jueves, julio 16, 2026
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SALTO DE LETRA

Vergüenza ajena

En un extraño vuelco, pese a muchos pronósticos, la final de la copa del futbol mundial se jugará en español, España contra Argentina habrán de disputar un anhelado trofeo que corona una justa deportiva que convocó en números récord a selecciones nacionales, espectadores e ingresos económicos mostrando que independientemente de como gire el mundo siempre hay por qué gastar. Desde 1930, cuando la final fue entre Uruguay y Argentina, no habían coincidido dos hispanoparlantes en la final.

El español, como lengua materna, es el segundo idioma con más hablantes en el mundo, su individualidad no solo está en la virgulilla sobre la “ñ” que la vuelve una consonante diferente. No solo el español tiene la “ñ” que la luce hasta en su mismo nombre, otras lenguas originarias lo hacen como también el filipino. Pero si tenemos algunas palabras que solamente nosotros nos hemos reservado, y lo digo no solo desde el mexicano, si pudiésemos identificar nuestro español, como son las nostálgicas referencias a cantinflear o catafixia y el ambiguo ahorita, sino términos que en español nos dicen algo que no se encuentra en otros idiomas. Palabras como madrugar que conlleva el sentido de ganar en algo por llegar primero. Contiene esa ambición de ganarlas todas solo por madrugar, el mismo dicho acuñado en la sabiduría popular de “no por mucho madrugar, amanece más temprano” expresa los límites en tan ambicionada acción.  Otra palabra es la “sobremesa” que expresar ese tiempo de convivencia que ya no es ante los alimentos, sino después de ellos. Cuando es bien llevada, se cuenta todo y se exagera, se disfruta tanto la sobremesa como el manjar previo. No hay cambio de sede como en el anís o por el café que se lleva a otros lados, aquí se quedan en la mesa y se ve como los platos se empiezan a limpiar haciendo bultos de los enseres y de las sobras sin decidir si serán para la perra o para la perra hambre del día siguiente.

Una palabra en especial que no se encuentra en otras lenguas; “vergüenza ajena”. Dificil imagen, que la vergüenza que es tan propia también sea ajena. Ese alipori es el sentimiento de bochorno o propiamente vergüenza que nos da cuando alguien mas hace el ridículo. Sobran ejemplos para advertir tan bochornoso nivel, desde la grada se ve el festín ridículo del que robó pero poquito hasta el improvisado Juanito; estampas ambas del ideario político mexicano.

A ese nivel se ha reducido el discurso diplomático entre EUA y México en relación a las drogas y las acciones por impactar en su producción, tráfico y consumo. La lucha contra el narcotráfico está muy lejos de concluir o incluso de dar algún buen campanazo. Estados Unidos reitera la inseparable conexión entre los cárteles del narco y el gobierno de México y ahora México revira a Estados Unidos indignado y señalando que se preocupan más por el exterior que por los problemas relacionados con el flagelo de la drogadicción en su propio país. Ironizó el memeta, nuevo oficio de producir memes y ser como el juglar lo fue pero en el metaverso, dijo ese poeta social…de no habernos independizado de España, ya estaríamos en la final…