miércoles, julio 15, 2026
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PERSEGUIDOS POR LAS HEMBRAS

En el hemisferio norte estamos en verano, época de calor, aguaceros y mosquitos; que traen locos a muchos.

Y como conmigo no se meten, muchas veces me he preguntado la razón por la que pican a unos, más que a otros.

Lo mismo se preguntó la BBC que, en un artículo del 12 de julio escrito por Katherine Wang, advierte que mucho antes de aterrizar en sus víctimas los mosquitos las identifican por los olores, que despiden su piel y aliento.

Les decimos mosquitos erróneamente, porque solo las hembras pican a los humanos.

Y las pobres no lo hacen por gusto, sino para obtener las proteínas necesarias para el desarrollo de sus huevos, o sea que cada piquete que usted recibe, produce más picadores; que usan la vista y el olfato para identificar a sus presas a una distancia aproximada de 10 metros, que es a dónde llegan las columnas de dióxido de carbono (CO2) que expulsamos al respirar y a través de la piel.

Los adultos producen más CO2 que los niños y por eso, les resultan más atractivos y como el calor y la humedad lo intensifican, hay más mosquitos en tiempos calurosos y lluviosos.

La periodista Wang confiesa ser un imán para esos insectos, “no importa a dónde vaya de vacaciones de verano, una cosa es segura: inevitablemente me picarán y me saldrán ronchas enormes y la comezón me atormentará semanas”.

De acuerdo con el doctor Steve Lindsay, profesor de entomología de salud pública en la Universidad de Durham en el Reino Unido, las mujeres embarazadas resultan el doble de atractivas para los mosquitos que las no embarazadas, porque el embarazo aumenta la demanda metabólica y el volumen respiratorio, lo que conlleva una mayor exhalación de calor y CO2.

“Es el olfato, dice, lo que determina a quién pica un mosquito. Son pequeñas sustancias químicas altamente volátiles las que marcan la diferencia”.

Lindsay y otros científicos han desmentido el mito de que las personas “de sangre dulce” sean más propensas a las picaduras.

Y precisa que el microbioma de la piel descompone los carbohidratos, ácidos grasos, amoníaco, ácido láctico y péptidos presentes en nuestra piel, en compuestos orgánicos volátiles (COV), de los que tenemos más de 500 que se evaporan fácilmente en el aire y los mosquitos pueden diferenciar.

Las personas que hacen ejercicio les son más atractivas durante y poco después del esfuerzo físico, porque les aumenta la demanda metabólica que incrementa la producción de CO2 y las deja calientes y sudorosas.

Y también se sienten atraídos por fuentes de CO2 no humanas, como el hielo seco que es una herramienta útil para atraparlos.

Investigadores de la Universidad Rockefeller, Estados Unidos, analizaron el olor de la piel de 64 personas que usaron mangas de nailon durante seis horas.

Los mosquitos podían elegir entre las mangas y mostraron preferencia, por el olor de las personas con mayor contenido de ácidos carboxílicos y calculando un índice de atracción para cada persona, los investigadores descubrieron que la puntuación más alta era 100 veces mayor, que la más baja.

Diferencias que se mantuvieron constantes durante años, independientemente de los cambios en el estilo de vida.

¿Qué se puede hacer para no ser picado?

Según Heather Ferguson, profesora de entomología médica en la Universidad de Glasgow, Escocia, comer ajo o tomar suplementos de vitamina B no sirve de mucho.

Lo que me sorprendió, porque tomar vitamina B, nos recomendaba mi mamá cuando era niña y no pensé su consejo hubiera llegado hasta Escocia.

Ferguson recomienda hacer, lo que todos los picados que conozco hacen: usar repelentes y cubrirse con ropa de manga larga.

Y en casos extremos, ponerse pantalones tratados con insecticida.

Insiste en que cubrirse brazos y piernas es importante, porque las picaduras se concentran en las extremidades y como la protección disminuye con el sudor y las horas, hay que estarse poniendo a cada rato.

Científicos de la Universidad de Wageningen, en los Países Bajos, descubrieron que las personas que resultaban atractivas para los mosquitos portadores de la malaria, tenían en la piel más bacterias, pero menos variantes que las menos atractivas.

Eso podría deberse a que las bacterias de la piel desempeñan un papel importante en la producción del olor corporal; sin bacterias, el sudor humano no huele.

Estudios realizados en gemelos, demostraron que los idénticos atraían a los mosquitos por igual, mientras que los gemelos no idénticos presentaban diferencias, lo que sugiere que el olor, que afecta la “capacidad de ser picado”, puede ser hereditario.