viernes, febrero 6, 2026
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La Virgen de Guadalupe en Saltillo: entre la fe y el amor maternal

Cada año, miles de feligreses visitan a la Morenita del Tepeyac para agradecer su protección y honrarla

Cada diciembre, el Santuario de la Virgen de Guadalupe en Saltillo se convierte en uno de los centros de fe más concurridos de la ciudad. Empresas, escuelas, asociaciones, barrios completos y familias enteras desfilan frente a la imagen morena cuya presencia, luminosa y cercana, convoca, según estima su rector, el padre Francisco Rodríguez Torres, a alrededor de 300 mil feligreses durante el mes.

El sacerdote describe este fenómeno como una expresión genuina de amor, confianza y gratitud hacia la Virgen María. “Con admiración y con mucha devoción la gente llega a mostrarle su confianza, su experiencia de haber sido auxiliada por su presencia amorosa como madre en muchas necesidades, en la línea de enfermería, de economía, de casa, de la familia, de la pérdida de un ser querido; siempre encomendándose a que la Virgen de Guadalupe les ayude y esta fe se expresa luego con estas peregrinaciones multitudinarias”, explica.

UNA DEVOCIÓN QUE SE VUELVE SOLIDARIDAD

Más allá del acto de caminar hasta el Santuario, el rector destaca que la fe guadalupana en Saltillo se expresa también en obras de caridad, especialmente en este 2025 en el que se pidió que los asistentes al templo otorgaran en donación productos de la canasta básica como signo de ofrenda a la Morenita del Tepeyac, con el fin de armar despensas que se entregarán a personas en situación vulnerable.

“Algo impresionante también son las despensas; la gente compartió sus alimentos diarios, los básicos, con aquel que no tiene; pienso que la Virgen de Guadalupe les va a llevar qué comer a través de nuestras ofrendas. Es una devoción solidaria, no intimista y personal”, señala.

EL VÍNCULO CON CRISTO Y LA SIMBOLOGÍA QUE HABLA

El religioso recuerda que la veneración guadalupana no se entiende sin su relación con Jesucristo. “La devoción está muy relacionada con la persona de Jesucristo. La Virgen de Guadalupe, por la simbología que tiene en sus manos, que es un moñito negro, significa que es una mujer embarazada; también tiene una flor indígena dibujada en la parte del vientre y eso significa que está embarazada”, detalla.

Para el sacerdote, este mensaje es claro para los fieles, al remarcar que “la Virgen de Guadalupe viene con Jesucristo y es el que presenta, el que da la salvación, pero ella, como madre, nos lo entrega; es muy gratificante ver que la gente lo capta bien. La primera gran devoción que tiene Saltillo es a Jesucristo, al Cristo que está en la Capilla de Catedral; esa devoción está al centro”, afirma.

La segunda, añade, es la que se profesa a la Virgen de Guadalupe, “que toca la fibra del amor de madre que me cuida, me protege y que nos da confianza para trabajar, nos da seguridad, nos sentimos amados”.

Su imagen colocada al centro del altar del Santuario, dice, también influye. “Lo que alcanzo a percibir de la imagen es su luminosidad, es una imagen que tiene mucha luminosidad; tú entras al templo y no ves una imagen oscura, sino muy brillante y esto es lo que ha atrapado más la devoción; también ha sido la mediación por la cual mucha gente se ha convertido, se ha acercado a Dios”.

PEREGRINACIONES, LA FE QUE MOVILIZA

Cada año, cerca y durante el 12 de diciembre, Día de la Virgen de Guadalupe, el Santuario recibe contingentes que reflejan la diversidad de la ciudad: obreros, transportistas, empleados administrativos, gerentes, estudiantes de todos los niveles.

“La devoción viene desde empresas, trabajadores, transportistas; el trabajo está muy relacionado con la Virgen. ¿Qué tiene que ver una empresa con la Virgen de Guadalupe? Pues le da todo un sentido de valores, de justicia, de equidad, de dignidad y de respeto a la propia fe de la gente; los gerentes, los dueños, son gente realmente religiosa, ellos mismos promueven las peregrinaciones”, comenta.

El ámbito educativo también participa de forma entusiasta. “Vienen los colegios, los niños desde preprimaria; desde ahí se inculca ese amor de madre que viene desde el cielo y el amor y la salvación de Jesucristo. Es muy bonita toda esta parte hospitalaria, es bien gozoso ver esto”, señala.

RECONCILIACIÓN Y MILAGROS

Además de las peregrinaciones, el Santuario es un espacio de reconciliación. El padre recuerda que cuentan con horarios de confesión que suman 14 horas semanales. “Aquí se confiesa la gente; puede venir a confesarse, siempre hay confesores y esto también es atractivo por la Virgen”, dice.

La intercesión guadalupana, asegura, es una parte viva de la experiencia espiritual del lugar.  “La gente dice ‘yo me confieso, yo le pido a la Virgen para que interceda para que se conceda la salud’. La gente deja una veladora, un signo que los representa… confesar es muy importante, la reconciliación”.

También existen testimonios de favores concedidos. “Hay familias que vienen completas para darle gracias por haberse mantenido, por haberse reconciliado… y ya otro tipo de milagros, digamos ya visibles, son de gente que se cura de problemas de los ojos, de su vista, sí los hay”, remarca.

VIRGEN DE NOSOTROS

El rector concluye que el Santuario es un punto de encuentro espiritual para la ciudad. “Dios nos quiere a todos, la Virgen de Guadalupe es de nosotros y ella nos une como hijos de Dios y ya no hay más”, expresa.

Cada diciembre, esa unión se manifiesta en un flujo incesante de pasos, oraciones y agradecimientos que confirman que la devoción guadalupana sigue siendo una de las tradiciones más arraigadas en el corazón de Saltillo. (TEXTO: OMAR SOTO / FOTOS: MARIANA FALCÓN)