jueves, junio 11, 2026
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SALTO DE LETRA

La seguridad

Por cuestiones profesionales estoy en Eslovaquia al momento de escribir este artículo, la República Eslovaca es uno de los países con mejores indicadores en seguridad en el mundo, no solamente en su capital Bratislava sino también en sus zonas remotas y rurales. ¿Cómo un país alcanza esa paz?, pero quizá la pregunta para México sería, ¿Cómo un país acepta no vivir en esa paz?

Una situación simple se vuelve complicada, después compleja y finalmente caótica. México sigue sumido en una espiral violenta, si reducimos los episodios violentos en números el promedio aparece, pero en lo individual es diferente. Los números con rostros son mucho más dolorosos, porque el número se extiende en una historia cuya recuperación no siempre es posible. No podemos dejar al tiempo todas las reparaciones, porque eso no es sabiduría, es procrastinación y desidia.

Coahuila renovó su congreso estatal en un proceso estatal que es solitario para el calendario del 2026. El resultado fue un carro completo para el Partido Revolucionario Institucional, el PRI. El estado se consolida como el último reducto y bastión priista. La estrategia de las campañas fue pedir el voto ciudadano para proteger la seguridad y no dejar que el Estado caiga en la inseguridad que domina la mayor parte del país.

El triunfo fue completo en todos los distritos en los que se divide el Estado. El PRI exhibió una maquinaria electoral bien aceitada y una mayoría de candidatos previamente consolidadas con una cartera política muy competitiva. Pero el triunfo no se debió solo a eso, sino a una campaña bien aplicada, los discursos de los candidatos pretendían describir la realidad de otras ciudades y la situación actual de Coahuila. Obviamente los triunfos tienen siempre muchos padres, no así las derrotas, pero lo cierto es que ese contraste de imágenes, situaciones y expectativas fue decisivo para captar muchos votos en duda. Los mismos rivales, algunos no todos, han reconocido el triunfo y otros han expuesto sus presunciones de fraude. Pero para nadie es oculto que el discurso sobre la seguridad permeo atrayendo votantes.

México sigue enfrascado en la guerra contra el crimen, pero el solo nombre resulta doloroso. Una guerra no es una lucha es un enfrentamiento entre dos fuerzas similares con ataques encontrados. La sola nominación expresa el tamaño del fenómeno y también los riesgos que implica. Son años de esta lucha y la estrategia sigue perdida. Hay varias reglas que la historia entrega y aplican a una “guerra” cuanto más larga sea la guerra menos mortal será. El segundo de ellos dice: Entre más larga es la guerra, más jóvenes serán los soldados. Sin duda cuando un conflicto bélico rebasa un límite en el tiempo ambos bandos buscarán una menor mortandad porque los soldados menguan.  En nuestra “guerra” ¿aplican estas reglas? Seguramente no, porque una cosa es la guerra con sus enfrentamientos y otra diferente es la inseguridad como resultado de un ambiente un contexto maldito que incrementa los episodios criminales. La impunidad, contexto mediático, presión económica y hasta cierto punto reconocimiento cultural hacen que delinquir sea sencillo. Se necesita hacerle honor al nombre regeneración nacional, no como una consecuencia de las urnas sino a través de las acciones que dispuestas en políticas públicas atienden los problemas comunes.