lunes, septiembre 21, 2026
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Beber alcohol con moderación también implica riesgos para la salud

Imagen creada con IA

Diversas instituciones de salud global y nuevos estudios epidemiológicos han cambiado la narrativa de la idea tradicional de que beber alcohol con moderación (como la famosa copa de vino diaria) puede ser beneficioso o inofensivo para la salud.

California, Estados Unidos.- Durante años se difundió que una copa diaria de vino o unos cócteles podían ser saludables, sobre todo en países occidentales. La evidencia actual lo desmiente: no existe un nivel seguro de consumo de alcohol.

Un estudio reciente publicado en el portal ‘Alcohol: Clinical and Experimental Research’ analizó a 32 adultos jóvenes y sanos, de 25 años en promedio. Se tomaron muestras de sangre antes y después de consumir dosis bajas o moderadas de alcohol, o una bebida placebo, para ver cómo cambian biomarcadores del sistema circulatorio, inmunitario y metabólico.

La investigadora principal, Mollie Monnig, de la Universidad de Brown, explicó que la idea de que el alcohol con moderación es bueno para la salud ha sido refutada por estudios epidemiológicos recientes. El alcohol es la tercera causa de cánceres prevenibles en Estados Unidos y un factor subestimado de demencia.

Los participantes con historial de consumo excesivo ya presentaban niveles elevados de varias proteínas relacionadas con insulina, inflamación y función vascular, como adiponectina, angiogenina, ICAM-1, LCN2 y sRAGE. Estas alteraciones se han vinculado con diabetes, enfermedad cardiovascular, demencia y cáncer, aunque el estudio no demostró que los participantes tuvieran esas enfermedades.

También hubo efectos inmediatos según la dosis. La proteína sRAGE, ligada a inflamación, aumentó con dosis moderadas y disminuyó con dosis bajas.

Monnig señaló que estos cambios aparecen antes de síntomas visibles, como una advertencia temprana. Otros expertos recuerdan que el trabajo es pequeño, sin grupo de no bebedores por razones éticas, y que solo midió proteínas asociadas a enfermedad, no la enfermedad en sí.

Mientras que el médico Charles Smith, director de Agape, un centro de tratamiento en Florida, quien no participó en el estudio, advirtió que los resultados deben interpretarse con cautela. Los investigadores midieron proteínas asociadas con rutas biológicas relacionadas con enfermedades, pero no ataques cardíacos, diabetes, cáncer o demencia, reseñó en Newsweek.

El daño no se limita al cáncer: enfermedades cardiovasculares, hepáticas y pérdida muscular figuran entre los trastornos vinculados al consumo. Charles Smith subraya que el alcohol afecta a todos los sistemas y acelera la aparición de signos físicos de envejecimiento, deteriorando la capacidad de regeneración del organismo. Por predisposición hereditaria, ciertas personas presentan mayor vulnerabilidad a los efectos del alcohol. Mike Ren, médico del ‘Baylor College of Medicine’, enfatizó: “Reducir el consumo antes de desarrollar la enfermedad es realmente clave”.

Organismos como la OMS concluyen que ningún consumo es inocuo. Incluso menos de una bebida al día eleva el riesgo de cáncer de mama, esófago, colon y boca, además de hipertensión, arritmias y derrame cerebral. Reducir el consumo, aunque no se deje por completo, permite activar mecanismos de reparación y mejora el pronóstico, sobre todo en personas con diabetes o cardiopatías. (El Heraldo de Saltillo

 

https://onlinelibrary.wiley.com/journal/29937175