
Me canso ganso
De acuerdo con la revista México Desconocido, la frase de ‘Me canso ganso’ la hizo popular el actor mexicano Germán Valdez ‘Tin Tan’ en la película ‘Niño perdido’, en 1947, y desde entonces pasó a formar parte de los dichos populares de nuestro país.
“¡Te la canto! ¡Me canso ganso, dijo un zancudo cuando volar no pudo, una pata se le torció y la otra se le hizo nudo, luego le dio laftosa y hasta se quedó mudo y ya mejor no le sigo porque luego yo sudo!”, canta el actor mexicano en la película acompañado del fiel Marcelo en la guitarra (https://www.mexicodesconocido.com.mx/cual-es-el-origen-de-la-frase-me-canso-ganso-que-uso-amlo.html).
A partir de entonces, los mexicanos empezamos a utilizar la frase, como una garantía de que estamos seguros de que vamos a lograr algo.
En su toma de posesión en la Cámara de Diputados, el presidente de cuyo nombre no quiero acordarme, la utilizó por primera vez, para asegurar el cumplimiento de sus promesas, entre ellas que en tres años estaría funcionando el que ahora conocemos como el Aeropuerto Felipe Ángeles, y dos pistas adicionales en la base militar de Santa Lucía.
La siguió utilizando en diversas ocasiones a lo largo de su administración. Quizá la más significativa fue cuando prometió que México contaría con sistema de salud, primero dijo que igual, y después que mejor que el de Dinamarca ‘Me canso ganso’. De hecho, en su último informe, aseguró que el modelo del IMSS Bienestar ya operaba con un sistema universal y gratuito para personas sin seguridad social en 23 entidades, más eficaz y mejor que el de Dinamarca.
La terca realidad –ha de ser de ultraderecha, enemiga de la ‘cuatroté’ o enemiga de la ‘transformación’- se le estrella en el rostro al oficialismo cuatrotero: Cuando el primer presidente morenista llegó al poder en 2018, de acuerdo con reportes oficiales del INEGI y del Coneval, en México había 20.1 millones de personas sin acceso a ningún tipo de servicios de salud.
Al terminar su sexenio en 2024. La cifra de mexicanos sin acceso a los servicios de seguridad social se ubicó en 44.5 millones, es decir, se duplicó al pasar de 16.2 por ciento al 34.2 por ciento de la población.
Como si el hecho hubiera sido un logro de su antecesor como para retomar el término, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que si estamos en la era del WhatsApp, de la Inteligencia Artificial, de las plataformas, de la logística “¿cómo es que nosotros no podemos modernizar el sistema de salud?, y como decía el (ex) presidente, me canso ganso que vamos a modernizar todo el sistema de salud”.
Prometió que esta semana en una de las mañaneras dará a conocer el proyecto y convocó a los estudiantes de todas las universidades de distintas carreras a participar, para no tener que contratar a una empresa. Llamará a los jóvenes, a los especialistas mexicanos para armar un equipo, y les va a decir: “quiero los almacenes así, pero de primera, que todo esté digitalizado, todo automatizado, cada cosa en su lugar que, si piden una medicina, en la tarde llega. Así como uno compra digital en el hospital. Cómo si uno pide zapatos desde China y le llegan a uno al otro día ¿cómo nosotros no podemos hacer que los guantes lleguen del almacén al hospital?”.
No sé si esta sea la misma mentira, pero digitalizada. Porque ya se nos había prometido algo así, pero en físico: Una Megafarmacia en la que estarían toooooodas las medicinas del mundo y que utilizando esquemas de reparto como los de las refresqueras, vendedoras de papas fritas o pan industrializado, de un día para otro se surtirían toooodas las recetas, no quedaría una sin surtirse.
El presidente alucinador de las grandes cosas, estimó que la Megafarmacia costaría unos 2 mil 700 millones de pesos, pero solo la adquisición del terreno y su adecuación en Huehuetoca en el Estado de México, costó 3 mil 948 millones de pesos, y aunque tenía una proyección a 30 años, lo único que creció fue el costo, porque de 10 mil 800 que después se dijo que costaría tras su inauguración en diciembre de 2023, pasó de acuerdo a cifras de Hacienda, a los 15 mil 020 millones de pesos, y llegó hasta los 17 mil 636 millones de pesos.
Ahora nos quieren vender la misma gata, pero revolcada: de cualquier forma se requeriría un almacén, pero ahora los pedidos serían de manera digital, “para que los guantes lleguen del almacén al hospital”. La presidenta quiere los almacenes así, pero de primera, que todo esté digitalizado, automatizado, cada cosa en su lugar; que si piden una medicina, en la tarde llegue”.
Esta película, o mejor dicho este cuento, ya nos lo habían platicado, ya nos lo contaron muchas veces, lo sabemos de memoria, y por como nos lo vuelven a contar, parece ser que es la misma mentira, pero digitalizada, y si no, al tiempo. “Me canso ganso”.
X= @Julián ParraIba




