
Claves de la victoria del PRI en Coahuila
Los manuales de estrategia electoral recomiendan dos reglas para ganar una elección: usar un lenguaje claro y alineado con los valores de los votantes, y mantener la disciplina para no caer en las provocaciones del adversario.
Eso fue justamente lo que ocurrió en Coahuila en las pasadas elecciones. El PRI hizo de ese manual su estrategia y ganó, por amplio margen, los 16 distritos de mayoría.
No hubo apuestas arriesgadas. En ambas reglas, los aspirantes del PRI decidieron ir a lo seguro.
Primero, alinearon su oferta política con el trabajo que viene realizando el gobernador Manolo Jiménez, especialmente en materia de seguridad y calidad de vida, dos de los ejes que más pesan en la percepción ciudadana. Más que enumerar propuestas o detallar nuevos programas, fue notorio que centraron su mensaje en reforzar lo que ya funciona.
No se trataba de convencer desde cero, sino de reafirmar aquellos temas en los que el mandatario mantiene altas evaluaciones. Los sondeos confirman que la estabilidad y la tranquilidad figuran entre los activos mejor calificados por los votantes.
En términos políticos, resultaba lógico que los candidatos ofrecieran continuidad desde el Congreso. La estrategia consistió en convertir en propuesta legislativa esos valores que ya forman parte de la vida diaria en Coahuila: vivir bien y con seguridad.
En esta ocasión, los partidos que ofrecieron una ruptura no lograron conectar con el electorado.
La segunda regla del manual también se cumplió. Ningún aspirante cayó en provocaciones, pese a los intentos de otros candidatos y sus dirigencias por “calentar” la elección con temas polémicos.
Los candidatos del PRI evitaron engancharse y mantuvieron su estrategia durante toda la campaña. Insistieron en los mismos ejes: seguridad y calidad de vida. Sin distracciones.
Como resultado, el PRI consolidó su dominio en el Congreso local y alcanzó una votación histórica en elecciones intermedias.
Se confirma que una campaña ordenada, centrada en los valores que los votantes reconocen como propios, es más eficaz que cualquier estrategia reactiva.
En política no siempre gana quien más habla, sino quien habla claro y con consistencia. Así lo marca el manual.
Ecos electorales
Toda elección deja efectos y consecuencias. Lo más visible es que el gobernador Manolo Jiménez y el PRI se posicionan, sin proponérselo, en la conversación nacional, justo cuando la oposición necesitaba un punto de apoyo rumbo a 2027 frente a Morena, quien sigue encabezando las encuestas.
La votación del PRI también reveló liderazgos inesperados, sobre todo mujeres. Ahí están Verónica Martínez en Torreón, así como Luz Elena Morales y Marimar Arroyo en Saltillo. No las pierda de vista.
Morena sigue siendo un contrincante de peso en Coahuila. Cuenta con una base electoral sólida. Pero el resultado los obliga a rediseñar su estrategia. Quizás les hace falta leer el manual.
Del PAN no hay mucho que decir. Salvo que prácticamente desaparece en Coahuila. Ha caído elección tras elección. Su salvación estaba en la alianza, pero su presidente nacional la desairó. Se quedaron sin votos, sin representación en el Congreso y sin prerrogativas locales. Ni con el manual se salvan.
Quienes sí revisaron el manual fueron los dirigentes de Nuevas Ideas. El nuevo partido dio la sorpresa. Le bastaron tres meses para convertirse en la tercera fuerza electoral. Y anticipa que irán por algunas alcaldías en 2027.
Quizás en próximas entregas revisemos ese famoso manual.




