
Ciudad de México.- Ser mujer y además ejercer labores de cuidado, incrementa su condición de desigualdad frente a otros sectores de la población, advirtió un análisis del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).
En el “Informe de Movilidad Social y Cuidados”, el observatorio dijo que 76 por ciento de las personas cuidadoras en México son mujeres.
Y el 73 por ciento de las personas cuidadoras que nacen en hogares con menos recursos permanece en esa condición, frente a 64 por ciento de quienes no realizan labores de cuidado.
El análisis muestra que, al menos el 44 por ciento de la desigualdad en el ingreso corriente de las personas se explica por sus circunstancias de origen.
Y el hecho de ser una persona cuidadora agrava esta condición.
“Este resultado pone de relieve el peso que tienen las responsabilidades del cuidado en las oportunidades de vida de las personas que las asumen, al analizar el peso de las circunstancias de origen, se observa que para las personas cuidadoras la desigualdad de oportunidades explica al menos el 52 por ciento de la desigualdad en el ingreso, mientras que para las personas no cuidadoras esta cuota mínima se reduce al 37 por ciento”, subrayó.
El CEEY afirmó que el peso de las condiciones de origen de aquellas personas que asumen responsabilidades de cuidados es mayor con respecto a quienes no realizan estas actividades.
“El hecho de ser mujer aporta 10 veces más a esta desigualdad en comparación con las personas no cuidadoras. Asimismo, circunstancias como la localidad de origen rural y el nivel educativo de los padres inciden con mayor intensidad en la desigualdad de oportunidades de las personas cuidadoras”, advirtió el análisis.
Añadió que la movilidad social ascendente aumenta cuando la población habita en entornos donde se dispone de servicios de cuidados e infraestructura, por medio de canales como el acceso al empleo de quienes cuidan de manera remunerada y de los hogares que pagan (en el ámbito público o privado) por los cuidados y, con ello, liberan el tiempo de las personas cuidadoras para dedicarlo a educación, otros gastos o beneficios en su salud.
“La disponibilidad de servicios de cuidados en el entorno local resulta clave para experimentar movilidad social. Las personas provenientes del grupo con menos recursos económicos y que residen en localidades sin disponibilidad de servicios de cuidados tienen una mayor persistencia en la base de la distribución socioeconómica, en comparación con quienes viven en localidades donde sí hay estos servicios”, subrayó CEEY. (AGENCIA REFORMA)




