CÁPSULAS SARAPERAS

El vagamundo

En esta ocasión te platico de la historia de un habitante de esta hermosa ciudad de Saltillo llamado Marcos del Castillo, quien, en el ya lejano año de 1717, 22 de junio para ser precisos, fue enviado muy lejos por ser un vagabundo, o como se les decía en aquellos años: “vagamundo”.

Era una época en la cual proliferaban los vagos aquí en Saltillo, sobresaliendo Marcos, quien se convirtió en ejemplo de la manera en cómo el alcalde aplicaría la ley para los vagamundos.

Marcos del Castillo tenía la costumbre de vivir de noche, de pasar las horas nocturnas jugando a los naipes, ya sea en su propia casa o en la de alguien más, seguramente acompañado de bebidas espirituosas. No tenía trabajo alguno, ocasionando así que poco a poco se juntaran más vagamundos en la villa.

El día 14 de julio, el mero día de San Camilo, el alcalde ordinario de la villa, quien era Francisco Gómez Galván. Por cierto, dicha persona a quien no tuve el gusto de conocer, pero de quien se decía que era un individuo en quien concurre la calidad y los méritos necesarios para desempeñar ese cargo. Pero volvamos a la historia, a la historia de Marcos, quien fue sorprendido por el mismismo alcalde cuando éste realizaba un recorrido nocturno con varios testigos.

Marcos del Castillo fue agarrado con las manos en los naipes junto a otras cinco personas; las seis fueron remitidos por el alcalde a la cárcel de la villa, la autoridad señaló, y cito textual: “Atendiéndose a que de esta demasía se origina daño y perjuicio al común y mirando a que todo vicio acostumbrado no deja de ser contra Dios Nuestro Señor y de servicio a su magestad.” (sic).

Sin embargo, la sanción no fue la misma para los seis inculpados, ya que a Marco, tal vez por su reincidencia o por ser sorprendido en su residencia, se le multó con veinticinco pesos y lo que sí creo que fue una exageración, fue que lo desterraron por dos años a la provincia de Tejas, donde con seguridad no la paso nada bien.

Esta es la historia de un Saltillense que tenía fama de vagamundo, al cual le gustaba jugar a los naipes y que al ser sorprendido por el alcalde además de ser multado fue enviado a Tejas. Siendo el peor castigo no vivir por dos años en nuestra hermosa ciudad de Saltillo.