sábado, febrero 7, 2026
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Mujeres rompiendo esquemas: aprenden saltillenses mecánica automotriz  

Oyuki y María del Carmen son dos de las cuatro alumnas de la especialidad que se imparte en el CECATI 184

Desde hace dos semanas, Oyuki Alvarado Aveldaño, de 25 años, y María del Carmen Palacios, de 59, son alumnas de la especialidad en mecánica automotriz que se ofrece en el Centro de Capacitación para el Trabajo Industrial (CECATI) 184 en Saltillo. Junto a sus otras dos compañeras, buscan romper paradigmas y servir como ejemplo para más mujeres que aún no se atreven a incursionar en este rubro.

«Tengo una camioneta y ya había anteriormente tenido carros pero me la paso en el rancho, estoy allá fincando y no hay mecánicos allá, y los que hay están muy atrasados en la actualización de los vehículos, por eso vine para acá, me dije ‘voy a aprender'», comentó Alvarado Aveldaño.

Para la joven, estudiar mecánica automotriz es también empoderarse y saber que si, en algún  momento, alguien requiere ayuda porque su vehículo se averió en el camino, ella tendrá la capacidad de auxiliarlo.

«Ya sé varias cosas, más de lo básico, pero me quiero enfocar más en el tema y poder ayudar a las personas que necesitan y para mí. Me está gustando porque me recibieron muy bien, estamos preguntando, nos quitan todas las dudas y somos varias mujeres, siento que, como mujeres, debemos de tener algo básico en general, saber cambiar un neumático», indicó.

Las mujeres podemos

María, por su parte, comenzó este curso, con duración de un año, para saber detectar y corregir cualquier problema en su automóvil y los de sus hijas, y considera que la edad y el género no es impedimento para aprender algo nuevo.

«Lo que me motivó a venir a practicar fue conocer más sobre lo que es la mecánica, para una mujer es muy necesario, en estos tiempos; el estigma se rompió, lo mismo somos los hombres y las mujeres, en otros tiempos esto no era bien bien visto. Lo que me motivó más es que he tenido malas experiencias con  diferentes mecánicos, se atacan de uno como mujer porque no sabe, pero uno tiene la capacidad de aprender», indicó.

«Las mujeres podemos» es el lema que rige su vida y que demuestra en cada clase cuando tiene que trabajar en algún motor y asegura que sus compañeros la han recibido con respeto y cordialidad, al igual que el instructor del taller, Felipe Carranza García.

«A mí me encanta andar debajo del carro, con las manos llenas de grasa y, sobre todo, aprender. Las mujeres podemos, siempre le digo a mis hijas que no tienen que andar demostrándole a alguien que pueden, ustedes demuestren a sí mismas que son fregonas, que se avienten, que no tengan miedo», señaló.

«Mis hijas acaban de comprar sus carros y yo se los voy a arreglar, no tienen por qué andar batallando. Tengo todo el apoyo, ellas me pagaron el curso y todo; yo estoy pensionada y me dicen que tengo todo el apoyo, me tienen a mí, todavía estoy fuerte y las voy apoyar, hasta el final», concluyó. (OMAR SOTO)