domingo, septiembre 27, 2026
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Impacta menopausia desarrollo femenino

(Agencia Reforma)

Ciudad de México.- La asociación SinReglas acerca información con enfoque integral en torno a la menopausia y busca que esta transición no frene a las mujeres.

Desde la asociación SinReglas se busca cambiar la narrativa y reconocer que las mujeres de 40, 50 y más años están en una etapa de enorme experiencia, productividad y capacidad de decisión, y que esta transición no puede seguir siendo sinónimo de invisibilidad.

Gabriela Rojas, directora y cofundadora de la organización, y Julie Salomón, ginecóloga, abordan algunos de los aspectos de mayor impacto y los esfuerzos por impulsar una agenda nacional para pasar a la acción.

Mitos y desinformación

Un estudio realizado por SinReglas en colaboración con el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), documentó que 8 de cada 10 mujeres tenían poco o ningún conocimiento sobre la menopausia.

«Si no tenemos palabras para entender lo que nos está pasando, tampoco las tenemos para pedir ayuda o hablar de ello en casa, con un médico o en el trabajo», apunta Gabriela Rojas.

Ese desconocimiento, ayuda a perpetuar tabús, pues por generaciones se ha entendido como algo que se atraviesa en soledad y que ha obviado dos temas históricamente ignorados: el envejecimiento y la salud femenina.

«Durante mucho tiempo se entendió como un asunto íntimo, casi como algo que había que vivir en silencio, y no como una transición de salud con consecuencias personales, familiares, laborales y sociales», señala Rojas.

Por otro lado está el edadismo, agrega, y la forma en que culturalmente se ha asociado el valor de las mujeres con la juventud y la capacidad reproductiva.

En el ámbito laboral, las mujeres que cursan la menopausia pueden ver frenado su crecimiento profesional, pues se presenta en la mediana edad, cuando están en posición de cosechar años de experiencia y conocimiento.

«El impacto puede ser muy importante porque algunos síntomas, como alteraciones del sueño, fatiga, irritabilidad, niebla mental, dificultades de concentración, cambios en el estado de ánimo o ansiedad, pueden coincidir con una etapa de alta responsabilidad profesional y familiar», coinciden las voceras.

El estudio con el UNFPA sobre los efectos de la transición a la menopausia en la participación económica de las mujeres en México, arrojó también que 67 por ciento de las mujeres reconocen que los síntomas afectan su desempeño laboral y siete de cada diez nunca hablan del tema en el trabajo.

Datos relevantes, apunta Rojas, pues hablan de que muchas mujeres están tratando de sostener su productividad sin información, sin acompañamiento y sin sentirse seguras para explicar lo que están viviendo.

«En este mismo estudio, encontramos que hasta el 30 por ciento de la brecha salarial entre hombres y mujeres de esta edad no se puede explicar por factores observables como nivel educativo y tipo de empleo. Pero sí coincide con la menopausia y puede ser explicado por temas estructurales como la discriminación. Por eso insistimos en que la menopausia no es únicamente un tema de salud individual. También es un asunto de permanencia laboral, desarrollo profesional y aprovechamiento del talento», reitera. Mención aparte merece el impacto en la salud mental, agrega la doctora Salomón, sobre todo durante la perimenopausia y los primeros años de postmenopausia, cuando las fluctuaciones hormonales son más intensas e inciden directamente en regiones del cerebro vinculadas a la regulación de ánimo, sueño y cognición.

«Clínicamente, lo más frecuente es encontrar una mezcla de síntomas: alteraciones del sueño, cambios del estado de ánimo, ansiedad, menor tolerancia al estrés, dificultades de concentración (sensación de brain fog –niebla mental–) y memoria subjetiva. Entre 40 por ciento y 60 por ciento de las mujeres de mediana edad reportan síntomas cognitivos durante la transición menopáusica, aunque esto habitualmente no significa demencia», explica la ginecóloga.

Y aunque ha habido avances desde el abordaje médico, SinReglas aboga por una atención integral, desde un enfoque biopsicosociocultural, que combine atención clínica basada en evidencia con salud mental, nutrición, salud sexual, ejercicio y acompañamiento.

 

Superar las barreras

SinReglas nació del vacío que experimentaron sus propias fundadoras: millones de mujeres llegan a esta etapa con síntomas, preguntas y miedo, pero con muy poca información y acompañamiento.

Determinantes como normalización de los síntomas, estigmas y golpe al presupuesto también contribuyen a que las mujeres no busquen atención.

«Nuestro estudio con UNFPA mostró que 57 por ciento de las mujeres reporta gasto de bolsillo asociado a esta etapa, lo que evidencia que el acceso también es un problema económico», indica Rojas.

Desde su plataforma en línea (www.sin-reglas.mx) acercan a las mujeres herramientas como Menotest, educación, menocoaching y una clínica virtual multidisciplinaria.

«Trabajamos también con empresas para diagnosticar qué está ocurriendo en su fuerza laboral, sensibilizar, capacitar a líderes, acompañar a las personas y construir entornos laborales más preparados para la menopausia y la longevidad», cuenta Rojas.

Su labor ha buscado extenderse a mujeres de distintos ámbitos, conscientes de que si la conversación sobre menopausia sólo llega a mujeres urbanas, con recursos y acceso a especialistas, no se habrá resuelto el problema, sino abierto una nueva brecha.

«Desde Mujeres SinReglas A.C. desarrollamos programas comunitarios. Un ejemplo es el proyecto que estamos implementando en Iztapalapa, con una meta de atender a mil 800 mujeres mediante educación sobre menopausia y hábitos saludables, tamizaje e identificación de riesgos de salud y referencia con el sistema de salud para cerrar la brecha de atención», indica Rojas.

Organizan, además, la Cumbre SinReglas, un foro donde confluyen especialistas de diversos ámbitos, que se realiza mañana, en el Club de Industriales.

«(La cumbre) busca pasar de la conversación a la acción y reunir a quienes pueden transformar la manera en que México comprende, atiende y vive la menopausia.

«En una sociedad que vive cada vez más años, desperdiciar el conocimiento y la experiencia de las mujeres en esta etapa no sólo es injusto: es una pérdida para las organizaciones y para el país», señala Rojas.

Cultivar la empatía

La menopausia no debe ser una conversación exclusivamente entre mujeres, apunta Gabriela Rojas, directora de SinReglas.

«Los hombres son parejas, hijos, colegas, médicos, líderes y tomadores de decisiones… y su participación puede hacer una diferencia enorme. Lo primero es informarse y escuchar sin minimizar. No convertir los síntomas en una broma, no atribuir cualquier emoción a ‘las hormonas’ y no asumir que la mujer ha perdido capacidad», apunta.

En el hogar, puede traducirse en preguntar qué necesita la otra persona y compartir responsabilidades, así como hablar de menopausia junto con otras transiciones hormonales, incluida la andropausia.

«Las hormonas, el envejecimiento y la longevidad nos atraviesan a todas las personas. El objetivo no es que los hombres ‘entiendan perfectamente’ una experiencia que no viven, sino que sepan acompañar, escuchar y contribuir a entornos libres de estigma».

 

En términos médicos

«La menopausia es un evento puntual», explica la ginecóloga Julie Salomón, «corresponde al último periodo menstrual debido a la pérdida de la función folicular ovárica».

Debe pasar un año sin la presencia de menstruación, relacionada a otra causa fisiológica, patológica o médica, para declarar su llegada.

La mayoría de las mujeres, agrega, presenta menopausia natural entre los 45 y 55 años.

La menopausia es un acontecimiento dentro del climaterio, periodo que abarca el paso progresivo de la vida reproductiva a la no reproductiva.

«Hay además una precisión muy importante para comunicar: una mujer puede tener síntomas ‘de menopausia’ aunque todavía menstrué», aclara la especialista.

 

Claves de autocuidado

La ginecóloga Julie Salomón subraya que la menopausia es el comienzo de un nuevo ritmo; enlista algunos consejos para mejorar la calidad de vida:

Consultar de manera integral. No sólo hay que revisar hormonas; también presión arterial, glucosa, lípidos, salud ósea, peso, sueño, salud sexual y antecedentes personales y familiares.

Moverse todos los días. Combinar ejercicio aeróbico con entrenamiento de fuerza ayuda a proteger corazón, músculo, hueso y metabolismo.

Cuidar la alimentación. Priorizar proteína suficiente, verduras, frutas, leguminosas, grasas saludables y limitar ultraprocesados, tabaco y exceso de alcohol.

Proteger el sueño. Mantener horarios regulares, disminuir pantallas por la noche y atender los bochornos nocturnos cuando interfieren con el descanso.

Hablar de sexualidad. Sequedad, dolor o disminución del deseo no deben vivirse en silencio; existen tratamientos eficaces.

No automedicarse con hormonas o suplementos. «Natural» no significa necesariamente seguro ni efectivo.

Valorar si la terapia hormonal es adecuada. En mujeres seleccionadas puede ser muy útil, pero debe individualizarse según edad, tiempo desde la menopausia, síntomas y factores de riesgo.

Cuidar la salud mental. Ansiedad, irritabilidad, tristeza persistente o pérdida de interés también forman parte de la evaluación.

Dar seguimiento periódico. La menopausia no se resuelve en una sola consulta; el tratamiento y los objetivos pueden cambiar con el tiempo. (AGENCIA REFORMA)