lunes, agosto 24, 2026
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CÁPSULAS SARAPERAS

La Julia

En esta ocasión te platico una historia sobre la cual en una Cápsula Sarapera anterior escribí y dije: “debo decirle que la historia de la Julia, sí la de la patrulla, bien merece una Cápsula Sarapera”. Pues bien, esta es la Cápsula Sarapera de “La Julia”.

La Julia era una patrulla con la cual contaban las fuerzas del orden de nuestra hermosa ciudad de Saltillo a mediados del siglo pasado, allá por los años 50´s. Pero antes de continuar con la historia, déjeme decirle estimada y estimado Saltillense que el origen de ese mote no se dio aquí en nuestra ciudad, sino en la Ciudad de México, cuando en la capital, allá por 1932, se contó con el primer vehículo motorizado de la policía que la gente empezó a decirle “la Julia”. Unos aseguran que por llamarla jaula en inglés que es jail; otros afirman que se debe a que cómo la patrulla levantaba de todo, empezaron a compararla con una prostituta que agarraba de todo y que se llamaba Julia. Por eso no es de extrañarnos que en muchas ciudades de todo México existan Julias. Pero regresemos a la historia de nuestra Julia, que no era precisamente una vendedora de caricias.

De 1943 a 1945 el presidente municipal de Saltillo era Ignacio Dávila Cepeda. En su administración se adquirió una patrulla marca Chevrolet modelo 1941, de 3 velocidades, que contaba con 6 cilindros en línea y su potencia era de 90 caballos de fuerza, y si quiere saber que velocidad alcanzaba, déjeme decirle que llegaba a correr hasta casi lo 90 km/h. Una patrulla, una Julia, era más que suficiente para aquel pequeño Saltillo que contaba con casi 70 mil habitantes; una ciudad en la cual ya de noche casi nadie andaba en la calle, más que los rijosos, borrachos o algún doctor que tenía que ir a atender a algún enfermo a domicilio y de urgencia.

En la Julia los policías realizaban el patrullaje; la patrulla era un furgón nada alto, de hecho, su altura era de 1 metro con 65 centímetros. Dice don Pepe Badillo que en esta unidad “transportaban a ebrios escandalosos y mal portados que alteraban el orden público”. Todo aquel que se subiera, bueno en realidad que lo subieran, tenía por destino la cárcel municipal ubicada en aquellos años sobre la calle de Bravo, entre las calles que hoy llamamos Aldama y Pérez Treviño, lugar del cual se podría salir pagando una multa y aquellos que pasaban la noche en ese “hotel” al día siguiente muy temprano con escoba en mano tenían que realizar limpieza en las calles del centro y en la Alameda.

El mote de la Julia fue pasado de generación en generación. Recuerdo que todavía en los 90´s nos referíamos a la Julia a cualquier unidad de la policía que fuera cerrada y en la cual “trepaban” a ebrios, rijosos y delincuentes menores que alteraban el orden público en Saltillo.

Nuestra Julia, la Julia original Saltillense era de color azul oscuro, con una rotulado, a mano por supuesto, que decía: “Servicio de Policía Saltillo, Coah, Ayuntamiento 1943 – 1945”; la cual con seguridad sirvió de transporte gratuito a muchos Saltillenses de aquellos años, quienes no disfrutaban el paseo en un espacio reducido con olores nada agradables y donde amontonaban a borrachines y rijosos, con un techo de lámina, sin asiento ni ventana alguna.

Esta es la historia de la primera Julia saltillense que en su interior seguramente se vivieron miles y miles de historias, un vehículo policial cuyo apodo permaneció por años y décadas sin importar que ya no fuera la misma Julia, generando hasta un grito para correr, pues bastaba gritar: “Hay viene la Julia”, para que antes de terminar la frase todos corrieran por miedo a ser “trepados” a la patrulla.