Felipe asegura que puede reparar casi cualquier artefacto, incluso en un día, y con garantía en cada trabajo que realiza
Luego de un accidente en motocicleta que cambió su vida por completo, Felipe Rodolfo Montemayor de Hoyos encontró en la reparación de electrodomésticos una forma digna de salir adelante y sostener a su familia.
En 2009, el percance lo dejó inmovilizado por más de tres años. Las fracturas en costillas, cadera y fémur lo obligaron a someterse a un prolongado proceso de rehabilitación, con terapias físicas.
A pesar de las secuelas en su movilidad, Felipe decidió no rendirse. Desde su vivienda, ubicada en el Fraccionamiento Real de Peña, al oriente de Saltillo, comenzó a ofrecer servicios de reparación de aparatos eléctricos para generar ingresos y apoyar a su esposa e hija.
En su domicilio de la calle Jesús Gómez García 121, atiende la reparación de microondas, planchas, abanicos, secadoras de cabello y estufas eléctricas, entre otros equipos, labor que realiza con herramientas básicas y experiencia adquirida con el tiempo.
Además de ofrecer diagnósticos y arreglos rápidos, asegura brindar garantía en cada trabajo, lo que le ha permitido ganarse la confianza de vecinos del sector y colonias cercanas.
Su horario de atención es de lunes a viernes, de 9:00 a 18:00 horas, así como sábados y domingos, de 9:00 a 12:00 horas. Quienes requieran el servicio pueden comunicarse o enviar mensaje vía WhatsApp al 844 196 2873.
«Estoy trabajando desde mi cochera, no puedo pasar para atrás, a mi taller, porque me rompí la pierna, pero seguimos trabajando. Si usted tiene un calentador y no le funciona, tráigamelo, en ese mismo día queda listo para que no pase frío; lo va a llevar a otro lugar y le van a dar dos o tres días, yo se lo arreglo el mismo día y con garantía», compartió con El Heraldo de Saltillo.
«Esta es la fuente principal de ingreso para el sustento de mi casa, tengo una pensión por discapacidad, pero es un poco más que nada, y entonces hay que buscarle por otro lado y lo que encontré fue la reparación de electrónicos, gracias a Dios me ha dado para seguir viviendo», abundó. (OMAR SOTO)





