martes, octubre 13, 2026
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CIRCO POLÍTICO

¿Y con estos bueyes quién mueve el agua?

En la pista de Aguas de Saltillo hubo celebración por sus 25 años, encuentro de personajes y una frase que terminó llevándose parte del espectáculo. El ingeniero Iván José Vicente García, director de la empresa, señaló la disminución de recursos federales para proyectos de agua y soltó, con ese giro tan español: “Con estos bueyes hay que seguir arando”.

¡Órale! Sin trapecio ni red. Porque una cosa es soplar las velitas y otra explicar cómo se financiarán las obras que necesita una ciudad que sigue creciendo. El agua no llega con aplausos, los pozos no se perforan con buenos deseos y las tuberías tampoco se renuevan con discursos.

La expresión tiene lectura administrativa, pero también política: trabajar con lo disponible, aunque resulte insuficiente. Eso sí, conviene que el refrán sea llamado al trabajo y no acta de resignación. Los ciudadanos pagan un servicio y esperan respuestas; difícilmente aceptarán que, cuando abran la llave, salga una explicación presupuestal.

Pimentel regresó a la pista de 2001

Entre los asistentes estuvieron el exalcalde de Saltillo Isidro López Villarreal; el secretario Enrique Marínez y Morales, así como el rector de la máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma de Coahuila, Octavio Pimentel Martínez y la secretaria de Medio Ambiente, Diana Susana Estens de la Garza. Óscar Pimentel González acudió en representación del gobernador Manolo Jiménez Salinas y recordó que le correspondió enfrentar, junto con el entonces gobernador Enrique Martínez y Martínez, la problemática del abasto en 2001.

Pimentel no hablaba como espectador de primera fila. Le tocó estar en el centro de aquella pista, cuando era alcalde y el suministro de agua exigía decisiones. En ese año se creó el esquema de empresa mixta, con participación municipal mayoritaria y privada, que dio origen a Aguas de Saltillo. Una decisión que abrió debate sobre cómo administrar un servicio indispensable.

Veinticinco años después, el aniversario permite revisar aquella apuesta. Reconocer lo construido es justo; convertir la ceremonia en una función de aplausos permanentes sería quedarse corto. Una empresa de agua debe medirse en continuidad del suministro, atención al usuario, mantenimiento e inversión. Ahí está su examen diario.

Porque el verdadero juez no ocupa una silla en el presídium: está en la casa donde necesitan bañarse, preparar alimentos o llenar un recipiente. Ese ciudadano sabe perfectamente cuándo funciona el servicio, aunque nunca haya leído un informe.

El presupuesto también entra al circo

La advertencia de Vicente García merece seguimiento. Si disminuyen los recursos federales, como señaló, corresponde explicar qué proyectos se afectan, qué alternativas existen y cómo se repartirán las responsabilidades. El agua necesita coordinación entre gobiernos; cuando cada quien jala la cuerda hacia su esquina, quien termina haciendo equilibrio es el usuario.

La representación de Manolo Jiménez, a través de Pimentel, coloca el tema en la agenda estatal. Ahora el reto es traducir esa presencia en gestión y acuerdos. Saltillo necesita que su crecimiento tenga respaldo hidráulico, porque anunciar desarrollo sin asegurar agua sería levantar una carpa sin revisar los postes.

Aguas de Saltillo cumple un cuarto de siglo. Hay historia para reconocer y trabajo para exigir. La frase del director dejó el remate servido: sí, con estos bueyes hay que seguir arando, pero habrá que decir hacia dónde, con cuánto dinero y en qué plazo.

Porque los saltillenses pueden aplaudir el aniversario; lo que necesitan todos los días es abrir la llave y tener agua. ¿No cree usted?

 

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