
El tesorero que mantiene en equilibrio la carpa de Ramos Arizpe
En el gran circo de la política municipal, donde muchos quieren ser los protagonistas bajo los reflectores, hay personajes que trabajan detrás de la carpa, lejos del aplauso fácil, pero que son indispensables para que la función continúe.
En Ramos Arizpe, uno de esos personajes es el tesorero municipal, Francisco Solís Rodríguez, quien se ha convertido en uno de los equilibristas de la administración pública: de esos que caminan sobre la cuerda floja de las finanzas, con la responsabilidad de mantener el balance entre ingresos, gastos y resultados.
Porque gobernar no solamente es inaugurar obras, anunciar programas o cortar listones. Detrás de cada acción de gobierno existe una realidad menos mediática, pero mucho más importante: tener recursos suficientes, administrar con orden y convencer a los ciudadanos y empresarios de que sus contribuciones regresan en mejores servicios.
Y en esa pista, Ramos Arizpe ha mostrado músculo.
El municipio industrial por excelencia de Coahuila ha logrado fortalecer su recaudación, particularmente con el cumplimiento de las empresas instaladas en su territorio, un sector que representa una pieza fundamental para la economía local. La tarea no ha sido sencilla: convencer a grandes compañías de cumplir con sus obligaciones fiscales requiere diálogo, confianza y una administración eficiente.
Ahí es donde aparece el trabajo de la Tesorería Municipal.
Más que una política de cobro, se ha construido una estrategia basada en orden administrativo, acercamiento con los contribuyentes y facilidades para que las empresas cumplan. El resultado ha sido una mayor participación del sector productivo y finanzas municipales más sólidas.
En la política, muchas veces los reflectores apuntan al alcalde, a los regidores o a quienes ocupan los espacios más visibles del escenario. Sin embargo, detrás de cada administración exitosa siempre hay un operador financiero que sabe mover las piezas, cuidar los números y evitar que la carpa se venga abajo.
El tesorero es ese personaje que no siempre aparece en el centro del espectáculo, pero que conoce perfectamente los gastos del circo, sabe cuánto cuesta mantener encendidas las luces y entiende que una función exitosa depende de una buena administración.
Ramos Arizpe atraviesa una etapa donde la llegada de inversiones y el crecimiento industrial demandan gobiernos con mayor capacidad financiera. No basta con tener empresas; también se necesita una administración capaz de transformar esa actividad económica en beneficios para la comunidad.
En esta función, Francisco Solís Rodríguez ha demostrado que la tesorería no es solamente una oficina de números y documentos. Es una pieza estratégica para darle estabilidad y rumbo al municipio, para que el alcalde Tomad Gutiérrez se luzca en sus obras y en sus eventos, con todos sus programas.
Mientras algunos políticos buscan la ovación de la tribuna, otros hacen el trabajo silencioso que permite que la función siga adelante.
Y en Ramos Arizpe Tommy Gutiérrez no se equivoco, el encargado de mantener el equilibrio financiero parece tener claro que en el circo de la administración pública, el mejor aplauso no siempre viene del público: muchas veces llega en forma de resultados.
“Esperemos a que se acabe el circo, para verle la cara a los payasos”
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