CLAVE DE FA

Biden y el juego estratégico de Putin

Una de las primeras cosas que se aprende al hacer estrategia política, es a poner al adversario en una situación en donde haga lo que haga, no salga bien librado. La situación en Ucrania tiene al presidente Joe Biden en un escenario de este tipo por muchos factores, pero especialmente porque Vladimir Putin tiene el control del curso de los acontecimientos, mientras que el mandatario estadounidense solamente está en un papel reactivo.

Después de la Guerra Fría y con el colapso de la Unión Soviética, Estados Unidos adoptó el rol del “policía del mundo”, aquel que vigilaba el orden internacional y castigaba a quienes atentaran contra los ideales de la democracia y la libertad. Bueno, al menos eso nos decían porque era más romántico que hablar del control del petróleo. De ahí que los presidentes estadounidenses utilizaron los conflictos de Medio Oriente para reforzar esta imagen y ganar aprobación entre su gente.

Pero con el 11 de septiembre, la fallida intervención en Afganistán, el surgimiento de China como potencia mundial, y el fortalecimiento regional de Rusia, todo cambió. No hay un solo policía. Ahora la vigilancia del orden mundial se asemeja a un pleito de lavadero de vecindad. Todos opinan, todos agarran partido y rara vez se resuelve algo.

Para Joe Biden es fea esta situación. Después de su primer año de gobierno su aprobación ronda el 41% y la elección intermedia es en noviembre. A diferencia de Trump, su base es volátil, y necesita desesperadamente consolidar una imagen de firmeza en la escena internacional, por ello ha accedido a reunirse con Vladimir Putin, con la condición de que no invada Ucrania.

Pero Don Vladimir, es más largo que la cuaresma. Para poder meter tropas en Ucrania, ha reconocido la independencia de dos regiones ucranianas Donetsk y Luhansk en las que ha estado incitando a la separación desde el 2014. De esta manera envió a efectivos militares en calidad de “misiones de paz”, una jugada que deja mal parado Don Joe.

El rumbo de este conflicto cambia conforme pasan las horas y lo que venga a continuación es de pronóstico reservado. Lo único que se sabe con certeza son tres cosas: uno, que Putin está logrando su objetivo de reafirmar a Rusia como una de las súper potencias de la vecindad; dos, que Estados Unidos, se ha vuelto más dependiente de la ayuda de sus aliados, especialmente de los europeos; y tres, que la comunicación en tiempos de guerra no siempre es la mejor medicina para un líder con problemas de aprobación, máxime cuando la probabilidad de dar un paso en falso es bastante alta.

 

Israel Navarro es Estratega Político del Instituto de Artes y Oficios en Comunicación Estratégica. Twitter @navarroisrael

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El Heraldo de Saltillo
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