miércoles, abril 15, 2026
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El reto del trabajo de las mujeres

En México, el trabajo de las mujeres desempeña un papel fundamental en el sostenimiento de los hogares, el impulso de las empresas y la promoción del desarrollo económico. Sin embargo, la realidad muestra que existen dos grandes obstáculos que dificultan la igualdad en el ámbito laboral: la brecha salarial y la discriminación en la contratación.

Aunque el principio de igualdad entre mujeres y hombres se encuentra reconocido de manera explícita en el marco jurídico mexicano, su aplicación no siempre se traduce en oportunidades laborales justas, ya que en la práctica no siempre se traduce en oportunidades laborales justas.

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), existe una brecha global de remuneración que afecta especialmente a las mujeres, toda vez que perciben cerca de un 20% menos que los hombres por trabajos similares. Esta diferencia se profundiza al considerar otros factores estructurales, entre los que se encuentran:

La segregación ocupacional. Ya que, las mujeres tienden a concentrarse en sectores y funciones específicas. Lo que limita el acceso a puestos mejor pagados, lo que contribuye a la desigualdad salarial; otro factor que incide es la falta de transparencia salarial, lo que dificulta que las mujeres puedan identificar y reclamar situaciones de inequidad.

Por último, las decisiones de contratación y promoción contribuyen a que las mujeres reciban salarios menores y tengan menos oportunidades de ascenso. Lo que se manifiesta en la subestimación de capacidades, asignación de funciones de menor valor o en la preferencia por candidatos masculinos en puestos de mayor responsabilidad.

La Ley Federal del Trabajo establece los principios que regulan las relaciones laborales en México, garantizando la igualdad en el acceso al empleo y en las condiciones laborales, ya que consagra el derecho de toda persona a trabajar sin ser objeto de restricciones motivadas por discriminación.

México ha asumido importantes compromisos internacionales para promover la igualdad de oportunidades y erradicar la discriminación en el ámbito laboral. Uno de los instrumentos clave es la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), la cual establece la obligación de eliminar cualquier forma de discriminación en el empleo y garantizar que las mujeres tengan acceso a las mismas oportunidades que los hombres.

De igual manera, el Convenio 111 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) mismo que fue ratificado por el Senado el 11 de septiembre de 1961, el cual prohíbe la discriminación en materia de empleo y ocupación. Este convenio define como discriminatoria cualquier distinción, exclusión o preferencia que tenga como consecuencia anular o alterar la igualdad de oportunidades o de trato en el mundo laboral.

La adhesión de México a estos tratados implica un compromiso legal y ético para implementar políticas y prácticas que aseguren la igualdad real en el acceso al empleo, la remuneración y las oportunidades de desarrollo profesional, contribuyendo así a la reducción de la brecha salarial y a la eliminación de la discriminación en la contratación.

La igualdad en el ámbito laboral constituye un deber legal y una necesidad económica fundamental para el desarrollo del país. La reducción de la brecha salarial y la eliminación de la discriminación en los procesos de contratación, requieren la implementación de prácticas concretas que garanticen oportunidades justas, favoreciendo tanto el bienestar social como el crecimiento económico.