
Monterrey, NL.- Existen varios tipos de ayuno intermitente, como aquellos que limitan la ingesta de alimentos por horas o lo hacen durante un día entero.
El ayuno intermitente
Cuando piensas en ayunar, ¿qué es lo primero que viene a tu cabeza? A menudo se indica para la toma de estudios clínicos o se practica con fines espirituales.
Pero existen modalidades de ayuno que podrían traer beneficios a la salud: desde la pérdida de peso hasta una mejor sensibilidad a la insulina, la reducción del colesterol, la disminución de la presión arterial, una menor inflamación y hasta procesos de reparación celular.
Se trata del ayuno intermitente, un patrón de alimentación que alterna periodos de ingesta con otros de abstención.
“Es una forma de organizar los horarios de comida, no es como tal una ‘dieta’”, señala la nutrióloga Andrea Fraga. “Básicamente, consiste en pasar ciertas horas sin alimento y luego tener una ventana de tiempo donde sí comes”.
Existen varios tipos de ayuno intermitente, como aquellos que limitan la ingesta de alimentos por horas o lo hacen durante un día entero, así como los que alternan días de consumo con jornadas de restricción extrema.
Suele recomendarse por profesionales en algunos adultos para la pérdida de peso y grasa, reducir la resistencia a la insulina, disminuir la inflamación y mejorar los niveles de colesterol y triglicéridos.
“Ésas son las principales indicaciones, pero a veces funciona y a veces no funciona”, aclara Abigail Madrigal Gutiérrez, médica especialista en nutriología clínica y obesidad de Christus Muguerza.
“Siempre es un periodo de prueba. Si hay beneficio, se mantiene y, si no, se busca que el paciente use otra alternativa”.
Aunque es una práctica ancestral, se ha puesto de moda en tiempos recientes, sobre todo a medida que más figuras públicas lo implementan y hablan de los beneficios que han obtenido.
Entre ellos destaca el actor Hugh Jackman, que desarrolló una musculatura extrema para su personaje de Wolverine, y Jennifer Aniston, quien dice haber obtenido un mayor bienestar general.
Modalidad con objetivo
Entre las modalidades más populares está el 16/8, que consiste en no comer por 16 horas y alimentarse dentro de una ventana de 8 horas, así como el 12/12 (12 horas de ayuno y 12 horas de alimentación).
“Por ejemplo, hacer el modelo de 12-12, puede ser que cene a las siete de la noche y que desayune a las siete u ocho de la mañana del día siguiente”, destaca Edna Nava, profesora investigadora de la Facultad de Salud Pública y Nutrición de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
“Eso ayuda mucho a mejorar principalmente las hormonas, en este caso insulina, y todo un control metabólico”.
También existe el 5:2, en el que se come normal cinco días y se restringen calorías durante dos días consecutivos e, incluso, una modalidad más avanzada en la que se ayuna 24 horas una o dos veces por semana.
La modalidad se elige con base en el estilo de vida, objetivos y necesidades del paciente.
“Si están haciendo ejercicio muy temprano, tienen una necesidad de mayor intensidad o manejan niveles de estrés muy altos, realizar un ayuno muy largo puede ser contraproducente”, indica la nutrióloga Nava.
La Clínica Mayo señala que esta estrategia puede mejorar algunos indicadores de salud a corto plazo, entre ellos, la glucosa en la sangre, el peso, el colesterol en la sangre, la presión arterial y la inflamación crónica.
La nutrióloga Fraga menciona que también puede beneficiar a quienes tienen horarios de alimentación muy desordenados, a quienes tienden a comer todo el día sin hambre real o a aquellos con horarios muy apretados.
Siempre con cautela
Conforme más celebridades e influencers hablan del ayuno intermitente, más personas se animan a probarlo.
Especialistas enfatizan que antes es necesaria una evaluación médica para verificar si la persona es candidata o no; además, es fundamental el acompañamiento para ayunar de manera adecuada.
“Hay que empezar poco a poco, si no el paciente se enoja, se desespera, tiene hambre, está de mal humor, tiene dolores de cabeza”, apunta la especialista Madrigal.
La nutrióloga enfatiza la importancia del seguimiento médico para evitar complicaciones.
Cuando el ayuno no se practica de forma adecuada, dicen las expertas, puede haber fatiga, mareos, irritabilidad y dolores de cabeza, pero también pérdida de masa muscular, picos de glucosa en aquellos con diabetes y cambios hormonales.
Y, aunque el ayuno se enfoca en cuándo comer, también es importante la elección de alimentos.
“Que haya una muy buena hidratación y evitar compensaciones excesivas al romperlo, porque a lo mejor pasaron muchas horas y puede tener un contenido energético muy alto”, detalla la nutrióloga Nava.
Entonces, no solo no se lograría perder peso, sino que tendría el efecto inverso.
Especialistas enfatizan que esta herramienta no está recomendada en personas con ansiedad relacionada con la comida, historial de trastornos de la conducta alimentaria, embarazo, lactancia o en personas muy activas que necesitan energía constante.
También señalan que esta puede ser una estrategia útil cuando otras no han funcionado.
No es una dieta
El ayuno intermitente no es una dieta, es una forma de organizar los horarios, alternando periodos de ingesta con otros de abstención.
Existen varias modalidades, siendo la más popular la 16/8, que consiste en ayunar durante 16 horas y concentrar todas las comidas del día en una ventana de 8 horas.
Acciones previas
– Busca siempre la guía de un médico o nutriólogo.
– Cuestiona si realmente lo necesitas.
– Evalúa con el médico si estás en condiciones de salud para aplicarlo.
– Revisa cómo es tu relación personal con la comida.
– No busques usar el ayuno como castigo ni solución rápida.
(AGENCIA REFORMA)




