIII, cambiaría su advocación al de la Purísima Concepción o Inmaculada Concepción, que conserva hasta la fecha.

El historiador Juan José Casas, en el libro “Historias de Saltillo a través de sus personajes, sus anécdotas y sus lugares”, narra que la hacienda de Santa Ana fue propiedad de Juan Navarro, uno de los fundadores de Saltillo, y que en el año 1607 —30 años después de la fundación de la Villa del Santiago de Saltillo— ya existía la capilla de Santa Ana, aunque afirma que su peculiar torre de cinco lados sería edificada muchos años después, en el siglo XVIII. Casas asegura que la torre pentagonal probablemente alude a la advocación a los Cinco Señores: Jesús y sus padres María y José, así como a los padres de María, San Joaquín y Santa Ana.

Esto le confiere a la capilla de Santa Ana la misma antigüedad que a la capilla de Las Ánimas, como se llamó en 1607 al templo que construyó otro de los fundadores de Saltillo, Santos Rojo, la cual se ubica a un lado de la Catedral y que hoy se conoce como la capilla del Santo Cristo porque ahí se encuentra la imagen que, según la leyenda, llegó a Saltillo a lomos de una mula un 6 de agosto de 1608. La propia Catedral comenzaría a ser construida mucho después, en el año 1745, y se culminaría 55 años después, en 1800; aunque su torre principal demoraría aún más, hasta 1897.

Pero volviendo a la capilla de La Hibernia y su peculiar torre, en el libro El Tesoro del Capitán, escrito por Jorge Luís Medina, se afirma que la construcción de la capilla en efecto corrió a cargo de Juan Navarro, y que su nombre original era Santa Ana de los Rodríguez. A la vez afirma que el fundador de Saltillo, Alberto del Canto, habría efectuado una donación para la construcción de la torre pentagonal. Dice el autor que en el Libro de Fábrica Parroquial de la Capilla de Santa Ana de los Rodríguez, el párroco Baldo Cortés “denunciaba la poca transparencia del origen de los fondos para la construcción de la torre y su oposición a que se hubiera edificado de forma pentagonal”.

Jorge Luís Medina desliza una hipótesis en su libro: la torre pentagonal pudiera ser una representación de la imagen de La mano poderosa, una imagen muy recurrida en la antigüedad que muestra una mano con los cinco dedos extendidos, y encima del dedo medio al niño Jesús, flanqueado por Jesús y María en los dedos índice y anular, y finalmente, sobre el pulgar y el meñique a San Joaquín y Santa Ana —los padres de María—. La adoración a la mano poderosa fue prohibida por la Iglesia Católica al considerar que se trataba de una representación pagana que fomentaba la idolatría, y que estaba vinculada con la magia negra, con prácticas relacionadas a los nigromantes y a los gitanos.

Una segunda hipótesis que Medina plasma en su libro El tesoro del Capitán —el cual escribió en forma novelada, mezclando datos históricos con elementos de ficción— señala que Alberto del Canto decidió que la torre se construyera con cinco lados para representar un pentáculo: una cruz de cinco puntas que fue un símbolo precristiano con el que se rendía culto a la naturaleza y a lo femenino, y que representaba la mitad de todas las cosas: lo femenino y lo masculino, el bien y el mal. Y dado que Del Canto quería honrar la memoria de una mujer chichimeca de la cual estuvo enamorado, construyó la torre con esa forma para que todos le rindieran culto a esa mujer que para él, representaba a la naturaleza.

La forma pentagonal de la torre de la Capilla de la Inmaculada Concepción seguirá siendo un misterio. Juan Navarro murió en 1594, y aunque a él se le atribuye la construcción de la capilla, el historiador Casas afirma que la torre se construiría muchos años después, por lo que, de ser así, las hipótesis plasmadas por Medina en su novela quedarían sin sustento. Pero de lo que sí no hay mayores dudas es de que esta capilla, junto con la de Las Ánimas –hoy del Santo Cristo— es una de las edificaciones más antiguas que existen en Saltillo y que datan desde unos pocos años después de su fundación.

Autor

Francisco De la Peña de León
Francisco De la Peña de León
Director editorial de El Heraldo de Saltillo
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