Columna de El Colegio de Economistas
PISA 2025: Entre la cobertura educativa y el aprendizaje
Por: Héctor Cifuentes Aguilar
Recientemente se publicaron los resultados de la prueba PISA de 2025, con resultados preocupantes para México, ya que se mantienen importantes diferencias en los puntajes de lectura, matemáticas y ciencias respecto al promedio de la OCDE.
El Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) mide las competencias de estudiantes de 15 años en tres áreas e incorpora un eje temático en cada edición. En matemáticas, únicamente el 30% alcanzó al menos el nivel mínimo de competencia, en el que pueden interpretar y reconocer cómo una situación sencilla puede representarse matemáticamente. En lectura, el 50% alcanzó este nivel, en el que pueden reconocer la idea principal de un texto, encontrar información explícita e identificar su propósito cuando se les indica directamente. En ciencias, también el 50% alcanzó el nivel mínimo, en el que pueden reconocer la explicación correcta ante un fenómeno conocido y determinar, en casos sencillos, si una conclusión es válida a partir de cierta información.
La gravedad de esta situación se vuelve evidente al considerar que estas capacidades forman parte de las habilidades necesarias para que las nuevas generaciones se incorporen plenamente a la sociedad. Aproximadamente 7 de cada 10 jóvenes no alcanzaron el nivel mínimo de competencia matemática evaluado por PISA, mientras que la mitad no alcanzó ese nivel en lectura y ciencias. Esto resulta especialmente preocupante si consideramos que estas habilidades son fundamentales para desenvolverse en la vida académica y cotidiana.
El desarrollo del pensamiento crítico requiere, entre otras cosas, la capacidad para cuestionar y evaluar información. Por ello, las dificultades para comprender información y representarla mediante formas sencillas pueden convertirse en un impedimento para el desarrollo académico y personal. Esto adquiere mayor relevancia si consideramos la importancia que la Secretaría de Educación Pública atribuye a la educación como un elemento fundamental del tejido social y como un instrumento para promover la equidad y el acceso a una mejor calidad de vida.
Aunque también se registraron resultados preocupantes en el promedio de la OCDE, este descenso general puede relacionarse con diversos factores que han afectado a los sistemas educativos en los últimos años, entre ellos las consecuencias de la pandemia. Sin embargo, México mantiene una brecha importante respecto al promedio de la organización. Al mismo tiempo, el análisis de la OCDE muestra características positivas entre los estudiantes mexicanos. El 80% señala sentir curiosidad por diferentes cosas, el 76% afirma que realiza un esfuerzo adicional cuando el trabajo se vuelve difícil, el 82% pide ayuda a sus profesores cuando la necesita y el 86% recurre a sus compañeros cuando no comprende algo. Estos datos muestran una importante disposición hacia el aprendizaje, a pesar de las dificultades observadas en las áreas evaluadas.
Al mismo tiempo, existen desafíos relacionados con las condiciones en las que ocurre el aprendizaje. El 48% de los estudiantes mexicanos asistía a escuelas cuyos directores señalaron que la falta de materiales educativos, como libros de texto, equipo informático, bibliotecas o material de laboratorio, dificultaba la enseñanza en cierta medida. Asimismo, el 50% asistía a escuelas donde la falta de infraestructura física representaba un obstáculo para la enseñanza.
Finalmente, resulta importante considerar el crecimiento de la cobertura educativa. Entre 2015 y 2025, el número de jóvenes de 15 años elegibles para realizar PISA aumentó a un ritmo mayor que la población total de jóvenes de esa edad. La OCDE señala que esto sugiere un crecimiento sostenido de la matrícula en educación secundaria. Este cambio debe considerarse al interpretar los resultados, ya que una mayor cobertura implica que una proporción más amplia de jóvenes está siendo incorporada a la población que puede ser evaluada.
Por lo tanto, nos encontramos ante un panorama complejo para México. Por un lado, persisten importantes deficiencias en matemáticas, lectura y ciencias, junto con dificultades relacionadas con el acceso a materiales e infraestructura adecuados; por otro, existen actitudes favorables hacia el aprendizaje y una expansión de la cobertura educativa. El reto consiste no solamente en incorporar a más jóvenes al sistema educativo, sino también en lograr que esa mayor cobertura se traduzca en mejores niveles de aprendizaje para todos los estudiantes.




