martes, marzo 24, 2026
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CIRCO POLÍTICO

La carpa segura en Semana Santa

En el gran circo nacional, donde hay pistas marcadas por el caos y otras por el orden, Coahuila ha decidido montar su espectáculo sobre una cuerda firme: la seguridad. Y en esta temporada de Semana Santa, ese no es un dato menor, es el acto principal.

Mientras en otras latitudes el público observa con nerviosismo a los domadores lidiar con fieras desbordadas, en Coahuila el guion ha sido distinto. Hoy, el gobernador de Coahuila Manolo Jiménez y director de la pista central, ha colocado al estado como el segundo más seguro del país y con la menor tasa de homicidios a nivel nacional, con un 98% de los casos esclarecidos. No es discurso, es estadística dura.

En Saltillo, por su parte, Javier Díaz no se queda atrás, vuelve a encabezar la percepción de seguridad entre capitales del país, colocándose incluso entre las ciudades más seguras a nivel nacional. En términos simples: en medio del ruido nacional, Coahuila juega en otra pista.

El gobernador ha sido claro en su narrativa: Coahuila es seguro. Y no lo dice como acto de fe, sino como resultado de una estrategia sostenida: coordinación entre fuerzas, inversión creciente —más de 4 mil millones de pesos proyectados— y presencia institucional en todo el territorio.

Esa estabilidad no solo tranquiliza a los ciudadanos; también abre la puerta al turismo. Porque en el circo del desarrollo económico, nadie entra a una carpa donde siente riesgo.

Los números lo confirman: más de 6.2 millones de visitantes y una derrama cercana a los 7 mil millones de pesos en 2025. Turismo que no llega por casualidad, sino por confianza.

Y es que Coahuila tiene con qué. No se trata solo de seguridad, sino de oferta. Ahí están los pueblos mágicos como Parras, con su tradición vitivinícola; Cuatro Ciénegas, joya natural única en el mundo; la Sierra de Arteaga, que en Semana Santa se convierte en refugio de familias; y el desierto, que lejos de ser vacío, es riqueza natural y cultural.

También están sus áreas naturales protegidas: la Sierra de Zapalinamé, la Reserva de la Biosfera de Mapimí o Cuatro Ciénegas, que colocan al estado en el mapa ambiental y turístico del país. Es un abanico que combina naturaleza, historia, vino, aventura y tranquilidad.

Pero no hay que engañarse: la seguridad no es un acto permanente, es un número que se defiende todos los días. Como el equilibrista que no puede distraerse ni un segundo. Como dice Tomás Gutiérrez, “con Ramos no te metas”, hay seguridad coordinada.

En esta Semana Santa, el mensaje es claro: Coahuila ofrece una carpa ordenada, iluminada y vigilada. Un espacio donde el espectáculo no es el miedo, sino la convivencia, el descanso y el turismo.

Y en un país donde muchas pistas siguen en penumbra, eso, hay que decirlo sin rodeos, no es poca cosa.

 

“Esperemos a que se acabe el circo, para verle la cara a los payasos”

 

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