
No nos hagamos pendejos
Investido ya como gobernador electo de Sinaloa, en agosto de 2021, Rubén Rocha Moya realizó al periodista Salvador García Soto una confesión –en un ataque de sinceridad, dice el columnista del periódico El Universal-, que hoy más que nunca cobra una gran relevancia, en el marco de la acusación del Fiscal Federal para el Distrito Sur de Nueva York, Jay Clayton, por presunta conspiraron con líderes del Cártel de Sinaloa para importar grandes cantidades de narcóticos a Estados Unidos a cambio de apoyo político y sobornos, en contra del actual gobernador de Sinaloa.
Cuando García Soto le preguntó al entonces gobernador electo que “¿Cómo se gobierna un estado con un cartel tan poderoso?” – https://www.eluniversal.com.mx/opinion/salvador-garcia-soto/rocha-moya-no-nos-hagamos-pendejos/-, Rocha Moya respondió; “Pues, mira Salvador, no nos hagamos pendejos. Aquí todo mundo sabe cómo está la cosa. Yo fui y hablé con ellos, los conozco porque soy de Badiraguato. Y yo fui a pedirles su apoyo. Quien te diga que quiere gobernar Sinaloa y no tiene el visto bueno de ellos, te miente. Así es la cosa aquí, para que nos hacemos pendejos”.
Desde entonces se corrieron las versiones de que el Cártel de Sinaloa había operado en los comicios locales de aquél año, y según narra García Soto, una vez que tomó posesión en noviembre de 2021, de ser un académico que se consideraba a sí mismo como sencillo, y decía no ser político, “empezó a adoptar conductas y un estilo de ejercer el poder cada vez más autoritario”.
Durante todo su mandato, Rocha Moya ha cargado con ese estigma, que terminó por consolidarse en julio de 2024 cuando se registró la entrega-captura de Ismael Mayo Zambada, y éste narro en una carta que al sitio en el que fue ‘secuestrado’ asistiría a una reunión en el que estaría presente el mandatario sinaloense.
En el mismo sitio, dio a conocer, fue asesinado Héctor Melesio Cuen Ojeda, quien, de acuerdo con la versión de la Fiscalía sinaloense, había sido asesinado en una gasolinera en un intento de asalto, misma que fue desechada por la Fiscalía General de la República, que comprobó que el asesinato se había cometido en otro sitio y el cuerpo transportado en la caja de una camioneta, avalando más la versión del Mayo que del propio gobierno sinaloense, lo que provocó la ‘renuncia voluntaria’ de la Fiscal General de Sinaloa, Sara Bruna Quiñones.
Tras aquellos hechos, en Sinaloa se desató una guerra entre las facciones del Cártel de Sinaloa, conocidas como ‘Los Chapitos’ y ‘La Mayiza’ que a la fecha no ha terminado, sin que el gobernador Rocha Moya haya podido pacificar a su entidad, donde de entonces a la fecha registra más de mil 900 asesinatos, miles de desaparecidos. La narco guerra ha provocado en la entidad una crisis de seguridad y económica con la quiebra de unas 4 mil 500 empresas, la pérdida de más de 30 mil empleos y el desplazamiento de cientos de familias, sobre todo de la capital, Culiacán.
Tras la entrega del Mayo Zambada a las autoridades norteamericanas por parte de Joaquín Guzmán López, la facción de ‘La Mayiza’ señaló como un traidor a Rocha Moya, y desde el inicio de la narco guerra sinaloense ha sido señalado como protector del grupo de ‘Los Chapitos’, y lo cierto es que además de su trabajo mediocre como gobernador, nunca se ha notado un trabajo por pacificar su estado.
Las acusaciones, señalamientos e imputaciones del Fiscal Federal, Jay Clayton en México no son nuevas y por tanto no sorprenden a nadie. Sólo que en todo momento contó con la protección del presidente de cuyo nombre no quiero acordarme, pero ahora la acusación viene de los Estados Unidos, y el gobierno norteamericano, ha solicitado al de México, la detención de Rocha Moya, con fines de extradición.
Hasta ahora como en el sexenio pasado, Rubén Rocha Moya ha contado con la protección de la presidenta Claudia Sheinbaum, pero el momento actual es muy distinto al de hace seis años. Hoy se da en medio de la declaratoria de Donald Trump como grupos terroristas a los cárteles mexicanos, y la amenaza permanente de una incursión armada del ejército norteamericano a nuestro país, para atacarlos en su propio nido.
Se da en medio de las peticiones del gobierno de Estados Unidos al de México, de entregar a narco políticos y empresarios ligados al narco, lo que ha sido ignorado por el gobierno mexicano. En medio de las negociaciones del Temec.
Veremos hasta donde la presidenta Claudia Sheinbaum aguanta la presión y sostiene la protección a Rocha Moya ¿La ‘cabeza’ del mandatario sinaloense vale un Temec? ¿Vale una incursión militar y un eventual rompimiento de las relaciones con nuestro principal socio comercial?
Finalmente, la presidenta ha venido tapando todos los pozos del camino minado que le dejó su antecesor, que hoy en el enfrentamiento de todos esos problemas, la ha dejado sola. Porque finalmente como lo dijo el propio Rocha Moya “(…) no nos hagamos pendejos. Aquí todo mundo sabe cómo está la cosa. Yo fui y hablé con ellos, los conozco porque soy de Badiraguato. Y yo fui a pedirles su apoyo. Quien te diga que quiere gobernar Sinaloa y no tiene el visto bueno de ellos, te miente. Así es la cosa aquí, para que nos hacemos pendejos”.
X= @JulianParraIba




